Después de sobrevivir a Eclipse, a una invasión, a un gas que había dormido una institución entera, a más de mil enemigos con dones y al regreso de artes ninjas que llevaban generaciones reducidas a libros de historia, Naruto Uzumaki descubrió aquella mañana que existían cosas mucho más aterradoras.
Una evaluación de Matemáticas. Y un cuatro escrito con tinta roja. El verdadero enemigo acababa de llegar.
I. Un aula relativamente normal
A primera hora, todo parecía sospechosamente tranquilo. Naruto estaba sentado junto a Sakura. Kurama descansaba sobre su hombro derecho, todavía medio dormido. Sakura tenía los brazos cruzados sobre el pupitre y repasaba tranquilamente sus apuntes. Detrás estaban Sasuke e Ino.
El dragón de Sasuke dormía enroscado alrededor de sus hombros como una bufanda viva particularmente aristocrática. En la fila contigua estaban Neji y Mía. Fénix descansaba sobre el hombro de Neji. Mía bebía algo mientras miraba de reojo a Naruto.
Y al fondo, en la fila central, Kawaki estaba solo. Yoru descansaba sobre su hombro. Kawaki tenía un cuaderno abierto. Un bolígrafo en la mano. La expresión más absoluta de indiferencia. Y los ojos puestos en Naruto. Discretamente. Muy discretamente. Tan discretamente que llevaba siete minutos sin pasar de página. Yoru abrió un ojo.
Se va a dar cuenta.
No.
Llevas siete minutos mirando.
Estoy mirando el pizarrón.
Naruto está a cuarenta grados a la izquierda del pizarrón. Kawaki movió los ojos tres centímetros.
Excelente. Ahora miras una planta.
Cállate.
Naruto se giró repentinamente. Kawaki bajó inmediatamente la cabeza.
-¿Kawaki?
-¿Qué?
-¿Me estabas mirando?
-No.
Yoru:
Sí.
Kawaki lo agarró suavemente del hocico.
-Nadie te preguntó.
Naruto sonrió.
-¡Me estabas mirando!
-Estaba mirando adelante.
-Estoy adelante.
-Desgraciadamente.
Sasuke habló desde atrás:
-Naruto, deja de acosar al muchacho que te observa desde hace diez minutos.
Kawaki giró.
-¡NO LO OBSERVO!
Ino empezó a reír.
-Emocionalmente, esa negación fue maravillosa.
-¡Y TÚ DEJA DE ANALIZARME!
Naruto estaba encantado.
-Me quiere.
-No.
-Muchísimo.
-No.
Yoru:
Muchísimo.
Kawaki volvió a taparle el hocico.
Sakura apoyó la frente contra el hombro de Naruto.
-Son las ocho y diez.
-¿Qué?
-Nada. Solo quería recordar la hora exacta en que perdimos cualquier posibilidad de tener una mañana normal.
Entonces entró Shikamaru. Con evaluaciones. Sakura miró las hojas.
Después miró a Naruto.
-Oh, no.
II. La sentencia
Shikamaru dejó las evaluaciones sobre el escritorio.
-Buenos días.
Nadie respondió con demasiado entusiasmo.
-Qué energía tan deprimente.
Naruto levantó la mano.
-Profesor, antes de empezar quisiera decir que las notas no definen nuestra inteligencia.
Shikamaru lo miró.
-Todavía no entregué nada.
-Solo establezco un principio pedagógico.
Sasuke murmuró:
-Está muerto de miedo.
-¡NO ESTOY MUERTO DE MIEDO!
Una goma comenzó a levitar. Sakura la señaló.
-Tu goma discrepa.
Naruto la miró. La goma cayó.
-Traicionera.
Kurama abrió los ojos.
¿Otra vez Matemáticas?
Naruto palideció.
-Sí.
Kurama volvió a acostarse.
Despiértame cuando termine la tragedia.
Shikamaru comenzó a repartir.
-Sakura - La dejó. Sakura miró -Nueve.
Naruto sonrió.
-¡ESA ES MI REINA!
Sakura le dio un beso rápido en la mejilla. Tres lápices flotaron. Ino soltó una risita. Naruto los bajó.
-Eso fue felicidad.
Shikamaru siguió.
-Sasuke. Ocho. Ino. Nueve. Neji. Nueve.
Mía miró a Neji.
-Presumido.
-No dije nada.
-Tu cara lo dijo.
Fénix:
Su cara dice que esperaba diez.
Neji giró lentamente hacia su bestia.
-¿Tú también?
Fénix acomodó las alas.
Convivo con el fuego de Ren. Estoy aprendiendo.
-Eso me preocupa profundamente.
-Mía. Ocho.
Mía sonrió. Después todos miraron a Naruto. Naruto dejó de respirar.
Shikamaru siguió caminando. Pasó junto a él. Naruto abrió los ojos.
-¿Y yo?
-Todavía no.
-¿Por qué?
-Porque estoy repartiendo por orden.
-Eso es cruel.
Shikamaru continuó.
-Kawaki - Kawaki recibió la hoja. Miró -Nueve.
Naruto se giró indignado.
-¡¿TÚ TAMBIÉN?!
Kawaki levantó la evaluación.
-Sí.
-¡¿POR QUÉ TODO EL MUNDO SABE MATEMÁTICAS MENOS YO?!
Sasuke:
-Selección natural.
-¡CÁLLATE!
El estuche de Sasuke flotó. Sasuke lo agarró en el aire.
-Baja mis cosas.
-No fui yo.
El estuche volvió a elevarse.
-Naruto.
-¡ESTOY TRANQUILO!
Ahora flotó una silla. Sakura le tomó la mano.
-Amor.
La silla bajó. Naruto respiró. Shikamaru llegó finalmente. Se detuvo. Miró la evaluación. Miró a Naruto. Volvió a mirar la evaluación.
Naruto palideció.
-¿Por qué haces eso?
-Nada.
-¡¿POR QUÉ MIRASTE DOS VECES?!
-Naruto.
-¡¿QUÉ SAQUÉ?!
Shikamaru dejó la hoja boca abajo.
-Primero quiero que recuerdes que una evaluación...
Naruto abrió la boca.
-¡NOOOOOOOOO!
-Todavía no viste la nota.
-¡SI ME ESTÁS DANDO UN DISCURSO PREVIO ES PORQUE ES HORRIBLE!
Sakura intentó agarrarlo.
-Naruto...
Él dio vuelta la hoja. 4. Silencio.
Naruto contempló el número. Una hoja flotó. Después otra. Una lapicera. Dos libros. Una mochila. Una silla. Sasuke levantó la cabeza.
-Shikamaru.
-Lo veo.
Otra silla. Otra. El escritorio del profesor se elevó diez centímetros.
Shikamaru miró a Naruto.