El Legado De Las Almas

El agua que no sabía guardar secretos

Mitsuki tomó la decisión una mañana cualquiera. Sin ceremonias.
Sin grandes discursos. Sin pedir permiso. Simplemente apareció en la cocina de la casa Uzumaki con forma humana. Cabellos celestes hasta los hombros, un poco alborotados. Ojos dorados. Pantalón negro. Remera oscura. Campera negra y azul de estilo gótico juvenil.
Botas negras con detalles celestes.
Boruto estaba tomando jugo. Lo vio. Y casi se atragantó.

-¿Mitsuki?

-Buenos días.

Boruto dejó el vaso.

-¿Te quedaste humano?

Mitsuki se sentó frente a él.

-Sí.

-¿Todo el tiempo?

-La mayor parte.

Boruto abrió muchísimo los ojos.
Mitsuki sonrió.

-Decidí que quiero vivir así.

Boruto se quedó inmóvil.

-¿De verdad?

-De verdad.

-¿Y la serpiente?

Mitsuki apoyó un codo sobre la mesa.

-Solo si es necesario.

-¿Necesario para qué?

Los ojos dorados se clavaron en él.

-Para salvarte.

Boruto sintió que algo le explotaba dentro del pecho. No dolor. No miedo. Algo cálido. Extraño. Demasiado grande.

-Ah.

Mitsuki levantó una ceja.

-¿"Ah"?

-Sí.

- Qué reacción profunda.

Boruto intentó recuperar dignidad.

-Estoy procesando.

Mitsuki sonrió. El agua apareció. Una pequeña figura acuática de Boruto saltaba sobre una mesa con los brazos levantados.

¡¡¡MITSUKI SE QUEDA HUMANO!!!

Boruto palideció. Mitsuki miró la figurita. Después a Boruto. Boruto levantó un dedo.

-No.

La figura produjo confeti.

-¡NO!

Mitsuki empezó a reír.

-Tu agua parece contenta.

-Mi agua es una traidora.

Una segunda figurita apareció. Era un Boruto acuático abrazando a un Mitsuki humano. Encima:

ESTO ES LO MEJOR QUE ME PASÓ ESTA SEMANA.

Boruto se quedó congelado. Mitsuki ladeó la cabeza.

-¿Eso pensabas?

-No.

El agua añadió:

SÍ.

Mitsuki soltó una carcajada. Boruto cerró los ojos.

-Quiero desaparecer.

Desde la otra punta de la cocina Mía tomó tranquilamente café. Naruto estaba untando algo sobre una tostada. Los dos habían visto todo.
Ninguno intervino. Mía murmuró:

-Parece feliz.

Naruto sonrió.

-Sí.

Boruto giró.

-¡LOS ESCUCHÉ!

Mía levantó la taza.

-No dijimos nada malo.

El agua produjo una miniatura de Boruto señalando a Mitsuki.

ES QUE ESTÁ MUY LINDO ASÍ.

Silencio. Boruto dejó de existir espiritualmente. Mitsuki miró la figurita. Después miró su propia ropa. Después a Boruto.

-¿Estoy lindo?

Boruto quedó rojo.

-¡NO PREGUNTES ESO!

Mitsuki sonrió con una tranquilidad insoportable.

- Solo quiero confirmar la información.

-¡NO!

El agua volvió a escribir:

SÍ. MUCHÍSIMO.

Naruto dejó caer la tostada. Mía se tapó la boca. Mitsuki comenzó a reír. Boruto apoyó la frente sobre la mesa.

-Odio mi vida.

Mitsuki respondió:

-Mentira.

El agua escribió:

ME ENCANTA MI VIDA.

Naruto tuvo que salir de la cocina porque ya no podía contener la risa.

Algo estaba cambiando

Boruto intentó convencerse de que aquello era normal. Por supuesto que estaba contento. Mitsuki era su mejor amigo. Había recuperado su forma humana. Sonreía más. Comía con ellos. Iba a clases. Se sentaba junto a él. Lo molestaba. Le discutía. Se reía. Eso era todo.
Amistad. Nada más. Absolutamente nada más.

El problema era que el agua tenía una interpretación distinta. Durante Literatura, Mitsuki se inclinó hacia Boruto.

-¿Me prestas una lapicera?

-Sí.

Boruto abrió el estuche. Mitsuki tomó una negra.

-Gracias.

-De nada.

Se rozaron los dedos. Boruto sintió una descarga absurda. No eléctrica.
Mucho peor. El agua apareció. Un pequeño Boruto acuático estaba completamente rojo. Sobre su cabeza:

¿POR QUÉ ME PUSE NERVIOSO?

Boruto dio un golpe sobre el pupitre.

-¡NO!

La profesora levantó la cabeza.

-¿Boruto?

-Nada.

Mitsuki miró la figura.

-¿Te pusiste nervioso?

-No.

El agua escribió:

SÍ.

Mitsuki empezó a sonreír.

- Interesante.

- No hay nada interesante.

Una segunda figura apareció. Boruto acuático miraba la mano de Mitsuki. Después aparecía un corazón. Boruto intentó atraparla.
La figura salió corriendo sobre la mesa.

-¡VEN AQUÍ!

Mitsuki estaba a punto de llorar de risa.

-Boruto, la clase.

-¡MI PRIVACIDAD ESTÁ EN JUEGO!

La profesora se acercó.

-¿Qué ocurre?

El agua levantó un cartel:

MITSUKI LE ROZÓ LA MANO Y SE PUSO NERVIOSO.

Silencio. Treinta alumnos lo leyeron.
Boruto cerró lentamente los ojos.

-Quiero cambiarme de academia.

Mitsuki apoyó la mejilla sobre una mano.

-A mí me parece tierno.

Boruto abrió los ojos.

-¡TÚ NO AYUDAS!

Boruto intenta explicárselo

Durante el recreo, Ren y Hanabi estaban con ellos. Boruto hablaba demasiado rápido. Eso siempre significaba que estaba intentando convencerse a sí mismo.

-No significa nada.

Ren levantó una ceja.

-¿Qué cosa?

-Lo del agua.

Hanabi sonrió.

-No dijimos nada.

-Pero lo están pensando.

Mitsuki estaba sentado al lado.
Comía papas fritas tranquilamente.

-Boruto -dijo Ren- Nadie te está interrogando.

-Perfecto.

El agua apareció. Una figurita de Boruto observaba a Mitsuki de perfil. El pequeño Boruto acuático se llevaba ambas manos al rostro.

ES DEMASIADO HERMOSO.

Boruto dejó caer la cabeza hacia atrás.

-¡AAAAAAAH!

Ren explotó de risa. Hanabi se tapó la boca. Mitsuki miró la figurita.

-Otra vez eso.

Boruto lo señaló.

-¡NO LO DISFRUTES!

-No puedo evitarlo.

-¡¿POR QUÉ?!




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