El Legado De Las Almas

Los secretos que el agua se negaba a guardar

Naruto estaba intentando ser un buen padre. Con toda la fuerza de su voluntad. Con toda la paciencia de la que era capaz. Y, según Boruto, con aproximadamente un treinta por ciento menos de dramatismo que la semana anterior.

Eso era progreso. Muchísimo progreso. El problema era que Naruto seguía siendo Naruto. Y Boruto seguía siendo Boruto. Y entre ambos existía un tercer participante en aquella relación padre-hijo que nadie había invitado a opinar, el agua.

El agua de Boruto no entendía de intimidad. No respetaba secretos.
No distinguía entre una emoción digna de ser compartida y otra que Boruto deseaba llevarse a la tumba.
Y, peor todavía, parecía haber desarrollado una especie de vocación moral. Boruto podía mentir. Podía disimular. Podía cambiar de tema. Pero el agua consideraba que la verdad era un servicio público.

Aquella mañana Naruto estaba preparando el desayuno. Boruto apareció medio dormido. Cabellos completamente alborotados.
Mitsuki enroscado alrededor de su cuello.

-Buenos días.

Naruto se giró.

-Buenos días.

Boruto se sentó. Naruto dejó un plato delante.

-Huevos, tostadas y fruta.

Boruto miró el desayuno. Después a Naruto.

-¿Tú hiciste esto?

-Sí.

-¿Solo?

Naruto frunció el ceño.

-Sí.

-¿Sin intervención de Mía?

-Boruto.

-Pregunta legítima.

Naruto señaló el plato.

-Come.

Boruto probó. Masticó. Naruto esperó.

-¿Y?

Boruto se encogió de hombros.

-Está bien.

Naruto quedó decepcionado.

-¿Solo bien?

-Sí.

El agua apareció. Un pequeño Boruto acuático sostenía un cartel enorme:

ESTÁ RIQUÍSIMO.

Naruto abrió lentamente una sonrisa. Boruto palideció.

-No.

El pequeño Boruto tomó una tostada acuática. La abrazó. Después apareció otro cartel:

PAPÁ COCINA BIEN.

Naruto llevó una mano al pecho.

-Boruto...

-¡NO!

El agua creó un corazón.

-¡DESAPARECE!

La figurita huyó. Naruto comenzó a reír.

-Te gustó.

-Dije que estaba bien.

La figura reapareció detrás de Naruto.

ME ENCANTA CUANDO PAPÁ COCINA PARA MÍ.

Boruto cerró los ojos.

-Quiero independizarme.

Mitsuki levantó la cabeza.

Mentira.

-¡TÚ TAMPOCO AYUDES!

Naruto rio todavía más.

-Mi hijo me quiere.

Boruto tomó violentamente una tostada.

-Estoy reconsiderándolo.

El agua creó otro corazón.

Naruto aprende a dar espacio

Aquel mismo día Naruto cumplió una promesa importante. Boruto se acercó durante el recreo.

-Voy a salir con Ren y Hanabi a comprar algo.

Naruto respiró.

Viejo Naruto habría preguntado:

¿Dónde? ¿A qué distancia? ¿Cuánto tiempo? ¿Por qué? ¿Quién más estará? ¿Tienen señal? ¿Boruto lleva protección? ¿Mitsuki está despierto? ¿Ren está atento? ¿Hanabi tiene el Byakugan activado?

El nuevo Naruto dijo:

-Está bien.

Boruto se quedó inmóvil.

-¿Está bien?

-Sí.

-¿Nada más?

Naruto cerró los ojos.

-Boruto, no me provoques.

-Solo pregunto.

-Avísame cuando vuelvas.

-Eso sí.

Naruto asintió. Boruto comenzó a alejarse. Cinco pasos. Diez.Quince. Una lapicera flotó. Sakura la atrapó.
Naruto apretó los dientes.

-Estoy bien.

Boruto giró. Vio la lapicera. Sonrió.

-Papá.

-¡VETE!

-¡JAJAJAJA!

Naruto levantó un dedo.

-¡PERO VUELVE!

Boruto continuó caminando. El agua apareció junto a él. Una pequeña figura acuática de Naruto sostenía un cartel:

CONFÍO EN TÍ.

Boruto la miró. Su sonrisa cambió.

-Sí -murmuró.

Mitsuki restregó la cabecita contra su mejilla.

Eso te gusta.

-Cállate.

El agua produjo otro cartel.

MUCHO.

Boruto golpeó la figura con la mano.

-¡HE DICHO QUE CALLES!

Ren lo miró.

-¿Otra vez tu agua?

-Está obsesionada con arruinarme la reputación.

Hanabi sonrió.

-¿Qué decía?

-Nada.

El agua reapareció.

ME GUSTA QUE PAPÁ CONFÍE EN MÍ.

Hanabi soltó una carcajada. Ren también. Boruto miró al cielo.

-No tengo intimidad.

El peor secreto de Boruto

Una tarde Sasuke estaba conversando con él en la cafetería.
Boruto había comprado hamburguesas. Una para él. Una para Sasuke.

-¿Naruto sigue vigilándote? -preguntó Sasuke.

Boruto negó.

-Está mejor.

-¿Mucho?

-Sí.

Boruto hizo una pausa.

-Demasiado.

Sasuke levantó una ceja.

-¿Demasiado?

-Ahora intenta preguntarme qué quiero en lugar de decidirlo.

-Eso es bueno.

-Sí.

-Entonces ¿qué problema hay?

Boruto miró su hamburguesa.

-Ninguno.

El agua apareció. Un Boruto diminuto se secaba una lágrima mientras abrazaba una figura de Naruto. Sasuke dejó lentamente su bebida. Boruto palideció.

-No.

La figura levantó un cartel:

ME HACE FELIZ.

Sasuke comenzó a sonreír.

-Ah.

-No.

-Entiendo.

-¡NO ENTIENDAS!

Otro cartel:

ME SIENTO CUIDADO SIN SENTIRME PRESO.

Sasuke cruzó los brazos.

-Eso es bastante específico.

Boruto intentó atrapar la figura.

-¡VEN AQUÍ!

La figura se escondió detrás de Sasuke.

-No la protejas.

-No estoy haciendo nada.

-¡ESTÁ DETRÁS DE TI!

Sasuke rio. La figura asomó la cabeza. Boruto señaló.

-¡Es insolente!

Mitsuki respondió mentalmente:

Se parece a ti.

Boruto se quedó inmóvil.

-Eso fue innecesario.

Sasuke preguntó:

-¿Qué dijo?

-Nada.

El agua produjo:

MITSUKI DICE QUE SE PARECE A MÍ.

Sasuke se atragantó de risa. Boruto cerró los ojos.

-Voy a pasarme al elemento tierra.

Mientras tanto, Sasuke tenía un problema mucho más serio




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