El Legado De Las Almas

Cuando hasta las bestias perdieron la paciencia

La fama tenía una característica que ninguno de ellos había previsto.
No sabía cuándo detenerse. Durante los primeros días, los periodistas habían perseguido a los ocho que salvaron el pueblo lejano. Después comenzaron a interesarse por los otros cuatro adolescentes que ya habían participado en ataques anteriores.

Y finalmente alguien cometió el error de formular una pregunta aparentemente inocente:

-¿Quién es el más poderoso?

La respuesta recorrió el país en cuestión de horas. Naruto Uzumaki.
A partir de allí, el caos dejó de ser simplemente molesto. Se volvió personal. Pero hubo otro nombre que comenzó a repetirse casi con la misma intensidad. Neji Hyuuga.
Heredero de una de las familias más prestigiosas de Konoha. Dieciséis años. Byakugan. Portales dimensionales. Telequinesis. Una bestia legendaria.

Uno de los ocho héroes del pueblo.
Y, además, fotogénico. La combinación resultó fatal.

El heredero Hyuuga

Neji abrió la puerta de su casa a las siete y veinte de la mañana. La cerró a las siete y veinte con tres segundos. Retrocedió. Su padre, que estaba desayunando, levantó la vista.

-¿Qué sucede?

Neji permaneció mirando la puerta.

-Hay treinta personas afuera.

Hanabi apareció bajando las escaleras.

-¿Enemigos?

-Peor.

-¿Qué?

Neji la miró.

-Periodistas.

Hanabi se congeló. Desde afuera llegó:

-¡NEJI! ¡NEJI, UNA DECLARACIÓN!

-¡SEÑOR HYUUGA! ¿ESTÁ ORGULLOSO DE SU HIJO?

-¡HANABI! ¡QUEREMOS HABLAR SOBRE TU BYAKUGAN!

-¡NEJI! ¿ES VERDAD QUE PUEDES ABRIR PORTALES ENTRE PAÍSES?

-¡HANABI! ¿PUEDES MOSTRARNOS A MATATABI?

Matatabi, que dormía sobre el respaldo de un sillón, abrió un ojo.
Escuchó su nombre. Se incorporó.
Miró hacia la puerta. Una cámara apareció pegada a una ventana.
Matatabi erizó todo su cuerpo.

-No -dijo Hanabi.

Las dos colas de fuego crecieron.

-Matatabi.

La criatura siseó.

-Matatabi, no quemes periodistas.

El padre de los Hyuuga dejó tranquilamente la taza.

-Jamás pensé que tendría que establecer esa regla dentro de esta casa.

Neji cerró los ojos. Fénix apareció detrás de él. La criatura legendaria contempló la ventana. Luego a Neji.
Después otra vez la ventana. Una voz apareció directamente en su mente.

Podría evaporarme.

Neji abrió los ojos.

-No.

Con ellos.

-Mucho menos.

Hanabi miró a su hermano.

-¿Qué dijo?

-Nada.

Fénix ladeó la cabeza.

Quince humanos. Quizá veinte si abro las alas.

-¡Fénix!

Hanabi empezó a reír.

-¿Quiere matarlos?

-Quiere "evaporarse".

Fénix emitió un sonido inocente.
Neji lo fulminó.

-Y llevarse periodistas con él.

Matatabi levantó inmediatamente una pata. Hanabi abrió muchísimo los ojos.

-¡TÚ NO TE SUMES!

Su padre se masajeó las sienes.

-Voy a necesitar más café.

La salida Hyuuga

La familia intentó salir por el estacionamiento privado. Los periodistas ya estaban allí.

-¿CÓMO?

Neji retrocedió. Hanabi miró alrededor.

-¿Cómo sabían?

-No quiero saberlo.

Los flashes comenzaron.

-¡NEJI!

-¡HANABI!

-¡MIREN AQUÍ!

-¡UNA FOTO CON LAS BESTIAS!

-¡NEJI, ABRE UN PORTAL!

Fénix emitió un gruñido. Matatabi mostró los dientes. Neji caminó delante de Hanabi.

-No respondas.

-No pensaba hacerlo.

-¡NEJI! ¿QUÉ SENTISTE AL SALVAR A TANTAS PERSONAS?

-¡HANABI! ¿ES VERDAD QUE TU PODER PODRÍA ALCANZAR EL DE TU HERMANO?

Neji siguió caminando.

-¡NEJI! ¿TU TELEQUINESIS TAMBIÉN DEPENDE DE TUS EMOCIONES?

Neji se detuvo. Mala pregunta. Muy mala pregunta. Hanabi lo supo.

-Hermano...

Un micrófono ascendió. Neji cerró los ojos.

-No.

Una cámara se elevó.

-Neji.

-Estoy bien.

Tres trípodes comenzaron a flotar. Los periodistas dejaron de hablar.
Neji abrió los ojos.

-No lo hago a propósito.

Una mochila ascendió. Hanabi empezó a reír.

-No es gracioso.

-Un poco.

-¡HANABI!

Dos cámaras subieron otro metro.
Fénix observó aquello. Pareció encontrarlo excelente. Entonces comenzó a batir las alas. Una ráfaga caliente levantó papeles. Matatabi se entusiasmó.

-¡NO! -gritaron ambos hermanos.

Demasiado tarde. La escena se volvió absurda. Micrófonos flotando por telequinesis. Papeles girando por Fénix. Periodistas corriendo detrás. Matatabi saltando de techo en techo. Hanabi intentando atraparla. Neji tratando de bajar objetos.

-¡DEVUELVE ESA CÁMARA!

Fénix sostenía una cámara con el pico.

No.

-¡FÉNIX!

Me estaba mirando.

-¡ES UNA CÁMARA! ¡ESA ES SU FUNCIÓN!

En la academia fue peor

Mía vio entrar a Neji. Se levantó inmediatamente. Él tenía el cabello revuelto. La camisa parcialmente fuera del pantalón. Fénix parecía ofendido con la humanidad. Neji llegó hasta ella. No dijo nada.

Simplemente apoyó la frente sobre su hombro. Mía quedó inmóvil.
Después sonrió. Le rodeó la cintura.

-Buenos días.

-No.

-¿No qué?

-No existen los buenos días.

Mía acarició su cabello.

-¿Periodistas?

-Treinta y siete.

-¿Los contaste?

-Necesitaba saber cuántas razones tenía para mudarme a otra dimensión.

Mía rio. Fénix se acomodó junto a ellos.

Yo propuse evaporarnos.

Mía lo miró.

-¿Solo ustedes?

Fénix guardó silencio. Neji levantó la cabeza.

-No le preguntes.

Mía comprendió.

-Ah.

-Sí.

Una alumna apareció.

-¡Neji! ¿Podemos sacarnos una foto?

Neji quedó rígido. Una silla ascendió.
Mía tomó su mano.

-No.

La silla se detuvo. La chica entendió inmediatamente.

-Perdón.




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