La Academia Élite de Konoha terminó por hacer lo inevitable. Prohibió la entrada de periodistas.
Sin excepciones.
La decisión llegó después de una semana en la que profesores, alumnos, guardias y personal administrativo habían aprendido que pedirle una fotografía a alguien que poseía una bestia legendaria estresada podía ser una experiencia sorprendentemente cercana a una evacuación de emergencia.
Los periodistas desaparecieron de los pasillos. Las cámaras dejaron de asomarse por las ventanas. Los micrófonos ya no esperaban detrás de cada puerta. Durante aproximadamente cuatro horas, todos creyeron que había regresado la paz. Entonces llegaron los gobiernos. Después las academias. Luego las universidades.
Y finalmente los científicos.
La atención se había concentrado particularmente sobre tres personas. Neji Hyuuga. Heredero del clan Hyuuga. Portador del Byakugan. Usuario de portales dimensionales y telequinesis. Vinculado a Fénix.
Itachi Uchiha. Heredero del clan Uchiha. Investigador, profesor, combatiente y portador de una de las bestias legendarias más imponentes conocidas: Dragón.
Y, por encima de todos ellos en términos de poder bruto, Naruto Uzumaki. La persona que había detenido el tiempo. El adolescente cuya telequinesis podía sostener edificios.
El muchacho capaz de proteger mentes ajenas, sanar, alterar el curso temporal y cuyo límite superior seguía siendo imposible de establecer. Aquello provocaba fascinación. Naruto odiaba la fascinación. Especialmente cuando venía acompañada de una bata blanca.
Los tres guardianes más malhumorados de Konoha eran Kurama que estaba sobre el hombro de Naruto. Fénix volaba junto a Neji. Dragón permanecía reducido a un tamaño mucho menor que el verdadero, enroscado alrededor de los hombros de Itachi.
Los tres habían desarrollado una relación particularmente hostil con la fama.
-No -dijo Kurama.
Naruto ni siquiera preguntó.
-Ya sé.
Un estudiante había levantado el teléfono.
-Solo quería una foto...
Kurama mostró los dientes.
-Guárdalo.
El chico guardó el teléfono. Fénix observó satisfecho.
Bien.
Dragón levantó la cabeza.
Los humanos aprenden.
Itachi suspiró.
-No los felicites.
Dragón volvió la cabeza hacia él.
Podríamos incinerar uno como advertencia.
-No.
Fénix:
Dos sería más efectivo.
-Tampoco.
Kurama bostezó.
-Tres.
Naruto miró a los tres.
-¿Desde cuándo trabajan en equipo?
Kurama:
-Desde que los humanos se volvieron insoportables.
Neji se masajeó la frente.
-Estoy empezando a entender a Fénix.
-Eso me preocupa -comentó Itachi.
- A mí también.
Y entonces apareció el director. Su expresión bastó para que los tres supieran que la tranquilidad acababa de terminar.
-Tenemos visitantes.
Kurama gruñó.
-No.
-No son periodistas.
Fénix relajó ligeramente las alas.
- Son científicos.
Naruto dejó de caminar. No hubo muebles flotando. No temblaron las ventanas. No apareció una explosión de poder. Y precisamente por eso Itachi palideció.
-Director -dijo inmediatamente-¿Quién autorizó esto?
Neji miró a Naruto. La expresión del rubio había desaparecido. No estaba asustado. No estaba nervioso. No estaba perdiendo el control. Estaba completamente sereno. Demasiado.
-Naruto - murmuró Neji.
El adolescente no respondió.
Las batas blancas
Eran seis. Habían llegado respaldados por una institución científica internacional y portaban credenciales oficiales. Según explicaron, querían conversar con los responsables de la academia acerca de investigaciones no invasivas sobre manifestaciones sobrenaturales. No habían llevado armas. No habían amenazado a nadie.
No habían hecho absolutamente nada que justificara el miedo. Deidara los observaba desde el otro extremo del vestíbulo. Boruto estaba junto a Mitsuki. Ren y Hanabi acababan de bajar unas escaleras. Mía venía desde otro pasillo. Sakura, Sasuke e Ino estaban cerca. Uno de los científicos sonrió.
-Señor Hyuuga.
Neji se tensó.
-Nos interesaría conversar sobre sus portales dimensionales.
Otro miró hacia Itachi.
-Y sobre la vinculación energética entre usted y su criatura.
Dragón levantó la cabeza. El hombre dio un paso. Naruto se movió.
-No.
Una sola palabra. El científico se detuvo.
-Disculpe, joven, nosotros...
-No se acerquen.
Boruto miró a su padre. Algo estaba mal.
-Papá...
Uno de los visitantes levantó las manos.
-No pretendemos incomodar a nadie. Contamos con autorización administrativa para realizar una propuesta de investigación.
Naruto miró al director. Después nuevamente al hombre.
-Dije que no se acerquen.
-Naruto -intervino el director- solo quieren hablar.
El científico dio otro paso hacia Neji.
Fue un error. No porque tuviera malas intenciones. Sino porque Naruto vio una bata blanca avanzando hacia alguien que amaba. Y meses desaparecieron de su mente.
El otro Naruto
La puerta principal se cerró violentamente.
¡BOOM!
Todos giraron. Las luces parpadearon. Los seis científicos quedaron inmóviles. No podían mover los brazos. Ni piernas. Nada.
Naruto no había levantado siquiera las manos. Kurama saltó desde su hombro. Creció. Fénix abrió las alas.
Dragón abandonó inmediatamente a Itachi y aumentó de tamaño. Tres bestias legendarias se colocaron frente a los visitantes. El aire cambió. Boruto abrió muchísimo los ojos.
-Papá.
Naruto avanzó. Una mesa se apartó de su camino. No salió disparada. No flotó descontroladamente.
Simplemente se movió. Con precisión. Aquello asustó a Boruto mucho más. Naruto controlaba perfectamente cada cosa que estaba haciendo. Deidara lo comprendió también.