Shikamaru Nara tenía veinticinco años, dos dones extraordinarios, una capacidad estratégica que Itachi consideraba prácticamente obscena y suficiente experiencia enfrentándose a situaciones peligrosas como para mantener la calma cuando cualquier persona sensata estaría corriendo. Nada de eso lo había preparado para aquello.
-No.
Itachi permaneció sentado frente a él.
-Sí.
-No.
Deidara, recostado contra una pared del despacho, sonrió.
-Yo dije exactamente lo mismo.
Shikamaru lo señaló.
-Tú disfrutas esto.
- Ahora.
- Entonces no cuenta.
Itachi deslizó una carpeta por el escritorio. Shikamaru ni siquiera la tocó.
-No pienso ser profesor de Matemáticas.
- El puesto está vacante.
- Contrata a alguien.
- Acabamos de descubrir que el anterior profesor colaboraba con una organización enemiga y facilitó un intento de asesinato contra Boruto.
- Precisamente. Contrata a alguien con antecedentes normales.
Deidara soltó una carcajada.
-¿Y perder la oportunidad de verte intentando explicar álgebra a Naruto?
Shikamaru lo miró.
-Voy a matarte.
-¡Itachi! Tu amigo me amenaza.
- Tú provocaste la amenaza.
- Qué poco protegido me siento en esta relación.
Itachi ignoró aquello.
- Necesito a alguien en quien confíe.
Shikamaru suspiró.
- No.
- Alguien capaz de protegerlos.
- No.
- Alguien que pueda detectar una situación táctica antes de que escale a mayor riesgo.
- Itachi.
-Y alguien suficientemente poderoso como para enfrentarse a Naruto, Boruto, Ren o cualquiera de los demás si alguno vuelve a ser controlado mentalmente.
Silencio. Aquello sí lo hizo mirar la carpeta. Itachi suavizó la voz.
- Necesito un tercer adulto.
Deidara dejó de sonreír.
- Nosotros dos no alcanzamos.
Shikamaru los miró. Y allí estaba el verdadero problema. No estaban buscando un profesor. Estaban formando una red de protección.
Itachi. Deidara. Ahora él. Tres adultos dentro de la academia capaces de responder inmediatamente si el enemigo volvía a infiltrarse.
-Qué problemático -murmuró.
Itachi sonrió. Shikamaru lo señaló.
-No interpretes eso como un sí.
Deidara levantó los brazos.
-¡Bienvenido al cuerpo docente!
- Te odio.
- Mañana te muestro la sala de profesores.
Shikamaru cerró los ojos.
-Realmente te odio.
La peor noticia de la vida de Naruto
A la mañana siguiente, los seis de Konoha entraron al aula. Naruto venía hablando con Sakura.
-Estoy diciendo que después de todo lo que ocurrió deberían darnos una semana sin Matemáticas.
Sasuke respondió:
- Eso no tiene ninguna lógica.
- Para mí sí.
- Precisamente.
Mía rio. Ino dejó la mochila. Neji se sentó. Naruto continuó:
- Además, todavía no consiguieron profesor.
- Consiguieron -dijo Neji.
Naruto se detuvo.
-¿Qué?
-Mi padre comentó que Itachi recomendó personalmente a alguien.
Naruto palideció.
-¿Un científico?
-No.
-¿Un psicópata?
Sasuke se sentó.
- Probablemente.
-¡Sasuke!
La puerta se abrió. Shikamaru entró.
Manos en los bolsillos. Pantalones negros. Zapatillas oscuras. Sudadera negra y verde. Cabello recogido.
Expresión de hombre que ya lamentaba todas las decisiones que lo habían conducido hasta allí. Dejó una carpeta sobre el escritorio.
Miró a los alumnos. Los alumnos lo miraron. Naruto abrió la boca.
- No.
Shikamaru lo señaló.
- Esa fue exactamente mi reacción.
Mía empezó a reír. Sasuke arqueó una ceja. Ino estaba fascinada. Sakura miró alternativamente a Naruto y a Shikamaru. Neji preguntó:
-¿Eres nuestro nuevo profesor de Matemáticas?
- Desgraciadamente.
Naruto se levantó.
-¡¿TÚ?!
- Siéntate.
-¡PERO SI HACE DOS DÍAS ESTABAS METIENDO SOMBRAS EN UN ESCUDO MENTAL!
-Y hoy voy a enseñarte ecuaciones.
-¡ESO NO ES UNA EVOLUCIÓN PROFESIONAL NORMAL!
Shikamaru suspiró.
-Uzumaki.
-¿Qué?
-Siéntate.
Naruto se sentó.
-Esto es culpa de Itachi.
-Sí.
-¿Y Deidara?
- Principalmente porque no dejó de reírse cuando acepté.
Naruto asintió solemnemente.
- Comprendo tu dolor.
- Gracias.
- Podemos rebelarnos juntos.
- No.
- Traidor.
Sakura se tapó la cara.
- Llevamos tres minutos.
- Yo llevo tres minutos reconsiderando mi contrato -respondió Shikamaru.
Entonces tomó una tiza. Naruto suspiró.
-Aquí viene el sufrimiento.
Shikamaru miró la tiza. Después el pizarrón. Después volvió a mirar la tiza.
-Qué problemático.
La dejó. Naruto levantó la cabeza.
-¿No vas a usar el pizarrón?
-No tengo ganas.
Silencio. Una sombra emergió desde debajo de los pies de Shikamaru. Naruto se incorporó. La sombra subió por la pared. Se dividió. Después entró en el aire. Un enorme: X apareció flotando delante de la clase. Naruto abrió muchísimo los ojos. La sombra se dividió otra vez.
2X + 8 = 24
Los números flotaban. Después comenzaron a moverse. El ocho saltó hacia el otro lado de la igualdad.
-Cuando un término cambia de miembro...
El ocho dio una pequeña voltereta.
Naruto señaló.
-¡HIZO UNA PIRUETA!
Shikamaru lo miró.
-No era necesario.
-¡HAZLO OTRA VEZ!
- No.
La sombra del ocho volvió a hacerla.
Shikamaru miró hacia abajo.
- Mi don me traiciona.
Naruto estaba encantado.
- Me caes muchísimo mejor como profesor que como persona.
- Gracias, supongo.
La ecuación se resolvió literalmente delante de ellos. Los números se separaban. Se multiplicaban. Se dividían. Las fracciones se construían físicamente en el aire.
Cuando Shikamaru explicó geometría, las sombras formaron figuras tridimensionales que rotaban lentamente. Sakura estaba fascinada. Ino también. Incluso Sasuke prestaba más atención de lo habitual.