Durante los días siguientes, Deidara descubrió algo mucho peor que haber revelado su pasado. Tenía que volver a dar clases. A los mismos adolescentes que lo habían visto caminar entre explosiones con una sonrisa perversa, convertir objetos inanimados en armas vivientes y enfrentarse al ejército enemigo con una tranquilidad que habría puesto nervioso hasta al propio enemigo.
Y ellos tenían memoria. Mucha memoria. Demasiada memoria.
Especialmente Naruto. Y Boruto.
Eso, según Deidara, constituía una tragedia educativa.
El lunes más incómodo de la vida de Deidara
La puerta del aula se abrió exactamente a las ocho. Deidara entró. Negro y rojo. Cabello rubio recogido. Carpeta debajo del brazo.
Expresión profesional. Treinta estudiantes permanecieron completamente inmóviles. Deidara caminó hasta el escritorio. Dejó la carpeta. Tomó un marcador. Escribió en la pizarra:
Literatura fantástica: características y construcción de mundos.
Se volvió. Treinta pares de ojos continuaban clavados en él.
-Buenos días.
-Buenos días -respondieron todos.
Demasiado coordinados. Deidara entrecerró los ojos.
-Saquen sus carpetas.
Treinta alumnos obedecieron. Deidara comenzó:
-La literatura fantástica se caracteriza por introducir elementos que alteran las leyes conocidas de la realidad y...
Silencio absoluto. Nadie hablaba. Nadie hacía ruido. Nadie cuchicheaba. Nadie se distraía.
Deidara dejó de escribir. Giró lentamente.
-¿Qué les pasa?
-Nada -dijo Mía.
-Nada -añadió Sakura.
-Estamos prestando atención -aseguró Ino.
Sasuke ni siquiera levantó la vista de su carpeta.
-Continúa.
Deidara lo miró.
-Eso es exactamente lo que me preocupa.
Naruto levantó tímidamente la mano. Deidara cerró los ojos.
-No.
-¡Pero todavía no pregunté!
-No importa.
-Es una pregunta relacionada con la materia.
-Eso es mentira.
-Profesor, está prejuzgándome.
-Naruto.
-¿Sí?
-No.
Naruto bajó la mano. Cinco segundos. Volvió a levantarla. Deidara apretó el marcador.
-¿Qué?
Naruto puso expresión inocente.
-Si un personaje aparentemente simpático tiene un treinta por ciento de oscuridad, ¿se considera personaje moralmente gris?
Mía se tapó la boca. Sakura bajó la cabeza. Ino soltó un ruido extraño.
Neji cerró los ojos. Sasuke murmuró:
-Idiota.
Deidara dejó lentamente el marcador.
-Naruto Uzumaki.
-¿Sí?
-Voy a responderte desde un punto de vista estrictamente literario.
Naruto sonrió.
-Perfecto.
-Ese personaje probablemente tenga ganas de arrojar a otro personaje por una ventana.
Naruto miró la ventana. Después a Deidara.
-¿Con telequinesis?
La clase estalló.
-¡ERA UNA METÁFORA!
Naruto ya estaba doblado sobre la mesa.
-¡Profesor, pero usted mismo dijo que su telequinesis...!
Una goma de borrar ascendió. Todos callaron. La goma quedó flotando junto a Deidara. Él la miró.
Naruto también.
-No digas nada.
Naruto se tapó la boca. La goma bajó. Entonces Mía levantó la mano.
-Profesor.
-¿Qué?
-Pregunta académica.
-Tengo miedo.
-¿La frase "el arte es una explosión" pertenece a alguna corriente estética concreta?
Deidara quedó petrificado. Sakura se desplomó riéndose. Ino directamente apoyó la frente contra Sasuke. Hasta Neji perdió la batalla contra la sonrisa.
-¡USTEDES DEBERÍAN HABER OLVIDADO ESO!
Naruto golpeó la mesa.
-¡LO DIJO COMO QUINCE VECES!
-¡ESTABA OCUPADO!
-¡SE NOTABA! -exclamó Mía.
Sasuke finalmente levantó la mirada.
- Parecías disfrutarlo.
Deidara señaló a Sasuke.
-Tú eres hermano de Itachi. Deberías apoyarme.
- Precisamente por ser hermano de Itachi sé que esto va a perseguirte durante años.
Silencio. Deidara palideció.
-¿Años?
Sasuke volvió tranquilamente a su carpeta.
-Años.
Pero algo había cambiado
Las bromas escondían algo mucho más profundo. Ya ninguno veía a Deidara como antes. Sakura había sido la primera en darse cuenta.
Durante un recreo, encontró a Deidara sentado solo en un banco del patio leyendo. O fingiendo leer.
Sakura se acercó.
-¿Puedo sentarme?
Deidara levantó la mirada.
-Claro.
Sakura se acomodó. Permaneció callada unos segundos.
-¿Te molesta que sepamos?
Deidara cerró el libro. Aquello sí era una pregunta real.
-Un poco.
-¿Porque tienes miedo de que pensemos mal de ti?
-No - Sakura esperó. Deidara miró el patio - Porque ahora saben exactamente dónde lastimarme.
Sakura comprendió inmediatamente.
-Itachi.
-Sí - No lo negó - Antes solo él conocía todo. Lo bueno y lo malo. Sabía hasta dónde podía llegar si perdía el control. Sabía lo que fui.
Deidara apoyó los antebrazos sobre las rodillas.
-Ahora ustedes también.
Sakura sonrió suavemente.
-Y seguimos viniendo a tus clases.
Deidara la miró.
- Son obligatorias.
- Naruto te busca en los recreos.
- Naruto no posee instinto de supervivencia.
- Boruto viene desde otro curso a molestarte.
- Genética.
-vMía te trae café.
Deidara guardó silencio.
- Neji te preguntó ayer por técnicas de control emocional. Ino quiere que le recomiendes libros. Sasuke ya dejó de mirarte como si fueras un potencial asesino de su hermano.
-¿Ya?
Sakura hizo una mueca.
- Bueno... está trabajando en eso.
Deidara rio.
-Y nosotros sabemos quién eres -terminó ella- No solo quién fuiste.
Deidara la observó durante unos segundos. Después abrió nuevamente el libro.
- Eres demasiado sensata para este grupo.
- Gracias.
- No era necesariamente un cumplido.
- Lo aceptaré igual.