La idea había comenzado de una manera perfectamente razonable.
Eso, en retrospectiva, debió preocuparlos. Naruto y Sasuke querían entrenar. Nada más. No salvar a Konoha. No enfrentarse a Eclipse. No despertar otra memoria ancestral. No destruir accidentalmente una pared.
Solo comprobar cuánto recordaban sus cuerpos de aquellas artes ninja que habían desaparecido del mundo hacía más de mil años. Itachi había autorizado el gimnasio número cuatro porque era el más grande, estaba reforzado y podía aislarse del resto de la Academia.
Deidara había hecho una única pregunta.
-¿Está asegurado?
Itachi respondió:
-Sí.
Deidara señaló a Naruto y Sasuke.
-¿Contra ellos?
Itachi había guardado silencio.
Shikamaru, que bebía café junto a él, murmuró:
-Ese silencio respondió bastante.
Y entonces llegó Kawaki. Con armas. Muchas armas. Demasiadas armas.
I. El traficante de antigüedades imposibles
Naruto contempló el arsenal extendido sobre las colchonetas.
Kunai. Shuriken. Cables. Espadas.
Sellos explosivos. Protecciones. Objetos que el mundo moderno conocía prácticamente por museos, dibujos arqueológicos y tratados históricos. Sasuke tomó un kunai.
-¿De dónde sacaste todo esto?
Kawaki señaló su ojo izquierdo.
-De ahí.
Naruto frunció el ceño.
- Eso no responde absolutamente nada.
- Mi dimensión.
-¿Por qué tu dimensión tiene un supermercado ninja?
Kawaki lo miró.
-No es un supermercado ninja.
Boruto tomó un shuriken.
-Tiene razón.
Kawaki asintió.
-Gracias.
-Un supermercado tendría precios.
Kawaki cerró los ojos. Ren empezó a reír. Mitsuki examinó una espada corta.
-¿Puedes conseguir más?
-Sí.
Itachi intervino inmediatamente.
-No.
Todos lo miraron.
-Nadie le pide a Kawaki más armas.
Boruto escondió lentamente un kunai detrás de la espalda. Itachi lo señaló.
-Devuélvelo.
-No tengo nada.
-Boruto.
-Es mío emocionalmente.
-Devuélvelo.
La serpiente azul sacó la cabeza desde su cuello.
Podemos robarlo.
-Tú no ayudes.
Kawaki extendió la mano. Boruto devolvió el kunai.
-Esta institución oprime artistas.
Deidara levantó inmediatamente la mano.
-¡FINALMENTE ALGUIEN LO DICE!
Itachi:
-Tú tampoco.
II. Naruto contra Sasuke
Cuando finalmente comenzó el entrenamiento, las bromas desaparecieron. Naruto estaba en un extremo del gimnasio. Sasuke en el otro. Naruto vestía ropa deportiva moderna negra y naranja.
Sasuke, negro y azul oscuro. Sin bandas. Sin uniformes ninja. Sin disfraces.
Eran dos adolescentes modernos.
Pero cuando se miraron algo antiguo despertó. Sasuke sonrió apenas.
-¿Preparado?
Naruto flexionó los dedos.
-Siempre.
Kurama saltó de su hombro. El dragón abandonó el de Sasuke.
Ambas bestias crecieron. Energía naranja inundó un extremo del gimnasio. Una oscuridad eléctrica cubrió el otro. Kurama se fusionó con Naruto. El dragón hizo lo mismo con Sasuke. Boruto dejó de sonreír.
-Ahora sí.
Ren sintió que Nemea se incorporaba. Mitsuki entrecerró los ojos. Kawaki observaba fascinado.
Naruto juntó las manos. Sus dedos se movieron. Un sello. Otro. Otro más. Rápidos. Perfectos. No pensaba. Su cuerpo sabía. Sasuke respondió. Sus manos hicieron una secuencia diferente. Y entonces apareció el fuego.
Una gigantesca llamarada atravesó el gimnasio. Naruto saltó. Giró en el aire. Sus manos terminaron otro sello.
-¡Viento!
La ráfaga golpeó las llamas y las abrió en dos. Los estudiantes que observaban desde la zona protegida gritaron. Deidara levantó los brazos.
-¡ESTO ES ARTE!
Itachi:
-Deidara.
-¡ARTE HISTÓRICO!
-Deidara.
-Estoy sentado.
-Quédate sentado.
III. Había un pequeño problema
Nadie había autorizado a la televisión. Itachi tardó cuatro minutos en descubrirlo. Un pequeño punto negro flotaba junto a una ventana superior. Itachi entrecerró los ojos.
-¿Eso es un dron?
Shikamaru levantó la mirada. Otro pasó. Después otro. Deidara contó.
-Uno, dos, tres, cuatro...
Itachi:
-¿CUÁNTOS HAY?
-Once.
Shikamaru sacó el teléfono. Su expresión cambió.
-Itachi.
-¿Qué?
Le mostró la pantalla.
TRANSMISIÓN EN VIVO.
NARUTO UZUMAKI Y SASUKE UCHIHA: ¿EL REGRESO DE LOS NINJAS?
Itachi quedó inmóvil.
-¿Están transmitiendo esto?
-Sí.
-¿En vivo?
-Sí.
-¿Sin autorización?
-Sí.
Deidara miró su teléfono.
-Tres millones de espectadores.
Itachi giró lentamente.
-¿CUÁNTOS?
Una explosión lo interrumpió.
IV. Rayo contra viento
Sasuke había extendido la mano. El rayo cubrió su brazo. No era una descarga descontrolada. Era una técnica. Precisa. Concentrada. Boruto se puso de pie.
-Chidori.
Sasuke lo oyó. El nombre apareció en su mente como si siempre hubiera estado allí.
-Chidori...
Naruto sonrió.
- Eso recuerdo.
Sasuke desapareció. Naruto giró.
CRAAACK.
Rayo contra barrera telequinética.
El suelo tembló. Naruto retrocedió.
Sasuke volvió a atacar. Naruto esquivó. Viento. Telequinesis.
Movimiento. Sellos. Sasuke lanzó fuego. Naruto respondió con una corriente de aire tan potente que las llamas se desviaron hacia el techo reforzado.
Y entonces Naruto extendió la mano. El aire comenzó a girar. Boruto abrió los ojos.
-Papá.
Una esfera apareció. Pequeña al principio. Giró. Creció. Y siguió creciendo. Ren retrocedió.
-Eso no es pequeño.
Mitsuki:
-Definitivamente no.
Sakura se levantó.
-¡NARUTO!
Naruto sostenía un Rasengan gigantesco. No era Uzuhiko. No conectaba su cuerpo con la rotación planetaria. No utilizaba aquella técnica exclusiva que Boruto había recuperado y dominado. Era un Rasengan. Pero monstruoso. Sasuke sonrió.