La mañana posterior al ataque, Konoha amaneció con una nueva obsesión. Kawaki.
Hasta veinticuatro horas antes, era simplemente el estudiante nuevo de la Academia Élite. El muchacho de ropa blanca y azul que hablaba poco, llevaba una extraña bestia legendaria sobre el hombro y parecía considerar toda interacción social una obligación administrativa.
Ahora había videos suyos por todas partes. Kawaki volando. Kawaki destruyendo su inhibidor. Kawaki fusionándose con Yoru. Kawaki combatiendo junto a Naruto y Neji.
Kawaki protegiendo a Boruto.
Y, sobre todo, una grabación particularmente nítida mostraba el instante en que Kawaki, todavía con el inhibidor alrededor del cuello, había mirado directamente hacia Naruto atrapado detrás de la barrera. Nadie había escuchado la conversación mental.
Pero la expresión de ambos había bastado para crear aproximadamente cuatro millones de teorías. Boruto estaba desayunando mientras leía algunas.
-«Kawaki, el nuevo guardián de los Uzumaki».
Kawaki levantó lentamente la mirada desde el otro extremo de la mesa de la cafetería.
-Cállate.
-«El misterioso adolescente que prometió proteger al hijo del Sol».
-Boruto.
-«¿Quién es realmente Kawaki y por qué Naruto confió inmediatamente en él?»
-Voy a arrojar tu teléfono por la ventana.
Boruto sonrió.
-Puedes achicarlo, sería más elegante.
Yoru, acomodado sobre el hombro de Kawaki, levantó una oreja.
Yo prefiero la teoría número siete.
Kawaki cerró los ojos.
-No.
Boruto se inclinó inmediatamente.
-¿Cuál?
Dice que Kawaki fue enviado por el destino para proteger a Naruto.
Silencio. Kawaki miró a Yoru. Yoru lo miró.
-Te voy a abandonar en una veterinaria.
Soy una bestia legendaria.
-Encontraré una especializada.
Boruto casi se atragantó de la risa.
Mitsuki, sentado junto a él, sonrió.
La pequeña serpiente azul alrededor de su cuello levantó la cabeza.
Yo creo en esa teoría.
Kawaki la señaló.
-Tú tampoco ayudas.
Mitsuki humano bebió tranquilamente.
-Bienvenido a nuestra vida.
-Quiero salir.
-Demasiado tarde.
Pero había algo todavía más curioso. BlackSun había vuelto a publicar. Y esta vez la cuenta no hablaba únicamente de Naruto.
LO OCURRIDO AYER NO CONVIERTE A LOS ESTUDIANTES EN ESPECTÁCULO.
Después:
BORUTO FUE ATACADO. NO LE PIDAS QUE REPRODUZCA EL MOMENTO EN QUE DESTRUYÓ SU INHIBIDOR.
MITSUKI NO TIENE QUE TRANSFORMARSE PARA TU ENTRETENIMIENTO.
KAWAKI NO TIENE QUE MOSTRARTE SU OJO.
LAS BESTIAS LEGENDARIAS NO SON MASCOTAS, ARMAS PÚBLICAS NI MATERIAL DE LABORATORIO.
Y finalmente:
NARUTO UZUMAKI SALVÓ A ITACHI UCHIHA Y AYUDÓ A DEFENDER KONOHA. AGRADECER NO SIGNIFICA PERSEGUIR. ADMIRAR NO SIGNIFICA POSEER.
Naruto leyó aquella última frase durante varios segundos.
- Lo amo.
Kawaki, que estaba bebiendo agua a tres mesas de distancia, tosió violentamente. Shikamaru levantó la mirada. Kawaki continuó tosiendo. Yoru escondió la cabeza detrás de su cuello.
Te ama.
Cállate.
Lo dijo.
¡NO SABE QUE SOY YO!
Detalle.
Kawaki apretó los dientes. Desde la otra mesa, Mía miró la publicación.
-Yo también lo amo.
Kawaki dejó el vaso. Kurama levantó una pata.
Yo más.
Boruto:
-BlackSun es oficialmente parte honoraria de la familia.
Kawaki apoyó la frente contra la mesa. Shikamaru observó toda la escena. Después tomó café.
-Interesante.
Kawaki levantó lentamente la cabeza. Sus miradas se cruzaron.
Shikamaru sonrió apenas. Kawaki sintió peligro auténtico. No el ejército. No los inhibidores. No el líder. Shikamaru Nara. Yoru murmuró:
Te descubrió.
-Cállate.
Shikamaru arqueó una ceja.
-¿Dijiste algo?
-No.
-Perfecto.
Y siguió caminando. Kawaki lo odió un poquito.
La invasión que llevaba credenciales oficiales
A las nueve y diecisiete de la mañana llegaron los periodistas. A las nueve y veintidós llegaron representantes de otras academias.
A las nueve y treinta llegaron investigadores. A las nueve y cuarenta llegaron los cinco.
Traían credenciales gubernamentales. Autorizaciones.
Firmas. Documentos. Órdenes. Y una arrogancia tan extraordinaria que Deidara supo que los detestaba antes de que terminaran de cruzar el vestíbulo.
-No -dijo.
El científico que encabezaba el grupo lo miró.
-No hemos preguntado nada.
-Me adelanto.
Itachi estaba junto a él. Shikamaru apoyado contra una pared. El director sostenía los documentos que acababan de entregarle. Su expresión era sombría.
-La autorización proviene de una comisión gubernamental.
Itachi tomó los papeles. Leyó. Sus ojos se endurecieron.
-Esto contradice acuerdos previos con los clanes.
-Los intereses nacionales están por encima de los intereses familiares -respondió uno de los científicos.
Deidara sonrió. Mal. Muy mal.
-Repite eso delante del padre de Itachi.
Shikamaru añadió:
-O del líder Hyuuga.
-Lo haremos.
Itachi levantó la mirada.
-Entonces háganlo.
El hombre dio un paso.
-A partir de hoy, nuestro equipo asumirá la supervisión científica de los estudiantes con dones excepcionales.
Silencio.
-No -dijo Itachi.
-No es negociable.
-Sí lo es.
-Usted ya no dirigirá esas evaluaciones.
Deidara dejó de sonreír. Shikamaru levantó la cabeza. El científico continuó:
-Nos interesa especialmente Naruto Uzumaki, Boruto Uzumaki, Mitsuki y el nuevo estudiante, Kawaki.
Itachi dobló lentamente el documento.
-No los tocarán.
-No necesita autorizarnos.
-No los tocarán.