Durante las primeras veinticuatro horas posteriores al combate, Ren descubrió que había cometido un error gravísimo. No había sido enfrentarse a Boruto. No había sido pedir armas ninja. Ni siquiera había sido decir delante de media Academia:
-Ahora soy Shikadai.
El verdadero error había sido hacerlo delante de más de doscientos adolescentes con teléfonos móviles.
A la mañana siguiente, cuando la limusina se detuvo frente a la Academia, Ren bajó tranquilamente con Nemea sobre el hombro. No tuvo que buscar a Shikamaru. No comprobó quién estaba cerca. No retrocedió cuando dos estudiantes pasaron corriendo. Simplemente cerró la puerta, se acomodó la mochila y acarició distraídamente la cabeza de Nemea.
-Buenos días.
-¡SHIKADAI!
Ren se detuvo. Veinte estudiantes lo estaban esperando. Parpadeó.
-¿Qué?
-¡Shikadai, una foto!
-¡¿Puedes hacer girar otra vez el kunai?!
-¡¿Vas a pelear otra vez con Boruto?!
-¡Shikadai, mírame!
Ren miró a Nemea.
-Creo que cometí un error.
Yo te lo dije.
-No me dijiste nada.
Lo pensé.
-Eso no cuenta.
-¡SHIKADAI!
Ren giró. Y sonrió. Porque, contra todo pronóstico, le encantaba aquel nombre.
-¡Ya voy!
I. Shikadai se volvió viral
Boruto estaba peor. Mucho peor.
Cuando entró al edificio con Mitsuki, tres chicas y cuatro chicos lo interceptaron.
-¡Boruto!
-Foto.
-¡Una conmigo!
-¡Haz el Jōgan!
-No.
-¡Solo un poquito!
-¿Cómo se hace lo de la espada?
- No tengo idea.
- ¡Pero parecías profesional!
- Ese es precisamente el problema.
Mitsuki caminaba detrás de él con una sonrisa peligrosamente divertida. La pequeña serpiente azul descansaba alrededor de su cuello.
Una estudiante señaló la espada que Sasuke le había permitido conservar temporalmente.
-¡Posa con ella!
Boruto suspiró.
-Una foto.
Cinco teléfonos aparecieron.
-Dije una.
-Es una por persona.
-Eso no funciona así.
Ren apareció al fondo del pasillo.
-¡BORUTO!
Todos giraron.
-¡SHIKADAI!
Ren frenó.
-No.
Demasiado tarde. La multitud cambió de objetivo. Boruto empezó a reír.
-¡Buena suerte!
-¡TRAIDOR!
Ren retrocedió. Nemea se acomodó sobre su hombro. Un chico se acercó prudentemente.
-¿Puedo acariciarlo?
Ren miró a Nemea.
-¿Quieres?
Nemea estudió al estudiante.
Una vez.
-Dice que sí.
El chico acarició cuidadosamente la cabeza de Nemea. Nemea cerró los ojos.
Otra.
Ren arqueó una ceja.
-¿No era una?
Cambió el contrato.
Otro estudiante:
-¿Yo también?
Nemea:
Sí.
Ren lo miró.
-Hace una semana querías comerte a todos.
He evolucionado.
-Eres un vendido.
Me acarician bien.
Boruto llegó riéndose.
-¡Nemea descubrió la fama!
La bestia levantó orgullosamente la cabeza.
Soy adorable.
-Mides quince metros cuando te enfadas.
Adorable en distintos tamaños.
Mitsuki soltó una carcajada. Y Ren también. Sin miedo. Sin buscar salidas. Sin tensarse ante cada persona que se acercaba. Solo poniendo límites cuando quería.
-Una foto y después tenemos clase.
-¡Sí, Shikadai!
Ren suspiró.
-Esto del segundo nombre se salió de control.
Boruto pasó un brazo alrededor de sus hombros.
-Tú mismo lo pediste.
-No pedí convertirme en marca registrada.
Su fuego apareció. Dos miniaturas ardientes de Ren posaron dramáticamente para una cámara.
Sobre ellas apareció:
SHIKADAI™
Boruto casi cayó al suelo.
-¡JAJAJAJA!
Ren señaló sus llamas.
-¡NO AYUDEN!
II. Internet descubrió dos ninjas que oficialmente jamás habían sido ninjas
Los videos eran espectaculares.
Boruto corriendo con la espada envuelta en viento. Ren desviando proyectiles mientras giraba en el aire. Los dos utilizando armas que nadie les había enseñado a manejar.
Boruto canalizando energía sobre una hoja. Ren anticipando movimientos. El choque final. El empate. Y, por supuesto, la frase que se convirtió en tendencia:
«No te olvides de usar tu espada como siempre solías hacer.»
Había videos ralentizados. Análisis.
Ediciones musicales. Comparaciones de movimientos.
Teorías sobre memoria corporal. Y miles de comentarios preguntando cuándo habría revancha. La Academia empezó a sufrir las consecuencias.
En el recreo, Boruto estaba comiendo junto a Ren y Mitsuki cuando un estudiante apareció.
-¿Puedo pedirles algo?
Ren:
-Depende.
-¿Pueden enfrentarse durante diez segundos?
-No.
-Cinco.
-No.
-Dos.
Boruto levantó una papa frita.
-Puedo enfrentarme a Shikadai por esta papa.
Ren la agarró.
-Ganaste.
-¡ERA MÍA!
Ren salió corriendo. Boruto detrás.
-¡DEVUÉLVEMELA!
Mitsuki los contempló. La serpiente levantó la cabeza.
Grandes guerreros.
-Legendarios.
Profesionales.
-Indiscutiblemente.
Al otro lado del patio, Ren saltó un banco para escapar. Boruto utilizó telequinesis para levantarlo.
-¡TRAMPOSO!
-¡DONES PERMITIDOS!
-¡EL COMBATE TERMINÓ AYER!
-¡PARA MÍ NO!
Nemea saltó del hombro de Ren.
Defenderé la papa.
-¡NEMEA, NO!
III. Naruto aprendió a mirar antes de proteger
El problema apareció cuando los videos atravesaron las paredes de la Academia. Volvieron las cámaras. Los periodistas. Las preguntas.
Itachi encontró seis móviles de prensa frente a la entrada principal antes de las ocho. Shikamaru vio otros tres. Deidara contempló el panorama.
-Podemos animar los micrófonos y hacerlos huir.