El Legado De Las Almas

Tres cobardes enamorados

La época de exámenes estaba consiguiendo algo que ningún enemigo había logrado hasta entonces. Destruir psicológicamente a Neji Hyuuga. No eran sus portales. No era su Byakugan. No era la telequinesis. Era algo mucho más aterrador.

-Examen de Matemáticas el martes, Literatura el miércoles, Historia el jueves e Inglés el viernes -leyó Neji.

Permaneció inmóvil. Mía, sentada junto a él en la biblioteca, levantó la mirada.

-¿Neji?

-Estoy bien.

Una lapicera flotó. Mía observó la lapicera.

-Claro.

-Perfectamente.

Una segunda lapicera ascendió.
Después el borrador. Después el libro de Historia. Mía cerró lentamente su cuaderno.

-Neji.

- No digas nada.

El libro comenzó a girar.

- No iba a decir nada.

- Tu cara está hablando.

-¿Y qué dice?

- Que estoy perdiendo el control.

Mía sonrió.

- Porque estás perdiendo el control.

- Gracias.

El pequeño Fénix que vivía sobre el hombro de Neji levantó la cabeza.

Estás estresado.

Neji le respondió mentalmente.

No necesito que tú también participes.

Puedo sentirlo.

Felicitaciones.

Fénix acomodó las alas.

Deberías abrazar a Mía.

Neji se puso rojo.

¡Cállate!

Mía arqueó una ceja.

-¿Qué te dijo?

-Nada.

Fénix miró a Mía. Después a Neji. Y se trasladó directamente al hombro de ella. Mía rio.

-Parece que hoy prefiere estar conmigo.

Neji contempló al ave.

Traidor.

Fénix cerró los ojos. Neji suspiró.
Entonces Mía tomó su mano debajo de la mesa. Fue inmediato. La lapicera descendió. El borrador también. El libro dejó de girar. Todo aterrizó suavemente. Neji miró sus dedos entrelazados con los de ella.
Después levantó los ojos. Mía sonreía.

-¿Mejor?

Neji asintió.

-Mucho.

Y era cierto. Mía se había convertido en su cable a tierra.
Cuando estaba cerca, el ruido desaparecía. Hanabi. Las responsabilidades como heredero.
Los exámenes. El miedo a perder el control de sus dones. Todo parecía alejarse. Neji apretó ligeramente su mano.

-Gracias.

-No hice nada.

-Precisamente.

Mía entendió. Y apoyó la cabeza sobre su hombro. Neji quedó completamente quieto. Rojo. Feliz.
Enamorado hasta un extremo ridículo. Y entonces apareció Boruto.

-¡AH, QUÉ LINDOS!

Neji cerró los ojos.

-No.

Boruto dejó la mochila sobre la mesa.

-Me alegra muchísimo que finalmente sean novios.

Mía levantó la cabeza.

-No somos novios.

Neji respondió simultáneamente:

-No somos novios.

Boruto se quedó inmóvil. Los miró.
Miró sus manos entrelazadas. Miró la cabeza de Mía sobre el hombro de Neji. Miró a Fénix acomodado entre ambos. Volvió a mirarlos.

-¿Qué?

-No somos novios -repitió Mía.

Boruto señaló sus manos.

-¿Y eso?

Mía retiró la suya inmediatamente.

-Nada.

-¿NADA?

Neji se puso rojo.

-Boruto...

-¡¿USTEDES TAMBIÉN?!

Varias personas de la biblioteca giraron.

-Shhh.

Boruto bajó la voz.

-Perdón - Después susurró a gritos -¡¿USTEDES TAMBIÉN?!

Neji se tapó la cara.

Boruto descubre una epidemia

Aquella revelación perturbó profundamente al muchacho.
Primero Sasuke e Ino. Ahora Neji y Mía. Y Ren...

Bueno. Ren era un caso perdido.
Boruto reunió mentalmente las pruebas. Sasuke miraba a Ino como si cualquier hombre situado a menos de dos metros de ella constituyera una amenaza internacional. Neji prácticamente se derretía cuando Mía le sonreía. Ren producía gatos, corazones, flores, mariposas y ocasionalmente representaciones incendiarias de posibles rivales cada vez que Hanabi hablaba con otro chico.

Y ninguno se declaraba. Boruto llegó al patio indignado. Naruto estaba con Sakura. Ella tenía un brazo alrededor de su cintura. Boruto los señaló.

-¡USTEDES SON LOS ÚNICOS NORMALES!

Naruto parpadeó.

-Gracias.

Sakura lo miró.

-Eso viniendo de Boruto me preocupa.

-Ustedes se quieren.

-Sí.

-Son novios.

-Sí.

-Y lo admiten.

Naruto frunció el ceño.

-Sí...

Boruto abrió los brazos.

-¡¿VEN QUÉ FÁCIL?!

Sasuke, que estaba cerca con Ino, dejó de caminar. Neji hizo exactamente lo mismo junto a Mía.
Ren estaba sentado con Hanabi. Los tres muchachos comprendieron inmediatamente. Boruto los señaló uno por uno.

-¡USTEDES TRES!

Sasuke suspiró.

-No.

-¡NI SIQUIERA DIJE NADA!

-Pero vas a hacerlo.

-¡Claro que voy a hacerlo!

Boruto señaló a Ino.

-Tú estás enamorado de ella.

Después a Mía.

-Tú de ella.

Finalmente a Hanabi.

-Y tú...

Ren palideció.

-Boruto.

Una pequeña figura de fuego apareció. Era Ren arrodillado frente a Hanabi ofreciéndole un corazón gigantesco. Silencio. Ren miró su fuego.

-Te odio.

La figura le sacó la lengua. Hanabi comenzó a reír. Boruto levantó ambos brazos.

-¡GRACIAS! ¡HASTA SU FUEGO ESTÁ DE ACUERDO CONMIGO!

Ren se hundió en el asiento.

-Quiero desaparecer.

El fuego creó una pala. Después un Ren diminuto comenzó a cavar una tumba. Boruto tuvo que apoyarse contra Naruto de tanto reír. Pero celosos sí eran El problema era que los tres podían negar todo cuanto quisieran. Sus celos no colaboraban.
En el caso de Neji, ocurrió durante el recreo.

Mía estaba hablando con un estudiante de otro curso. Nada especial. El chico le había pedido unos apuntes. Neji estaba a quince metros. Estudiando. Supuestamente. Byakugan activado. Boruto pasó junto a él.
Retrocedió.

-¿Tienes el Byakugan activado?

-Estoy practicando.

Boruto miró hacia Mía. Después a Neji.

-Claro.

-Boruto.

-No dije nada.

El muchacho que hablaba con Mía sonrió. Neji dejó de leer. Boruto miró el libro.




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