La Academia Élite de Konoha había sobrevivido a Eclipse. Había sobrevivido a científicos obsesionados. A periodistas sin concepto de distancia personal. A funcionarios corruptos. A un ataque con gas.
A soldados enviados con una orden de ejecución directa. A Naruto obteniendo un cuatro en Matemáticas. A Naruto obteniendo después un diez en Matemáticas, lo que curiosamente había resultado mucho más preocupante.
Y, sin embargo, ninguna de aquellas amenazas había preparado a Itachi Uchiha para lo que encontró aquella mañana sobre su escritorio.
Solicitudes de inscripción. Miles.
Decenas de miles digitales. Cientos impresas. Cartas. Expedientes.
Recomendaciones. Transferencias.
Solicitudes internacionales. Y una nueva categoría que jamás debería haber existido:
"Prueba de potencial shinobi adjunta".
Itachi sostuvo una carpeta. La abrió.
La cerró. Volvió a abrirla.
-No.
Deidara, cómodamente instalado en el sofá del despacho con café y medialunas, levantó la cabeza.
-¿Qué pasó?
Itachi leyó:
-"Mi hijo de once años puede caminar sin hacer ruido por el pasillo de casa y una vez apareció detrás de su abuela sin que ella lo escuchara. Consideramos que presenta aptitudes naturales para infiltración ninja".
Deidara quedó serio.
-Prometedor.
Itachi lo miró.
-No.
Shikamaru seguía trabajando en otra mesa.
-Siguiente.
Itachi tomó otra.
-"Nuestra hija arroja cucharas con extraordinaria precisión".
Deidara:
-Especialista en armas arrojadizas.
-¡DEIDARA!
-Estoy evaluando objetivamente.
Otra.
-"Mi hijo trepa árboles".
-Movilidad vertical.
Otra.
-"Nuestra hija duerme con los ojos entreabiertos".
Deidara dejó la medialuna.
-Vigilancia permanente.
Itachi golpeó la carpeta contra el escritorio.
-¡ESO NO ES SER NINJA!
Shikamaru ni siquiera levantó la vista.
-Quedan once mil setecientas cuarenta y dos.
Itachi quedó inmóvil.
-¿Cuántas?
-Once mil setecientas cuarenta y dos.
-Ayer eran ocho mil.
-Sí.
-¿Por qué?
Shikamaru giró la pantalla. La noticia ocupaba todos los portales.
GAARA SABAKU: EL NUEVO ALUMNO DE LA ACADEMIA ÉLITE QUE YA ERA NINJA ANTES DE INGRESAR.
Debajo:
¿ATRAE KONOHA A LOS SHINOBI LATENTES?
Otro:
PADRES PIDEN PRUEBAS DE POTENCIAL NINJA COMO PARTE DEL INGRESO.
Otro:
¿TODOS TENEMOS UN NINJA DORMIDO EN NUESTRO INTERIOR?
Itachi cerró los ojos.
-No.
Deidara se levantó.
-Itachi...
-No.
-Todavía no dije nada.
-Pero ibas a hacerlo.
-Solo pensaba que podríamos vender una prueba.
Itachi abrió los ojos.
-¿Qué prueba?
Deidara adoptó voz solemne.
-Primera etapa: correr por una pared.
-No.
-Segunda: detectar tu elemento.
-No.
-Tercera: esquivar a Sakura enfadada.
Shikamaru levantó la cabeza.
-Eso no mide capacidad ninja.
-Mide supervivencia.
-DEIDARA.
-¡Era una propuesta!
Itachi apoyó ambas manos sobre el escritorio.
-No existe una Academia Ninja.
-Correcto.
-No ofrecemos cursos ninja.
-Correcto.
-No garantizamos despertar recuerdos de vidas anteriores.
-Correcto.
-No garantizamos despertar ninjutsu.
-Correcto.
-¡NO EXISTE EL "NINJA INTERIOR QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO"!
Deidara inclinó la cabeza.
-Bueno...
Itachi lo señaló.
-No termines esa frase.
-...la chica del experimento produjo viento sin tener recuerdos anteriores.
Itachi se quedó completamente quieto. Shikamaru murmuró:
-Error táctico.
Deidara retrocedió.
-¿Qué?
-Corre.
Itachi tomó una carpeta.
-¡DEIDARA!
-¡AHHH!
Deidara salió disparado del despacho. Itachi detrás. Shikamaru permaneció sentado. Una secretaria asomó la cabeza.
-Profesor Nara...
-¿Sí?
-Hay cuatrocientas diecinueve familias esperando una respuesta sobre las pruebas ninja.
Shikamaru miró la puerta por donde acababan de desaparecer Itachi y Deidara.
-No vi nada.
-Pero...
-El director no está.
-¿Dónde está?
-Persiguiendo Literatura.
Y volvió a trabajar.
I. EL DELIRIO NINJA
El problema era que los padres no estaban completamente inventando la historia. Eso era precisamente lo que volvía todo peor. La Academia había sido atacada. Y sus profesores y alumnos habían protegido a cientos de estudiantes.
Habían organizado evacuaciones.
Habían contenido a los atacantes.
Habían atendido heridos. Habían priorizado la vida del alumnado incluso cuando ellos mismos eran los objetivos. Para miles de familias, aquello había provocado una reacción muy sencilla:
Quiero a mi hijo allí.
Después estaba el otro asunto.
Naruto. Sasuke. Sakura. Ino. Mía.
Neji. Kawaki. Itachi. Deidara.
Shikamaru. Boruto. Mitsuki. Ren.
Hanabi. Y ahora Gaara. Quince personas cuyos cuerpos recordaban, en distintos grados, artes ninja. Y además existían los veinte voluntarios del pequeño programa experimental.
Y una de ellos ya había conseguido producir una corriente elemental diminuta. Internet había sacado su propia conclusión:
LA ACADEMIA DESPIERTA NINJAS.
No importaba cuántas veces Itachi negara aquello. De hecho, cuanto más lo negaba, más sospechoso parecía.
-¡LO ESTÁN OCULTANDO! -gritaba un padre ante las cámaras.
-Señor -intentaba explicar una periodista - la Academia ha declarado que...
-¡MI HIJA TIENE REFLEJOS EXCELENTES!
-¿Qué edad tiene?
-¡OCHO!
-La Academia secundaria ni siquiera...
-¡QUIERO RESERVAR VACANTE!
Otro padre levantaba fotografías.
-¡MI HIJO ROMPIÓ UNA TABLA!