La batalla terminó. El problema fue que el mundo entero se enteró. Y, para Naruto Uzumaki, aquello terminó siendo casi peor que el ejército. Los videos aparecieron antes de que las autoridades terminaran de retirar los últimos inhibidores destruidos del campo de entrenamiento.
Alguien había grabado desde varios edificios cercanos. Había cámaras municipales. Drones civiles. Grabaciones de seguridad. Y, para completar la desgracia, parte del propio ejército enemigo había registrado el enfrentamiento. En menos de dos horas, las redes estaban inundadas.
Naruto destruyendo el inhibidor sin tocarlo. Naruto atravesando el campo y liberando a Itachi. Naruto ordenándole que permaneciera detrás suyo. Naruto enfrentándose prácticamente solo a decenas de enemigos. Kurama recuperando su tamaño original. Las bestias legendarias llegando una detrás de otra. Y finalmente la imagen.
Naruto fusionado con Kurama.
Luminoso. Inmenso. Rodeado por las bestias. Parecía un sol humano en medio del campo destruido.
Aquella fotografía se convirtió en la imagen más compartida del país durante las siguientes veinticuatro horas. Y Naruto la odió desde el primer segundo.
-Parezco una lámpara -dijo.
Boruto lo miró.
- Papá.
- ¿Qué?
- Pareces un dios.
Naruto lo fulminó.
- Eso es peor.
Kurama, diminuto sobre su hombro, observó la fotografía.
Yo salgo excelente.
Naruto giró lentamente la cabeza.
- ¿Perdón?
Mi perfil es magnífico.
- ¡ESTÁBAMOS A PUNTO DE COMETER UNA MASACRE!
Kurama contempló nuevamente la fotografía.
Eso no cambia mi perfil.
Boruto cayó sobre el sofá riéndose.
El héroe que no quería ser héroe
La prensa bautizó el acontecimiento de diecisiete maneras diferentes durante las primeras seis horas.
EL SOL DE KONOHA.
EL ADOLESCENTE MÁS PODEROSO DEL PAÍS.
NARUTO UZUMAKI SALVA AL HEREDERO UCHIHA.
EL DÍA EN QUE LAS BESTIAS LEGENDARIAS RESPONDIERON A UN MUCHACHO DE DIECISÉIS AÑOS.
¿QUIÉN PUEDE DETENER A NARUTO UZUMAKI?
Esa última publicación no le gustó absolutamente nada a Itachi.
-Esa pregunta es irresponsable.
Shikamaru bebió café.
-También es interesante.
Deidara estaba mirando su teléfono.
-Hay una encuesta.
Itachi cerró los ojos.
-No quiero saber.
-«¿Quién podría derrotar a Naruto Uzumaki?»
Naruto, sentado al otro lado del despacho, levantó la cabeza.
-¿Y quién ganó?
Sakura:
-¡NARUTO!
-¡Solo quiero saber!
Deidara continuó:
-Opción uno: ejército.
-Ya vimos que no -dijo Boruto.
-Opción dos: inhibidores.
Kurama soltó un sonido despectivo.
- Opción tres: todas las bestias legendarias juntas.
Fénix sacó la cabeza desde debajo del cabello de Neji.
No pienso pelear contra él.
Matatabi:
Yo tampoco.
Nemea:
Mucho esfuerzo.
El dragón de Sasuke levantó la cabeza.
¿Puedo comer periodistas en lugar de pelear?
Sasuke:
-No.
El dragón bajó la cabeza.
Entonces no me interesa.
Deidara estaba empezando a reír.
-¿Cuál es la cuarta opción? -preguntó Naruto.
Deidara giró el teléfono.
-Sakura.
Silencio. Naruto miró a Sakura. Sakura sonrió dulcemente.
-Correcto.
Naruto asintió.
-La encuesta funciona.
Boruto soltó una carcajada.
Los prisioneros que no hablaban
La parte divertida terminaba allí. Los soldados capturados fueron interrogados durante horas. Nada. Les ofrecieron reducción de condenas. Protección. Cambio de identidad. Dinero. Traslado. Beneficios. Nada. Ni un nombre. Ni una ubicación. Ni una descripción. Ni siquiera confirmaban que tuvieran un líder.
El silencio era absoluto. Y no era exclusivo de aquel ejército. Los infiltrados capturados anteriormente se comportaban exactamente igual. Todos. Itachi leyó los informes.
-Esto no es lealtad normal.
Ino estaba junto a él.
-¿Control mental?
-Posiblemente.
-¿Condicionamiento?
Shikamaru respondió:
-También.
Deidara se apoyó contra una pared.
-O saben qué les ocurrirá si hablan.
Aquello dejó un silencio incómodo.
Finalmente, el gobierno ordenó trasladarlos a la prisión de máxima seguridad donde ya permanecían los demás miembros capturados de la organización. Separados. Vigilados. Sin contacto entre ellos.
Y aun así nadie habló. Shikamaru guardó el informe.
-El líder construyó una organización en la que ser capturado no significa perder información.
Itachi asintió.
-Por eso no debemos depender de interrogatorios.
Naruto, desde el sofá, habló:
-Entonces lo encontraremos nosotros.
Todos lo miraron. Deidara señaló inmediatamente.
-Sin ir corriendo a su guarida.
Naruto frunció el ceño.
-¡Ya entendí!
-Quiero escucharlo.
-No voy a ir corriendo a su guarida.
-Excelente, hermanito.
-Deja de tratarme como idiota.
Deidara lo miró.
-Intentaste ir ayer.
-¡ESTABA ENOJADO!
-Mi argumento descansa.
El lunes
La Academia reforzó la seguridad.
Otra vez. Periodistas: prohibidos.
Científicos: prohibidos. Representantes externos: únicamente con autorización previa.
Investigadores: prohibidos. Influencers: Itachi había exigido que alguien añadiera específicamente aquella categoría después de que tres intentaran entrar disfrazados de estudiantes.
El problema era que prohibirles entrar no significaba que desaparecieran. Significaba que esperaban afuera. Naruto llegó el lunes. Vio las cámaras. Se detuvo.
Kurama levantó la cabeza.
-No.
Kurama mostró los dientes.
Coincido.
Mía apareció detrás.