La grieta creció. Primero fue apenas una línea blanca atravesando la barrera que envolvía la Academia.
Después otra. Y otra más. Naruto tenía ambas manos apoyadas contra aquella superficie invisible. Su telequinesis vibraba alrededor de su cuerpo con tal intensidad que las ventanas de los edificios cercanos temblaban.
-Otra vez -ordenó Kawaki.
Naruto apretó los dientes.
-Estoy usando todo lo que puedo sin derrumbar el edificio.
-Entonces no uses más fuerza.
Naruto lo miró, furioso.
-¿Qué?
Kawaki activó su ojo izquierdo.
-Usa mejor la que tienes.
Sasuke se colocó junto a ellos. Sharingan. Neji activó el Byakugan.
Itachi hizo lo mismo con sus propios ojos. Cuatro formas diferentes de percibir aquella barrera comenzaron a buscar exactamente el mismo punto. Detrás, las bestias legendarias aguardaban. Kurama. Matatabi. Los dragones. Fénix. Yoru. Todos tensos.
Todos sabiendo que dentro estaban Boruto, Mitsuki, Ren, Nemea y la pequeña serpiente azul. Entonces Neji lo vio.
-¡Allí!
Señaló la intersección de dos líneas de energía.
-¡La estructura se está regenerando desde ese punto!
Kawaki levantó una mano.
-Puedo reducir el anclaje si consigo alcanzarlo.
-Hazlo -ordenó Itachi.
El ojo de Kawaki ardió. La barrera vibró. Sasuke lanzó electricidad.
Itachi concentró su poder. Neji abrió un portal de apenas unos centímetros dentro de la grieta.
Naruto reunió toda su telequinesis.
Kurama creció detrás de él.
-Boruto -susurró Naruto.
Y golpearon juntos. La barrera estalló.
I. Un segundo
Dentro, Boruto no sabía que acababan de abrirla. Tenía problemas más urgentes. El líder de Eclipse apareció frente a él. Boruto levantó la espada. Demasiado lento.
Su brazo tembló. La serpiente azul alrededor de su cuello apenas podía mantener la cabeza levantada.
Mi sol...
-Estoy bien.
Mentiroso.
-Un poquito.
El mundo se inclinó. Boruto clavó la espada contra el suelo para no caer.
Había cometido un error. El Uzuhiko no había alcanzado el límite mortal del Jōgan que había prometido no utilizar jamás. Pero aquello no significaba que su cuerpo fuera infinito. Había usado viento. Rayo.
Agua. Telequinesis. Jōgan. Rasengan Uzuhiko. Combate físico.
Espada. Todo mientras la serpiente compartía energía con él. Y el precio acababa de llegar.
Boruto respiró. Una vez. Otra. No conseguía llenar completamente los pulmones.
-Agotado -dijo el líder.
Boruto levantó la mirada.
-Observador.
-No puedes detener el próximo ataque.
Boruto intentó levantar la espada.
Su brazo respondió con lentitud.
La serpiente apretó débilmente su cuello.
No tengo mucho más.
-No me des nada.
Boruto.
-Ya hiciste suficiente.
El líder reunió poder. Boruto lo vio.
Comprendió inmediatamente.
Aquello sí podía matarlo. Afuera, la barrera acababa de romperse. Pero estaban demasiado lejos. Naruto vio la escena.
-¡BORUTO!
El ataque salió. Y dos sombras cruzaron el patio.
-¡AHORA! -rugió Ren.
-¡MI SOL! -gritó Mitsuki.
Fuego y energía golpearon lateralmente la descarga. Mitsuki apareció delante de Boruto mientras Ren atacaba desde el otro costado. La trayectoria cambió. El ataque atravesó una pared.
BOOOOOOM.
Boruto parpadeó.
-Llegaron tarde.
Mitsuki giró hacia él.
-¿Qué?
-Llevaba como diez minutos esperándolos.
-¡BORUTO!
Ren gritó:
-¡ESTÁ HACIENDO CHISTES! ¡ESTÁ BIEN!
Boruto intentó reír. Las piernas dejaron de responderle.
-Oh.
Mitsuki lo atrapó.
-¡Boruto!
No perdió el conocimiento. Eso fue casi peor. Boruto quedó completamente abandonado contra su cuerpo, respirando entrecortadamente.
-Mi rey...
Mitsuki lo sostuvo con ambos brazos. Toda la ferocidad de minutos antes desapareció.
-Estoy aquí.
-Estoy cansado.
-Lo sé.
Boruto apoyó la cabeza contra su pecho.
-Muchísimo.
La serpiente azul dejó caer la cabeza sobre su clavícula. Mitsuki acarició a ambos.
-Ya terminó.
Ren se colocó delante.
-Todavía no.
Y levantó una pared de fuego. Porque varios soldados acababan de dirigirse hacia ellos.
II. Llegaron las bestias
El primero en atravesar la barrera destruida fue Kurama. Después Matatabi. Fénix. Yoru. Los dos dragones. Nemea rugió desde dentro. Por primera vez, todas aquellas criaturas se encontraron en el mismo campo de batalla sin ninguna duda respecto de lo que debían hacer. Proteger. Tres soldados se acercaron a Boruto.
Nemea cayó delante. Un rugido hizo vibrar el patio. Kurama apareció a su lado.
Matatabi saltó desde una cornisa.
Yoru surgió literalmente desde una sombra. Los dragones descendieron. Fénix abrió las alas. La serpiente azul levantó débilmente la cabeza desde el cuello de Boruto.
Familia.
Kurama respondió:
Familia.
Los enemigos que continuaron avanzando no llegaron hasta los chicos. Las bestias cayeron sobre las filas más próximas con una violencia feroz. Algunas desaparecieron entre fuego, garras, fauces y energía; otras fueron dispersadas antes de alcanzar a Boruto, Ren o Mitsuki. Naruto atravesó el caos. No vio soldados.
No vio fuego. No vio destrucción.
Solo vio a su hijo en brazos de Mitsuki.
-Boruto.
Boruto abrió un ojo.
-Hola, papá.
Naruto llegó hasta él.
-¿ESTÁS BIEN?
-No grites.
-¡NO ESTOY GRITANDO!
Boruto hizo una mueca.
-Estás gritando.
Mitsuki miró a Naruto.
-Agotamiento extremo. Sigue consciente.
Naruto quiso tomarlo. Boruto negó débilmente.
-Mitsuki.
Naruto se detuvo. Y eso fue importante. No discutió. No intentó arrancarlo de sus brazos. Simplemente puso una mano sobre la cabeza de Boruto.