El Legado De Las Almas

Los dos idiotas que faltaban

Boruto había sobrevivido a demasiadas cosas para tener catorce años. Había atravesado dimensiones. Había descubierto que en otra vida había sido hijo de Naruto. Había descubierto que era, literalmente, la mitad humana del Kyuubi. Había aprendido a activar el Jōgan a voluntad. Había despertado telequinesis.

Había convertido accidentalmente su agua en una criatura chismosa incapaz de respetar secretos. Había recuperado a Mitsuki. Había sido controlado mentalmente por un enemigo. Había conseguido regresar a la academia después de encerrarse durante días por miedo y vergüenza. Y, sin embargo había algo que estaba empezando a parecerle muchísimo más difícil que cualquiera de aquellas cosas.

Lograr que Neji Hyuuga y Mía Uzumaki admitieran que estaban enamorados y empezaran oficialmente una relación. Boruto ya no entendía nada. Sasuke e Ino habían conseguido formalizar. Ren y Hanabi también. Naruto y Sakura llevaban tiempo juntos. Mitsuki y él...

Bueno. Boruto decidió que aquello era otro problema y que no era el momento de abrir esa carpeta emocional. Su agua apareció junto a su hombro. Un diminuto Boruto acuático abrazaba a un Mitsuki acuático rodeado de corazones.
Boruto lo golpeó con un dedo.

-Tú cállate.

La figurita explotó. Mitsuki, sentado junto a él, sonrió.

-No dije nada.

-Estaba hablando con mi intimidad.

-Tu intimidad acaba de hacer una representación pública.

-Por eso tenemos una relación complicada.

Pero aquel día Boruto tenía un objetivo mucho más importante.
Neji y Mía. Porque ellos ya rozaban lo absurdo.

El problema

Boruto comenzó su investigación durante el recreo. No necesitó precisamente un Jōgan. Mía estaba sentada en uno de los bancos del patio. Neji llegó.

-¿Comiste?

-Sí.

-¿Qué?

-Una medialuna.

Neji se detuvo.

-Eso no es almorzar.

Mía levantó la vista.

-Hola a ti también.

Neji dejó frente a ella una bolsa.

-Te traje comida.

Mía miró dentro.

-¿Mi sándwich favorito?

-Casualidad.

-Tiene exactamente las cosas que me gustan.

-Extraordinaria coincidencia.

Mía sonrió.

-Gracias.

-No significa nada.

-Por supuesto.

Neji se sentó. Mía comenzó a comer. Cinco segundos después, una servilleta quedó junto a ella.

-Te vas a ensuciar.

-Gracias, mamá.

Neji la miró.

-Puedo retirar el sándwich.

Mía lo abrazó contra su pecho.

-Inténtalo y perderás una mano.

Neji sonrió. Boruto observaba desde quince metros de distancia.

-Increíble.

Ren estaba junto a él.

-¿Qué?

Boruto señaló.

-Eso.

-¿Qué tiene?

-¡MÍRALOS!

Ren miró. Mía le ofrecía un pedazo de sándwich a Neji. Neji negó. Mía insistió. Neji terminó aceptando.
Boruto abrió los brazos.

-¡ESO!

Ren continuó sin entender.

-¿Qué?

Boruto giró lentamente.

-¿Cómo conseguiste novia?

Ren se ofendió.

-Hanabi me ama.

-Eso no responde mi pregunta.

Mitsuki apareció detrás de ellos.

-¿Qué estamos observando?

Boruto señaló a Neji y Mía.

-La relación inexistente más comprometida de Konoha.

Mitsuki miró. Mía acababa de quitarle algo del cabello a Neji. Neji le acomodó posteriormente un mechón detrás de la oreja.

-Ah.

Boruto señaló a Mitsuki.

-¡¿VES?!

-Sí.

-¡Gracias!

Ren frunció el ceño.

-Yo sigo sin entender.

Boruto lo miró.

-Tú eres parte del problema general de los hombres de esta academia.

El fuego de Ren apareció. Un pequeño Ren llevaba un cartel:

YO SÍ TENGO NOVIA.

Boruto señaló la figura.

-Tu fuego tiene razón y odio admitirlo.

El interrogatorio

Boruto esperó a encontrar a Neji solo. Fue después de Literatura.
Neji guardaba unos libros en su casillero cuando sintió una presencia detrás. Cerró los ojos.

-No.

Boruto se detuvo.

-Todavía no pregunté nada.

-No importa.

-¿Cómo sabes qué voy a preguntarte?

-Porque llevas toda la mañana mirándonos a Mía y a mí como si fueras un investigador privado extremadamente malo.

Boruto apoyó un hombro contra los casilleros.

-Quiero hablarte de mi tía.

Neji cerró el casillero.

-No.

-¿La amas?

Neji lo miró.

-Eso no es asunto tuyo.

-Entonces sí.

-Boruto.

-¿Muchísimo?

-Vete.

-¿Desesperadamente?

-Tengo clase.

-¿Al nivel de imaginar una vida entera juntos?

Neji se quedó quieto. Boruto sonrió.

-Ajá.

-Voy a abrir un portal y arrojarte dentro.

-No puedes librarte de mí tan fácilmente. Soy familia.

Aquello hizo que Neji no pudiera evitar una mínima sonrisa. Boruto aprovechó.

-¿Dónde está el anillo?

La sonrisa desapareció. Neji se puso serio.

-Guardado.

-¿Todavía?

-Sí.

-¿En tu habitación?

-Sí.

-¿El de oro con piedra celeste?

Neji entrecerró los ojos.

-Sabes demasiadas cosas.

-Mi papá habla.

-Voy a matar a tu padre.

-Ponte en fila.

Neji intentó marcharse. Boruto caminó detrás.

-¿Por qué no se lo das?

-Porque no.

-Argumento impresionante.

-Gracias.

-¿Vas a organizar otra cita?

Neji se detuvo.

-No.

Esta vez Boruto percibió inmediatamente que había cambiado algo. Ya no había humor.
Neji estaba completamente serio.

-¿Nunca?

-No voy a volver a planear una cita.

Boruto parpadeó.

-¿Por qué?

Neji sostuvo su mirada.

-Porque no.

-Eso sigue sin ser una explicación.

Neji respiró profundamente.

-Porque la última vez que planifiqué una terminé destruyendo a la persona a quien pensaba pedírselo.

Boruto perdió la sonrisa. Ahí estaba.
El muro. Boruto conocía partes de la historia. No toda. Sabía que Neji había lastimado gravemente a Mía.
Sabía que había sido antes de los dones. Sabía que Mía lo había perdonado. Sabía que Naruto también. Sabía que existía un anillo.
Pero todavía había zonas de aquella historia que todos protegían.




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