Boruto llevaba exactamente doce minutos observando a Ren. Doce.
Los había contado. Estaban en el patio de la Academia Élite durante el recreo. Hanabi se encontraba unos metros más allá, sentada sobre uno de los bancos de piedra, leyendo mientras Matatabi dormía sobre su hombro. Ren fingía estudiar. Y fingía fatal. Porque cada treinta segundos levantaba los ojos hacia ella. Y cada vez que lo hacía ocurría algo.
Primero apareció una pequeña mariposa de fuego. Después un corazón. Después un gatito. Después dos figuritas: una representaba a Ren y otra a Hanabi. El pequeño Ren ardiente se acercó tímidamente a ella, le ofreció una flor y salió corriendo. Boruto observó la escena. Mitsuki, enroscado alrededor de su hombro, también.
-Esto es lamentable.
Ren levantó la mirada.
-¿Qué?
-Tú.
-Gracias.
-De nada.
Ren regresó a su libro. Boruto se sentó frente a él.
-Declárate.
Ren casi se atragantó con su propia saliva.
-¿Qué?
-A Hanabi.
El fuego explotó.
¡FWOOSH!
Aparecieron veinte corazones alrededor de Ren.
-¡NO! -exclamó él.
Boruto señaló el espectáculo.
-¡Mira eso! ¡Hasta el oxígeno sabe que estás enamorado!
-Boruto...
-Toda la academia lo sabe.
Una figurita de fuego apareció sosteniendo un megáfono.
¡AMO A HANABI!
Ren cerró los ojos.
-Voy a ahogarme en una fuente.
Boruto soltó una carcajada.
-¡Tu fuego acaba de hacer una declaración pública!
Ren intentó disiparlo. El pequeño Ren de fuego huyó flotando.
-¡Ven aquí!
El muñeco le sacó la lengua. Boruto comenzó a reír todavía más.
-¡JAJAJAJA! ¡Ni tu propio poder te respeta!
Ren consiguió finalmente extinguirlo. Se dejó caer sobre el banco.
-No voy a declararme.
Boruto dejó de reír.
-¿Por qué?
-Porque no.
-Gran argumento.
-Boruto.
-Ren.
Se miraron. Boruto cruzó los brazos.
-Estás perdidamente enamorado de ella.
Ren bajó los ojos. Y esa vez el fuego no hizo nada gracioso. Una diminuta llama apareció sobre la mesa. Se transformó lentamente en un corazón. Después apareció una grieta en medio. Boruto dejó de sonreír.
-Ren...
-Ella nunca me aceptaría.
-¿Quién te dijo eso?
-Nadie tiene que decírmelo.
Ren contempló a Hanabi desde lejos.
-Ella lo sabe.
-¿Qué cosa?
Ren lo miró como si la pregunta fuera absurda.
-Que la amo.
Boruto señaló alrededor.
-Bueno, eso lo sabe hasta el personal de limpieza.
-Exactamente.
Boruto tuvo que contener una risa.
Ren suspiró.
-Toda la academia sabe que estoy enamorado de Hanabi gracias a este...- Miró sus manos -...fuego alcahuete.
Una figurita apareció. Era Ren vestido como pregonero, tocando una campana.
¡ATENCIÓN! ¡REN AMA A HANABI!
Boruto perdió la batalla.
-¡JAJAJAJAJA!
-¡NO TE RÍAS!
-¡PERDÓN!
-¡ESTOY CONTÁNDOTE ALGO SERIO!
-¡LO SÉ, PERO TU FUEGO NO COLABORA!
Mitsuki restregó la cabeza contra la mejilla de Boruto.
Quieres consolarlo, pero también quieres reírte.
Boruto respondió mentalmente:
Exactamente.
El agua lo traicionó. Aparecieron dos pequeños Borutos. Uno abrazaba a Ren. El otro estaba tirado en el suelo riéndose. Ren los miró.
-¿En serio?
Boruto se tapó el rostro.
-Mi agua acaba de explicar mi conflicto interno.
-Ahora sabes lo que sufro.
-Esto es horrible.
-Bienvenido a mi vida.
Por primera vez, ambos se entendieron perfectamente.
Lo que Ren no podía perdonarse
Boruto se puso serio.
-¿Por qué estás tan seguro de que Hanabi te rechazará?
Ren permaneció callado.
-Porque perdí su confianza.
-¿Cómo?
Ren contempló sus manos.
-Mucho antes de que despertáramos nuestros dones ocurrió algo.
El fuego comenzó a cambiar.
Pequeñas llamas surgieron sobre la mesa. Boruto las observó. Ya había aprendido que cuando Ren recordaba algo intensamente, el fuego podía convertirlo en imágenes.
-Hubo un concurso de lógica.
Apareció una diminuta Academia Élite. Después estudiantes sentados ante pupitres.
-Hanabi quedó segunda.
Una figurita con largos cabellos negros apareció sobre un pequeño podio con un enorme número 2.
Boruto sonrió.
-Eso suena totalmente a Hanabi.
-Yo quedé séptimo.
Apareció Ren sobre otro pedestal.
Número 7. El pequeño Ren levantó los brazos celebrando. Boruto arqueó una ceja.
-¿Estás orgulloso de quedar séptimo?
-Había casi cien participantes.
-Ah.
Boruto levantó el pulgar.
-Retiro mi juicio.
Ren sonrió apenas.
-Ella ya era muy solitaria. Y durante aquellos días la veía especialmente triste.
La representación cambió. La pequeña Hanabi caminaba sola.
Cabeza baja. Boruto dejó de bromear.
-Entonces me acerqué.
Apareció Ren sentándose junto a ella. Después ambos estudiando.
Después riendo.
-Nos hicimos amigos.
El fuego creó una pequeña Hanabi entregándole un libro. El Ren ardiente tropezó al recibirlo. Boruto sonrió.
-Ya te gustaba.
Ren se puso rojo.
-No importa.
El fuego escribió:
SÍ.
-¡JAJA!
-¡Cállate!
La sonrisa de Boruto desapareció cuando surgieron otras tres figuras.
Más altas. Rodearon a Hanabi.
-Tres chicos mayores habían participado en el concurso. Quedaron entre los últimos.
Las figuras comenzaron a señalarla.
-No soportaron que una chica menor que ellos los hubiera vencido.
Boruto frunció el ceño.
-Idiotas.
-Sí.
-¿Qué hicieron?
Ren apretó las manos.
-Empezaron a molestarla.
La pequeña Hanabi quedó rodeada.
-Le decían monstruo. Decían que nadie normal podía ser tan inteligente. Se burlaban de ella cada vez que podían.