El Legado De Las Almas

El padre que confundió protección con vigilancia

Naruto tomó la decisión aquella misma noche. No la anunció. No la discutió. No pidió opinión.
Simplemente apareció en la habitación de Boruto, se apoyó contra el marco de la puerta y dijo:

-Hoy duermes conmigo.

Boruto levantó la mirada desde la cama.

-¿Qué?

Naruto cruzó los brazos.

-Conmigo.

-¿Por qué?

-Porque sí.

-Papá...

-No.

-Ni siquiera sabes qué iba a decir.

-Ibás a discutir.

Boruto entrecerró los ojos.

-Tal vez.

-Entonces no.

Mía apareció detrás con una taza en la mano. Miró a Naruto. Después a Boruto. Después otra vez a Naruto.

-¿Qué pasa?

Naruto respondió con total seriedad:

-Boruto duerme conmigo.

Mía levantó una ceja.

-¿Lo decidiste tú?

- Sí.

Boruto levantó la mano.

-Yo aparentemente no participé.

Naruto lo señaló.

-Exacto.

Boruto miró a Mía. Mía lo miró.
Ninguno dijo nada. Boruto bajó lentamente de su cama. Tomó la almohada. Agarró a Mitsuki, que estaba enroscado sobre el respaldo.
Y caminó hacia la habitación de Naruto.

-No pongas esa cara de víctima -protestó Naruto.

Boruto sonrió.

-No estoy poniendo cara de víctima.

-Estás disfrutando esto.

-Muchísimo.

Mía soltó una carcajada. Naruto frunció el ceño.

-Esto es serio.

Boruto entró en la habitación.

-Claro, papá.

-Muy serio.

-Sí, papá.

-Extremadamente serio.

-Buenas noches, papá.

Y se metió en la cama feliz. Naruto quedó mirándolo. Boruto ya estaba acomodando la almohada. Mitsuki se enroscó junto a su cuello. Kurama saltó sobre los pies de la cama. Mía murmuró:

-Tu hijo acaba de aceptar la orden más rápido de la historia.

Naruto respondió:

-Porque entiende la gravedad de la situación.

Desde debajo de las mantas se oyó:

-Porque me gusta dormir contigo.

Naruto se quedó completamente quieto. Mía sonrió.

-Ahí tienes.

Naruto intentó mantener la compostura. Fracasó.

-Bueno... eso también.

Boruto asomó la cabeza.

-¿Vas a acostarte o tengo que esperar?

-¡YA VOY!

El comienzo del problema

Al principio parecía tierno. Durante dos días. Después empezó la catástrofe. Naruto descubrió que tenía una nueva obsesión, ver a Boruto. No saber dónde estaba. No confiar en que estaba bien. No recibir mensajes. Verlo. Con sus propios ojos. Si Boruto estaba dentro de su campo visual, Naruto funcionaba con normalidad. Si desaparecía, la telequinesis reaccionaba.

La primera vez ocurrió durante el desayuno. Boruto salió de la cocina.
Naruto siguió comiendo. Tres segundos. Cinco. Siete. La cuchara comenzó a flotar. Mía la vio.

-Naruto.

-¿Qué?

El vaso subió.

-Boruto salió.

Naruto levantó la cabeza.

-¿Adónde?

-Al baño.

La tostadora se elevó. Mía dejó lentamente la taza.

-Naruto.

-¿Qué?

-La tostadora.

Naruto la miró.

-Ah.

Se levantó.

-¡BORUTO!

Desde el pasillo:

-¡¿QUÉ?!

La tostadora descendió. Mía abrió los ojos. Silencio. Naruto se sentó.

-Está bien.

Mía lo miró.

-Eso fue preocupante.

-Fue coincidencia.

Boruto regresó.

-¿Por qué gritabas?

-Nada.

Mía señaló la tostadora.

-Tu ausencia hizo flotar eso.

Boruto miró a Naruto. Naruto miró a Boruto.

-No fue por ti.

La tostadora volvió a subir cuando Boruto dio media vuelta. Boruto se detuvo. La tostadora bajó. Silencio.
Boruto sonrió lentamente.

-Papá.

-No.

-Papá...

-No digas nada.

Mía se tapó la boca.

Primer recreo

Naruto encontró a Boruto en el patio.

-Quédate aquí.

Boruto parpadeó.

-¿Aquí dónde?

-Aquí.

-El patio mide como doscientos metros.

-Donde pueda verte.

Boruto miró alrededor.

-¿Todo el recreo?

-Sí.

-¿Puedo ir a la cafetería?

-¿Se ve desde aquí?

-No.

-Entonces no.

Boruto abrió la boca. Ren apareció detrás.

-Hola.

Boruto lo señaló.

-Dile algo.

Ren miró a Naruto.

-¿Sobre qué?

-No me deja salir de su campo visual.

Ren parpadeó.

-Ah.

Hanabi llegó también.

-¿Por qué?

Naruto respondió:

-Seguridad.

Boruto levantó los brazos.

-¡ESTOY EN LA ACADEMIA!

Naruto señaló a lo lejos.

-El enemigo entró antes.

-No está dentro ahora.

-No lo sabemos.

Hanabi intentó intervenir.

-Naruto, está con nosotros.

-Eso no significa...

Boruto dio dos pasos hacia atrás.
Naruto lo siguió con la mirada.
Boruto dio otros dos. Naruto giró.
Boruto caminó lateralmente. Naruto giró otra vez. Ren empezó a reír.

-¿Qué haces?

-Prueba científica.

Boruto se ocultó detrás de una columna.

¡FWOOM!

Cuatro mochilas flotaron. Una botella salió disparada..Una silla cercana se elevó. Naruto palideció.

-¡BORUTO!

Boruto asomó la cabeza. Todo cayó.
Ren se dobló de risa. Hanabi se tapó la cara. Boruto señaló triunfalmente.

-¡CONFIRMADO!

Naruto cruzó los brazos.

-No vuelvas a hacer eso.

-¿Desaparecer detrás de una columna?

-Sí.

-¿Sabes lo absurdo que suena?

Naruto respondió con total seriedad:

-No.

En clase

La profesora de Literatura estaba hablando. Naruto intentaba prestar atención. De verdad.

-El narrador omnisciente...

Naruto pensó:

¿Boruto estará en clase?

Una lapicera subió. Sakura la vio.

-Naruto.

-No pasa nada.

-Tu lapicera.

Naruto bajó la vista.

-Ah.

La tomó. Cinco segundos después:

¿Habrá comido algo?

El borrador subió. Sakura lo bajó.

¿Y si salió al baño y alguien...

Un libro ascendió hasta el techo. Neji levantó la cabeza.




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