El Legado De Las Almas

Un país partido en dos

Nadie supo determinar en qué momento exacto BlackSun y WhiteSun dejaron de ser dos cuentas de internet y se convirtieron en dos maneras completamente distintas de mirar el mundo.

Pero ocurrió. Y ocurrió demasiado rápido. En cuestión de semanas, las encuestas mostraban una división casi absurda. Prácticamente la mitad del país apoyaba a BlackSun.
La otra mitad apoyaba a WhiteSun.
BlackSun defendía que tener dones, ninjutsu, bestias legendarias o capacidades extraordinarias no eliminaba la condición de persona.

Defendía el consentimiento, el derecho a la intimidad, la investigación voluntaria y la obligación de mostrar el contexto completo de cada incidente.

WhiteSun hablaba de seguridad.
De control. De vigilancia. De registro obligatorio. De investigación científica sin posibilidad de negarse.
Y cada vez con menor sutileza, de que los llamados ninjas constituían una categoría distinta que no debía disfrutar necesariamente de los mismos derechos.

Los gobiernos extranjeros tampoco se ponían de acuerdo. Algunos comenzaron a respaldar públicamente la posición de BlackSun. Otros consideraban que WhiteSun planteaba una preocupación legítima sobre seguridad internacional. Incluso el propio gobierno nacional estaba fracturado internamente.

Con los periodistas sucedía exactamente lo mismo. Unos denunciaban la manipulación de WhiteSun. Otros repetían sus videos una y otra vez. Pero había un colectivo sorprendentemente unido. Los científicos del país. Todos los organismos científicos que se habían pronunciado públicamente respaldaban las exigencias de WhiteSun de acceso obligatorio a los catorce ninjas.

Aquello no ayudaba precisamente a tranquilizar a nadie. Y, naturalmente, el peor lugar del país para discutir semejante cuestión resultó ser la Academia Élite de Konoha.

I. Guerra civil en cuarto B

-¡BLACKSUN TIENE RAZÓN!

-¡WHITESUN TIENE RAZÓN!

-¡BLACKSUN!

-¡WHITESUN!

-¡BLACKSUN!

-¡WHITESUN!

Shikamaru estaba de pie frente al pizarrón. Tiza en una mano. Café en la otra. Una vena palpitándole en la frente.

-Dos más dos...

Nadie lo escuchó.

-¡WHITESUN SOLO QUIERE SEGURIDAD!

-¡QUIERE ENCERRAR PERSONAS!

-¡PORQUE PUEDEN MATARNOS!

-¡TÚ TAMBIÉN PUEDES MATARME CON UNA SILLA Y NADIE TE REGISTRA COMO ARMA!

-¡ESO NO ES LO MISMO!

-¡TU CARA NO ES LO MISMO!

-¿¡QUÉ TIENE MI CARA!?

Shikamaru cerró los ojos.

-Voy a renunciar.

Naruto, sentado junto a Sakura, levantó la mano.

-¿Podemos irnos si renuncia?

-No.

-Entonces no sirve.

Detrás de ellos, Sasuke observaba la discusión con absoluta indiferencia.
Ino tenía el mentón apoyado sobre una mano. Neji estaba junto a Mía.
Kawaki ocupaba su asiento del fondo.

Boruto, Mitsuki, Ren y Hanabi habían ido a aquella clase porque Itachi había decidido que, con el clima existente, los cuatro adolescentes de catorce años debían permanecer cerca del resto siempre que fuera posible.

Eso significaba que había demasiados dones, demasiadas bestias y demasiadas opiniones dentro de un mismo salón. Una chica levantó una cartulina.

BLACKSUN = DERECHOS.

Otro estudiante sacó otra.

WHITESUN = SEGURIDAD.

Deidara apareció por la puerta.

-¿Qué hacen?

Shikamaru señaló el aula.

-Educación cívica espontánea.

Una carpeta salió volando. Deidara se agachó.

-¡ESO FUE UNA CARPETA!

-Gracias, Deidara. No la había identificado.

-¡CASI ME PEGA!

-Lamentablemente falló.

-¡ITACHI TIENE QUE SABER CÓMO ME TRATAS!

Otra carpeta atravesó el aula.
Después una goma. Después una botella. Y entonces un estudiante con telequinesis perdió la paciencia.
Cinco cuadernos se elevaron.
Naruto se levantó indignado.

-¡EH! ¡ESO ES PLAGIO!

Sakura giró lentamente.

-Naruto.

-¡Está copiando mi crisis emocional!

-Siéntate.

Naruto se sentó. Boruto estaba llorando de risa

II. La discusión dejó de ser intelectual

-¡WHITESUN!

-¡BLACKSUN!

PUM.

Un pupitre se movió.

-¡NO USEN DONES! -gritó Shikamaru.

Un chico empujó a otro.

-¡Y TAMPOCO PUÑOS!

Demasiado tarde. Los dos terminaron en el suelo.

-¡PELEA! -gritó alguien.

-¡NO DIGAS PELEA! -rugió Shikamaru.

Ren miró a Boruto.

-Cinco a que gana el de BlackSun.

Boruto:

-Diez al de WhiteSun.

Kawaki levantó lentamente la mirada. Boruto corrigió:

-Quiero decir... espero que ninguno gane.

- Mejor.

Mitsuki observó atentamente.

-El de BlackSun tiene mejor guardia.

Hanabi lo miró.

-¿Tú también estás apostando?

-Estoy realizando análisis táctico.

Neji:

-Eso se llama apostar con vocabulario elegante.

De repente una estudiante produjo una pequeña ráfaga de aire. Otra respondió levantando una barrera.

-¡NO! -gritó Shikamaru.

Naruto levantó ambas manos.

-¡DETÉNGANSE!

Todas las ventanas vibraron. Las lapiceras flotaron. La silla de Kawaki comenzó a elevarse. Kawaki continuó sentado.

-Uzumaki.

-¡NO SOY YO!

Todos lo miraron. Naruto miró sus manos.

-Bueno. Sí soy yo.

Shikamaru:

-Dos más dos.

-¡CUATRO!

Todo bajó.

Excepto la silla de Kawaki. Silencio.
Kawaki miró hacia abajo. Estaba aproximadamente a treinta centímetros del piso.

-Naruto.

-¡NO SÉ POR QUÉ TU SILLA SIEMPRE TARDA MÁS!

Yoru, sobre el hombro de Kawaki:

Porque me gusta.

Todos giraron. Kawaki cerró los ojos.

-Por supuesto.

III. Llegó Itachi

La puerta se abrió. Itachi contempló el aula. Dos estudiantes en el suelo.
Uno con hielo en el cabello. Otro suspendido parcialmente por una enredadera creada mediante un don. Carteles de BlackSun y WhiteSun. Una silla todavía flotando.




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