La primera señal de que algo estaba mal fue absurda. Naruto dejó de escuchar pensamientos. No algunos. Todos.
Estaba caminando por uno de los sectores administrativos más antiguos de la Academia junto a Mitsuki. Kurama descansaba sobre su hombro, medio dormido, mientras el adolescente de cabellos celestes llevaba unos libros que Itachi había pedido trasladar al archivo. Naruto iba hablando.
-Te juro que BlackSun me cae cada vez mejor.
Mitsuki sonrió.
-A Boruto también.
-¡Es que viste lo que publicó! Ahora los estudiantes preguntan antes de acercarse a Kurama.
Kurama abrió un ojo.
Civilización.
-Y ayer una chica me pidió una foto y cuando le dije que no podía porque llegaba tarde, simplemente dijo «está bien».
Mitsuki arqueó una ceja.
-¿Y eso te sorprendió?
Naruto lo miró.
-Muchísimo.
Kurama:
Estamos traumatizados.
Mitsuki soltó una pequeña risa.
Llegaron a una puerta gris.
-¿Es aquí?
Naruto consultó el papel.
-Archivo C-17.
Mitsuki empujó. La puerta se abrió.
Entraron. Kurama levantó inmediatamente la cabeza.
-¿Qué?
El zorro miró atrás. La puerta acababa de cerrarse sola.
CLAC.
Naruto se giró.
-Eso fue sospechoso.
Mitsuki dejó los libros.
-Mucho.
Naruto agarró el picaporte. No se movió.
-Está trabada.
Mitsuki se acercó.
-Apártate.
Tiró. Nada. Kurama saltó al suelo.
Rompan la puerta. Naruto sonrió.
-Finalmente una solución sensata.
Extendió una mano. La telequinesis golpeó.
BOOM.
Nada. Naruto parpadeó.
-Otra vez.
Más fuerza.
BOOOOOOM.
La habitación entera vibró. La puerta permaneció intacta. Mitsuki dejó de sonreír. Naruto también.
-Eso no es una puerta.
Kurama mostró los dientes.
Es una jaula.
El silencio
Naruto activó la telepatía. Buscó a Sakura. Nada. Mía. Nada. Boruto.
Nada. Itachi. Deidara. Shikamaru.
Nada. Amplió el alcance. Toda la Academia. Nada. Konoha. Nada.
Naruto abrió los ojos.
-No puedo salir.
Mitsuki se acercó.
-¿Físicamente?
-Mentalmente.
Aquello era peor. Naruto llevó dos dedos a la sien.
-No escucho absolutamente nada.
Kurama lo miró. Naruto volvió a intentarlo.
-¡Boruto!
Silencio.
-¡Mía!
Nada.
-¡Sakura!
Nada.
Respiró más rápido. Mitsuki lo notó.
-Naruto.
-No.
Naruto retrocedió.
-No, no, no...
Kurama recuperó inmediatamente tamaño suficiente para apoyarle las patas delanteras sobre los hombros.
Me miras.
Naruto respiraba demasiado rápido.
-No puedo sentirlos.
Me miras.
-Kurama...
Están vivos.
-¡NO LO SABEMOS!
Mitsuki llegó frente a él. Sus ojos dorados habían perdido toda oscuridad. Ahora era simplemente el chico que amaba a Boruto y comprendía demasiado bien lo que significaba creer que alguien amado había desaparecido.
-Yo sí sé algo.
Naruto lo miró. Mitsuki se tocó el pecho.
-Mi otra mitad sigue con Boruto.
Naruto quedó inmóvil.
-¿La sientes?
-Débilmente.
-¿Está bien?
-Sí.
Mitsuki tomó sus manos.
-Boruto está bien.
Naruto cerró los ojos. Kurama apoyó la frente contra la suya.
Tu hijo está vivo.
La respiración comenzó a estabilizarse.
-Boruto está bien.
-Sí.
-Mía...
-Probablemente también.
-Sakura.
-También.
Naruto respiró. Una vez. Otra.
-Bien.
Abrió los ojos. Y la habitación tembló.
-Entonces vamos a romper esta maldita cosa.
Mitsuki sonrió.
-Ese es el Naruto que conozco.
Afuera
A las once y cuatro de la mañana, una noticia recorrió la Academia.
Naruto Uzumaki había desaparecido. Mitsuki también.
Kurama también. A las once y siete apareció el primer comunicado interno. A las once y diez llegó una versión mucho peor. Habían sido secuestrados.
A las once y doce alguien aseguró que el enemigo había conseguido sacarlos de Konoha. A las once y quince, el director reunió a los estudiantes más cercanos a Naruto.
-Debemos considerar la posibilidad de que no regresen nunca más.
Mía palideció. Sakura se quedó sin palabras. Sasuke activó el Sharingan. Ino negó inmediatamente.
-No.
Hanabi abrazó a Matatabi. Ren quedó inmóvil. Neji apretó los puños. Fénix se escondió contra su cuello. Itachi estaba al fondo.
Shikamaru junto a él. Deidara sentado sobre un escritorio. Ninguno de los tres parecía convencido.
-¿Qué evidencia existe? -preguntó Itachi.
-Tenemos registros de una brecha.
-¿Dónde?
-Información clasificada.
Shikamaru levantó la mirada.
-¿Clasificada para nosotros?
-Sí.
-Qué conveniente.
El director lo miró.
-Shikamaru.
-¿Qué?
-No es momento para sarcasmos.
-Precisamente es cuando mejor funciona.
Deidara se cruzó de brazos.
-¿Cámaras?
-Desactivadas.
-¿Testigos?
-Ninguno.
-¿Rastro energético?
-Borrado.
Itachi preguntó:
-¿Cómo sabe entonces que fueron secuestrados?
Silencio. Muy pequeño. Pero existió.
Shikamaru lo vio. Itachi también.
Deidara sonrió apenas. El director respondió:
-Es la conclusión más probable.
-No -dijo Boruto.
Todos giraron. Boruto estaba de pie.
Extrañamente tranquilo. La pequeña serpiente azul alrededor de su cuello tenía la cabeza levantada.
-Mi papá no salió de la Academia.
El director frunció el ceño.
-Boruto...
-Está aquí.
-Entiendo que quieras creer...
-No estoy creyendo.
El Jōgan apareció.
-Lo siento.
La serpiente habló.
Yo también.
Mitsuki humano no estaba allí. Pero ella sí. Y ella era Mitsuki.