El Legado De Las Almas

El mundo quería aprender

Boruto descubrió el patrón un martes por la tarde. No hubo una gran revelación, ni una visión del Jōgan, ni una recuperación súbita de recuerdos de su vida anterior.
Hubo una chica de viento haciendo algo que, según Naruto, todavía no debería poder hacer.

-Otra vez -pidió Boruto.

La adolescente respiró, juntó las manos y ejecutó la secuencia de sellos. Rápida. Limpia. Sin mirar sus dedos. El viento se concentró frente a ella y salió disparado en una corriente estrecha que pasó exactamente entre dos conos separados apenas veinte centímetros. Naruto abrió los ojos.

-Eso fue...

Sasuke cruzó los brazos.

-Preciso.

-¡Iba a decir increíble!

-También.

La muchacha sonrió. Boruto no.
Estaba mirando hacia otro sector del gimnasio. Otros nueve estudiantes practicaban. Una chica de tierra consiguió levantar una placa rectangular del suelo y mantenerla estable. Un muchacho de fuego ejecutó los sellos y produjo una llamarada pequeña, compacta y dirigida. Otro, de agua, consiguió envolver una pelota sin mojar prácticamente nada alrededor.

Una estudiante de rayo descargó chakra entre dos pequeñas placas metálicas con una precisión que hizo asentir incluso a Sasuke. Boruto entrecerró los ojos. Después miró al otro grupo. Los diez restantes progresaban. Pero mucho más lentamente. Uno todavía miraba sus propias manos durante los sellos.

Otro perdía equilibrio al intentar concentrar chakra mientras se desplazaba. Una tercera conseguía producir tierra, pero al hacerlo se quedaba completamente quieta.
Boruto caminó hacia la chica del viento.

-¿Hacías algún deporte antes?

-Sí.

-¿Cuál?

-Karate. Desde los seis años.

Boruto parpadeó. Giró hacia el chico de fuego.

-¿Tú?

-Taekwondo.

La chica de tierra:

-Judo.

El de agua:

-Kung-fu.

Otra:

-Kickboxing.

Boruto comenzó a caminar más rápido.

-¿Tú?

-Karate.

-¿Tú?

-Jiu-jitsu.

-¿Tú?

-Taekwondo.

Naruto empezó a seguirlo.

-¿Qué haces?

Boruto levantó un dedo.

-Espera.

Preguntó a los diez más adelantados. Los diez practicaban o habían practicado artes marciales durante años. Boruto giró hacia los otros diez.

-¿Alguno practicó artes marciales?

Silencio. Uno levantó tímidamente la mano.

-Hice dos meses de karate cuando tenía nueve.

Boruto:

-No cuenta.

-Mi mamá pagó dos meses.

-Eso cuenta para tu mamá. Para esto no.

Naruto comenzó a comprender.
Sasuke también. Boruto señaló ambos grupos.

-¡Ahí está!

-¿Qué? -preguntó Naruto.

-¡No están aprendiendo chakra más rápido porque tengan más chakra! ¡Están aprendiendo más rápido porque sus cuerpos ya saben coordinar postura, respiración, desplazamiento, equilibrio, reacción y secuencias físicas!

Sasuke miró nuevamente a los alumnos.

-Memoria motriz previa.

Boruto asintió con entusiasmo.

-Exactamente.

Naruto señaló a la chica del viento.

-Entonces cuando yo le digo que deje que el cuerpo...

Sasuke:

-No termines.

-¡Pero ahora tenía sentido!

-Por accidente.

-¡SIGUE CONTANDO!

Boruto estaba fascinado.

-Las artes marciales no les dan chakra ni garantizan ninjutsu. Pero parecen darles una ventaja para aprender a utilizarlo físicamente.

Sasuke asintió.

-Eso sí podemos probarlo.

Naruto sonrió.

-¡Descubrimos algo!

Boruto:

-Lo descubrí yo.

Naruto:

-Somos familia. Los descubrimientos son compartidos.

-No funciona así.

-Para mí sí.

Sasuke:

-Por eso no debes dirigir investigaciones científicas.

I. Los diez avanzados

La diferencia se volvió suficientemente consistente como para reorganizar parte del entrenamiento. No porque los diez practicantes de artes marciales fueran "mejores ninjas". Boruto insistió muchísimo en aquello.
Simplemente estaban preparados para avanzar en determinadas habilidades motrices antes.

Y entonces llegó el momento que Mitsuki esperaba con una felicidad sospechosa. Kawaki apareció con una caja. La dejó sobre una mesa.
Mitsuki sonrió. Ren también. Naruto miró la caja.

-No me gusta cómo están sonriendo.

Kawaki abrió. Dentro había decenas de estrellas metálicas. Los alumnos se acercaron.

-¿Shuriken? -preguntó una.

Boruto tomó una.

-Sí.

La chica del viento extendió la mano. Boruto la apartó.

-Todavía no.

-Pero...

-Primero explicación.

Mitsuki tomó una estrella.

-No se arroja así.

Hizo una demostración lenta. Posición. Sujeción. Giro de muñeca.
Movimiento. Ren añadió:

-Y antes de que alguien tenga una idea brillante: no apuntamos a personas.

Deidara, que observaba desde lejos:

-Excelente regla.

Itachi apareció detrás.

-Me preocupa que seas tú quien lo diga.

-¡HE MADURADO!

Shikamaru:

-Ayer hiciste explotar una fotocopiadora.

-¡ME ATASCÓ TRES VECES!

-Eso no constituye legítima defensa.

II. El problema de las armas

Uno de los instructores deportivos de la Academia llevó una caja con shuriken modernos de entrenamiento.

-¿No pueden utilizar estos?

Boruto tomó uno. Lo examinó.
Sasuke también. Mitsuki hizo lo mismo. Los tres llegaron a la misma conclusión.

-Para lanzar, sí -dijo Sasuke.

-Para entrenar trayectoria, también -añadió Boruto.

Mitsuki negó lentamente.

-Pero no responden igual al chakra.

Ren tomó otro. Intentó conducir una mínima cantidad de su chakra elemental. Nada.

-Muerto.

El instructor abrió los ojos.

-Es metal.

-Ya sé -respondió Ren- Me refiero al chakra.

Kawaki tomó una estrella proveniente de su dimensión. Se la entregó.

-Prueba esta.

Ren concentró una cantidad mínima. Una línea rojiza recorrió el metal. El instructor dio un paso atrás.




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