El Legado De Las Almas

La espada que el alma recordaba

Boruto no quería recordar. Aquello era lo extraño. Desde que había regresado a aquel mundo, todos parecían fascinados con descubrir quién había sido. Kurama recordaba.
Las bestias legendarias parecían recordar. Sasuke sentía cosas que no podía explicar.

Naruto lloraba algunas veces al mirarlo sin comprender por qué.
Incluso su propia sombra había revelado una verdad que él ignoraba: había sido hijo de Naruto y parte del Kyuubi. Pero Boruto había tomado una decisión. No quería recuperar aquella vida.

Quería vivir esta. Tenía catorce años. Tenía un padre que ahora podía estar con él. Una tía que le robaba las papas fritas. Un tío que, según media academia, además era su primo. Tenía a Ren. A Hanabi. A los demás. Tenía chicas que gritaban su nombre en los pasillos.
Aquello último le parecía particularmente importante. Y tenía futuro. No necesitaba pasado.

Por eso, cuando el último recuerdo llegó, Boruto no intentó retenerlo.
Sucedió mientras dormía. No vio rostros claramente. No vio lugares.
No hubo guerras. Solo una espada.
Una mano adulta corrigiendo la posición de la suya. Una presencia detrás. Y una voz. La voz de Sasuke.

> -Te enseñaré todo lo que sé.

Boruto abrió los ojos. Nada más llegó. Esperó. Silencio. Y entonces sintió algo extraño. Como si el universo hubiese comprendido. Eso era todo. El pasado no volvería a perseguirlo. Boruto sonrió en la oscuridad.

-Gracias.

Y volvió a dormir.

I. Una llegada ligeramente escandalosa

A la mañana siguiente, Naruto estaba conversando con Sakura en uno de los pasillos cuando escuchó los gritos.

-¡MIREN!

-¡ES BORUTO!

-¡¿ESO ES UNA ESPADA?!

Naruto cerró los ojos.

-No.

Sakura lo miró.

-¿Qué?

-No quiero girarme.

-Naruto...

- Cada vez que alguien grita su nombre descubro una cosa nueva sobre mi hijo.

Se escuchó otra voz.

-¡ES IGUAL A LA DE SASUKE!

Naruto abrió los ojos.

- Ahora sí quiero girarme.

Lo hizo. Boruto caminaba por el corredor. Ropa negra y fucsia. Mochila sobre un hombro. Cabello rubio alborotado. Y una espada enfundada cruzándole la espalda.
Naruto abrió la boca.

-¡BORUTO!

Boruto sonrió.

-Hola, papá.

Media academia giró hacia Naruto.

-¡HERMANO! -corrigió Boruto inmediatamente.

Naruto corrió hacia él.

-¿Por qué tienes una espada?

-Porque es mía.

-¡ESA RESPUESTA NO ACLARA NADA!

Mía apareció desde un aula.

-¿Qué ocurre?

Vio a Boruto.

-Oh.

Después vio la espada.

- Ohhh.

Neji salió detrás. Sasuke apareció por el otro extremo del corredor acompañado por Ino. Boruto lo vio.
Su expresión cambió. No hubo dolor. No hubo nostalgia. Solo una profunda alegría.

-Sasuke.

El Uchiha observó la espada. Se detuvo. Boruto llegó frente a él.

-Recordé algo.

Sasuke se tensó.

-¿Qué?

-Nada malo - Boruto sonrió -Solo tu voz - Sasuke esperó - Me dijiste: «Te enseñaré todo lo que sé».

Sasuke quedó inmóvil. Algo inexplicable atravesó su pecho.
Boruto tocó la empuñadura.

-Y aparentemente lo hiciste.

Sasuke bajó los ojos hacia la espada.

-¿Recuerdas cómo usarla?

Boruto sonrió.

-Hay una manera de averiguarlo.

Sasuke arqueó una ceja.

-¿Cuál?

-Pelea conmigo.

Silencio. Boruto señaló hacia los campos exteriores.

-Afuera.

Naruto abrió los ojos.

-No.

Boruto lo miró.

-Papá.

- ¡NO USES ESA PALABRA PARA MANIPULARME!

-No te estaba preguntando.

Sasuke sonrió. Naruto señaló a ambos.

-¡NO SONRÍAS! ¡TÚ ERES EL ADULTO RESPONSABLE DE ESTA RELACIÓN!

Sasuke lo miró.

-Tenemos la misma edad.

Naruto quedó callado. Mía empezó a reír.

II. La academia volvió a paralizarse

La noticia tardó exactamente nueve minutos en propagarse.

BORUTO CONTRA SASUKE.

Las clases prácticamente dejaron de existir. Los profesores intentaron conservar cierto orden. Fracasaron.
Las gradas del estadio exterior comenzaron a llenarse.

-¿Quién gana?

- Sasuke.

- Boruto tiene el Jōgan.

- Sasuke tiene Sharingan.

- Boruto tiene el manto del Kyuubi.

- Sasuke tiene un dragón legendario.

- Boruto es el Kyuubi humano.

- ¡Sasuke es un Uchiha!

Otra chica añadió:

- No me importa quién gane.

Su amiga la miró.

-¿Entonces?

- Míralos.

Silencio.

- Buen argumento.

En otro sector Hanabi estaba sentada entre Ren y Neji.

-¿Quién creen que gane? -preguntó Hanabi.

Ren observó el campo.

- Empate.

Neji lo miró.

- ¿Por qué?

- Porque Boruto no quiere derrotarlo.

Hanabi comprendió.

- Quiere demostrarle lo que aprendió.

Ren asintió. Neji sonrió.

- Entonces sí. Empate.

Itachi escuchó desde atrás. No dijo nada. Pero pensaba exactamente lo mismo.

III. Maestro y alumno

Sasuke entró al campo. Boruto lo esperaba. El viento agitaba sus ropas negras y fucsias. La espada descansaba sobre su espalda. Sasuke llevaba la suya. Durante unos segundos ninguno habló.
Entonces Boruto inclinó ligeramente la cabeza. No era una reverencia formal. Era respeto.
Sasuke lo comprendió.

-No voy a contenerme.

Boruto sonrió. Aquella sonrisa era Naruto. Absolutamente Naruto.

-Espero que no lo hagas.

Después su expresión cambió. La sonrisa desapareció. La mirada se volvió calculadora. Fría. Precisa.
Sasuke se quedó mirándolo. Aquello era él. Naruto desde las emociones.
Sasuke desde la estrategia. Ambos viviendo inexplicablemente dentro de aquel muchacho. Sasuke sonrió.

-Ven.

Boruto desenvainó. El sonido del acero atravesó el estadio.

SHIIING.

El Jōgan apareció. Sasuke activó el Sharingan. El estadio quedó en silencio. Y desaparecieron.




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