El líder de Eclipse comprendió finalmente que estaba perdiendo.
No una batalla. No una operación. El control.
BlackSun había abierto grietas dentro de su estructura política. Los Uchiha y los Hyuuga habían convertido la Academia en una fortaleza jurídica. Los estudiantes filmaban cada abuso. Los funcionarios comenzaban a alejarse. Las investigaciones crecían. Sus cuentas eran perseguidas. Sus colaboradores tenían miedo.
Y, sobre todo, aquellos chicos seguían vivos. Naruto seguía vivo.
Boruto seguía vivo. Kawaki seguía vivo. Ren Shikadai había recuperado una parte de aquello que Eclipse había intentado destruir en otra existencia. Mitsuki había vuelto a elegir a Boruto. Era demasiado. Así que dejó de intentar ganar lentamente. Decidió terminarlo todo.
I. El día en que la Academia se durmió
Ocurrió a las once y diecisiete de la mañana. Nadie oyó una alarma.
Nadie vio entrar a un ejército. No hubo explosiones. Solo algo extraño filtrándose por el sistema interno de la Academia. Invisible. Silencioso.
Primero cayó una ordenanza. Después una secretaria dejó caer una carpeta.
En Literatura, Deidara estaba explicando algo frente al pizarrón cuando dejó de hablar.
-Y por eso la metáfora...
Parpadeó.
-Qué...
La lapicera que flotaba a su lado cayó. Deidara intentó sostenerse del escritorio. No pudo.
-Itachi...
Cayó dormido. En Historia, Itachi alcanzó a comprender que algo estaba mal. Su Sharingan apareció.
-Todos... afuera...
Pero los alumnos ya estaban cayendo sobre los pupitres. Su dragón descendió de su hombro.
Itachi...
-No...
El dragón cayó. Itachi intentó llegar a la puerta. Dos pasos. Tres. Y terminó desplomándose contra la pared. Shikamaru se durmió sobre un montón de exámenes. Sakura cayó junto a una ventana. Ino sobre su pupitre. Mía alcanzó a intentar detener el tiempo. Nada. Sasuke quiso levantarse. Su dragón rugió una sola vez antes de desplomarse junto a él.
Neji cayó en un corredor. Hanabi abrazó instintivamente a Matatabi antes de perder el conocimiento.
Kawaki sintió que Yoru se tambaleaba sobre su hombro.
-Yoru...
No puedo...
Kawaki abrió su ojo izquierdo. Intentó abrir su dimensión. El espacio tembló. No respondió.
-No...
Cayó. Yoru quedó sobre su pecho.
Naruto fue el último. Kurama había conseguido crecer parcialmente.
-¡PAPÁ!
Naruto apenas alcanzó a sujetarlo.
-No te duermas...
No puedo evitarlo.
Naruto intentó extender su telepatía. Buscar a Boruto. No estaba dentro. Aquello fue lo último que consiguió comprender. Boruto no estaba allí. Una sonrisa mínima apareció.
-Bien...
Kurama cayó junto a él. Naruto cerró los ojos. Y toda la Academia quedó en silencio.
II. Cinco regresaron
Boruto, Mitsuki y Ren habían salido durante una hora por una actividad autorizada. Nemea iba sobre el hombro de Ren. La diminuta serpiente azul estaba enroscada alrededor del cuello de Boruto.
Cuando regresaron, Ren fue el primero en detenerse.
-No.
Boruto lo miró.
-¿Qué?
Ren señaló. La entrada estaba abierta. Pero nadie hablaba. No había estudiantes en el patio. No había seguridad. No había profesores. Nemea levantó la cabeza.
Algo está mal.
La serpiente azul siseó. Mitsuki pasó inmediatamente delante de Boruto.
-Quédate detrás.
Boruto arqueó una ceja.
-Ni soñando.
Entraron. Encontraron al primer estudiante dormido junto a las escaleras. Después dos más. Luego una profesora.
-¡EH! -Ren se arrodilló- ¡Despierta!
Nada. Boruto comprobó su respiración.
-Está viva.
Mitsuki miró alrededor.
-No es un sueño normal.
Boruto cerró los ojos. Jōgan. Su expresión cambió.
-Toda la Academia.
-¿Qué?
-Hay personas caídas en todas partes.
Ren palideció.
-Hanabi.
Boruto pensó simultáneamente:
-Papá.
Mitsuki:
-Itachi.
Y los tres salieron corriendo.
III. Primero la familia
No intentaron encontrar al responsable. No todavía. Hicieron algo mucho más importante. Sacaron a los suyos. Boruto encontró a Naruto con Kurama.
-Papá.
Se arrodilló. Naruto respiraba.
-Está vivo.
Mitsuki encontró a Itachi y Deidara.
Ren localizó a Shikamaru. Al verlo inconsciente sobre el escritorio, se quedó paralizado una fracción de segundo.
-Shikamaru.
Nemea frotó su cabeza contra su mejilla.
Vive.
Ren cerró los ojos.
-Bien.
Neji. Mía. Sakura. Sasuke. Ino. Hanabi. Kawaki. Uno por uno. Los movieron utilizando telequinesis, agua, fuego y fuerza física. Boruto abrió una puerta trasera.
-Por aquí.
Mitsuki cargó a Itachi. Ren arrastró primero a Shikamaru mediante una plataforma de fuego cuidadosamente controlada. Boruto sacó a Naruto con telequinesis. Después volvieron. Una vez. Dos. Cinco. Diez. Hasta que los principales objetivos estuvieron fuera del edificio. También sacaron a las bestias. Kurama. Matatabi.
El dragón de Sasuke. El de Itachi.
Yoru. Fénix. Nemea saltó al centro.
Puedo intentar despertarlos.
La serpiente azul levantó la cabeza.
Yo también.
Boruto miró a las bestias.
-Háganlo.
Mitsuki comprendió antes que Ren.
-¿Y nosotros?
Boruto miró hacia la Academia.
-Volvemos.
Ren sonrió sin humor.
-Sabía que ibas a decir eso.
-Puedes quedarte.
-Cállate.
Mitsuki se colocó junto a Boruto.
-Donde vaya mi sol...
Boruto lo miró.
-Va mi rey.
Ren hizo una mueca.
-Qué empalagosos.
Nemea:
Hanabi.
Ren giró. Nemea estaba junto a ella.
Yo la cuidaré.
Ren se arrodilló y besó la frente de Hanabi.
-Despiértala.