El Legado De Las Almas

Cuando el agua y el fuego dieron la clase

La idea había parecido excelente.
A los profesores. Ese era precisamente el problema. A las nueve de la mañana, las dos clases fueron conducidas al salón principal de la academia. Sesenta estudiantes ocuparon las hileras de asientos mientras, delante de ellos, dos profesoras preparaban una pantalla, libros, algunas reproducciones de esculturas griegas y un equipo de sonido.

La clase de Boruto ocupó el sector izquierdo. Boruto se sentó entre Ren y Hanabi. Mitsuki, su pequeña serpiente de agua de ojos dorados, permanecía cómodamente enroscado alrededor de su cuello.
Matatabi dormía sobre el hombro de Hanabi. Del otro lado estaba el curso de Naruto.

Naruto se había sentado junto a Sakura; detrás estaban Sasuke e Ino, y algo más allá Neji y Mía. Las pequeñas bestias legendarias también estaban presentes. Kurama dormía sobre el hombro de Naruto. El fénix de Neji permanecía inmóvil. El dragón de Sasuke estaba acomodado alrededor de su cuello como si aquel fuese el sitio más normal del mundo para dormir durante una clase. Nadie sospechaba la trampa.

-Hoy -anunció la profesora de Historia- trabajaremos conjuntamente con Literatura.

Boruto apoyó la cabeza sobre una mano. Ren hizo lo mismo. Los dos se miraron.

-Esto va a ser largo -susurró Boruto.

-Muchísimo.

Hanabi los oyó.

-Ni siquiera empezó.

-Precisamente -respondió Ren.

La profesora continuó:

-Nuestro eje será la mitología griega y, particularmente, el mito de Eros y Psique.

Boruto miró a Ren. Ren miró a Boruto.

-¿Quiénes?

-Ni idea.

El fuego reaccionó. Sobre la mesa apareció un diminuto Ren de llamas encogiéndose de hombros. El agua produjo un pequeño Boruto haciendo exactamente lo mismo.
Hanabi se tapó la boca.

-Compórtense.

-¡Nosotros estamos quietos! -susurraron los dos simultáneamente.

Durante la primera media hora, la profesora de Historia habló sobre Grecia, la función cultural del mito, la transmisión de las narraciones, las divinidades y el modo en que aquellos relatos permitían explicar el mundo y representar conflictos humanos. Al principio hubo atención. Después, menos. Mucho menos. A los veinte minutos, Boruto tenía la mirada perdida. Ren estaba luchando heroicamente contra el sueño.

Un pequeño Ren de fuego apareció sobre su carpeta. Tenía una almohada. Se acostó.

Zzzzz...

Boruto lo vio. Mordió sus labios.

-No te rías -susurró Ren.

-No estoy...

El pequeño Ren comenzó a roncar.
Boruto bajó la cabeza. Sus hombros temblaron. Hanabi le dio un codazo.

-¡Boruto!

-¡No puedo!

La profesora seguía hablando. Ren miró furioso a su propio fuego.

-Desaparece.

La figura levantó un cartel:

DESPIÉRTAME CUANDO TERMINE.

Boruto soltó una carcajada demasiado sonora. Treinta cabezas giraron. También la profesora.

-¿Algún problema, Boruto?

Boruto se incorporó.

-Ninguno, profesora.

El agua inmediatamente produjo una figura que señalaba al pequeño Ren dormido. Boruto la aplastó con ambas manos.

-¡Traidor!

La profesora entrecerró los ojos.

-¿Qué dijo?

-Nada.

Ren murmuró:

-Dijo traidor.

-¡REN!

Hanabi ya estaba roja de contener la risa.

La segunda media hora correspondió a Literatura. La profesora tomó el mito desde otra perspectiva. Explicó los símbolos. La belleza de Psique. Los celos de Afrodita. El amor invisible. La prohibición de contemplar el rostro del amado. La curiosidad. La pérdida. Las pruebas. El descenso al mundo de los muertos. La recuperación de Eros y la transformación final de Psique.

Aquello captó un poco más la atención. Especialmente cuando comenzaron los problemas sentimentales. Boruto miró hacia Sasuke. Después a Ino. Después el anillo. Sasuke lo vio.

-Ni se te ocurra.

Boruto sonrió. El agua creó un diminuto Sasuke entregándole un anillo a Ino. Sasuke palideció.

-Boruto.

Naruto lo vio desde adelante. Se volvió.

-¡JA!

La profesora de Literatura golpeó suavemente el escritorio.

-Naruto.

-Perdón.

Sakura le agarró la mano.

-Mira adelante.

-Pero viste...

-Adelante.

Al cumplirse exactamente una hora, ambas profesoras se miraron.
Sonrieron. Ren lo vio. Y sintió miedo.

-Boruto.

-¿Qué?

-No me gusta esa sonrisa.

-A mí tampoco.

La profesora de Historia cerró su libro.

-Para terminar queremos hacer algo diferente.

El pequeño Ren de fuego despertó.
Boruto lo señaló.

-Hasta tu fuego sabe que algo malo viene.

-Cállate.

La profesora de Literatura sonrió.

-Necesitamos dos voluntarios.

Sesenta alumnos bajaron la mirada.

-Perfecto - dijo ella - Boruto y Ren.

Ambos levantaron la cabeza.

-¿¡QUÉ!?

Las carcajadas estallaron.

-Vengan.

Boruto señaló su pecho.

-¿Yo?

-Sí.

Ren señaló el suyo.

-¿Y yo?

-También.

-Pero...

-Al frente.

Boruto miró a Ren.

-Estamos muertos.

El agua produjo una pequeña lápida.

BORUTO
14 AÑOS
NO PRESTÓ ATENCIÓN

Ren vio aquello. Su fuego produjo otra.

REN
14 AÑOS
TAMPOCO

Hanabi se dobló sobre el pupitre.

-¡No puede ser!

-¡NO LO HICIMOS NOSOTROS! -protestó Ren.

Naruto estaba riéndose.

-¡Vamos, hijo!

Boruto lo fulminó.

-¡NO AYUDAS!

Los dos caminaron hacia adelante.
Parecían condenados. Se colocaron frente a sesenta estudiantes. La profesora dijo:

-Queremos que sinteticen el mito de Eros y Psique.

Silencio. Boruto miró a Ren. Ren miró a Boruto. Boruto susurró:

-¿Recuerdas algo?

-Eros.

-Excelente.

-Y Psique.

-Tenemos el título.

Ren tragó saliva.

-Había una mujer...

-Eso reduce muchísimo las posibilidades.




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