El Legado De Las Almas

El problema de enseñar lo que nadie recuerda haber aprendido

El tercer entrenamiento de Akio Uchiha y Daichi Hyuuga comenzó con una certeza bastante tranquilizadora. Los dos adultos progresaban. No de manera milagrosa. No se habían convertido en ninjas en cuarenta y ocho horas.

Pero sus años de artes marciales les daban una ventaja evidente en postura, respiración, equilibrio, coordinación y disciplina corporal. Ya podían localizar su chakra sin ayuda constante, mantenerlo durante varios minutos y comenzar a modificarlo según sus afinidades.
Akio avanzaba con fuego. Daichi con agua.

Los veinte estudiantes de quince años trabajaban al otro lado del gimnasio. Los diez más avanzados practicaban conducción de chakra mediante herramientas auténticas bajo supervisión; los otros diez continuaban con sellos, control elemental y armas modernas. Todo estaba extraordinariamente organizado. Itachi no estaba. Eso debería haber sido la primera señal de que algo iba a salir mal.

I. Akio descubrió que tener Sharingan era mucho menos elegante de lo que parecía

-Otra vez -ordenó Sasuke.

Akio respiró. Separó los pies.
Concentró chakra. Realizó los sellos.
Fuego. Una llamarada pequeña y perfectamente controlada apareció delante de él.

-Bien -dijo Sasuke.

Akio sonrió. Naruto apareció por detrás.

-¡MUCHO MEJOR!

Sasuke giró.

-No grites mientras controla fuego.

-¡ESTABA FELICITÁNDOLO!

-Felicítalo en silencio.

-¿Cómo se felicita en silencio?

Sasuke aplaudió dos veces. Naruto lo miró.

-Eso fue tristísimo.

Boruto, desde el otro extremo:

-¡Papá, ven! ¡Necesitamos que expliques el flujo de chakra!

Sasuke:

-Que Dios los ayude.

Naruto:

-¡ESTOY MEJORANDO!

Naruto se marchó. Akio volvió a concentrarse.

-¿Ahora?

-Movimiento.

Sasuke lanzó una pelota pequeña hacia él. Akio la esquivó. Otra. Y otra más. La cuarta salió mucho más rápido. Akio inclinó la cabeza. La pelota pasó junto a su rostro.
Entonces algo cambió. Sasuke lo sintió antes de verlo.

-Detente.

Akio frenó.

-¿Qué?

Sasuke se acercó. Miró sus ojos.
Rojos. Dos marcas negras habían aparecido alrededor de la pupila.
Akio parpadeó.

-¿Qué pasa?

Sasuke sonrió lentamente.

-Sharingan.

Silencio. Akio abrió la boca.

-¿Qué?

-Despertaste el Sharingan.

-¿AHORA?

-Aparentemente.

-¡ESTABA ESQUIVANDO PELOTAS!

-No siempre necesita tragedia.

Akio corrió hacia un espejo. Se quedó petrificado.

-Tengo el Sharingan.

-Sí.

-Tengo el Sharingan.

-Ya lo establecimos.

Akio giró.

-¡TENGO EL SHARINGAN!

Sasuke:

-Y aparentemente también volumen.

II. Exactamente siete segundos después

Desde el otro extremo del gimnasio se escuchó:

-¡NEJI!

Todos giraron. Daichi estaba inmóvil. Había estado practicando desplazamientos con Boruto y Mitsuki. Las venas alrededor de sus ojos se habían marcado. Su mirada había cambiado. Neji, que estaba ayudando a Hanabi con los estudiantes avanzados, quedó congelado. Hanabi abrió muchísimo los ojos.

-No.

Daichi:

-¿Qué?

Neji caminó rápidamente hacia él.

-No te muevas.

-¿Por qué todos dicen eso cuando pasa algo aterrador?

Hanabi llegó. Miró sus ojos. Después a Neji.

-Byakugan.

Daichi palideció.

-¿Qué?

-Despertaste el Byakugan.

-¿AHORA?

Boruto levantó las manos.

-¿POR QUÉ TODO EL MUNDO DESPIERTA COSAS DURANTE MIS CLASES?

Mitsuki:

-Tal vez eres inspirador, mi sol.

Boruto:

-Gracias, mi rey.

Ren:

-No era un momento romántico.

Boruto:

-Siempre es momento romántico.

III. Se detuvo todo el gimnasio

Los veinte adolescentes dejaron de entrenar. Naruto llegó corriendo.

-¿Qué pasó?

Boruto señaló.

-Sharingan.

Después al otro lado.

-Byakugan.

Naruto miró a Akio. Luego a Daichi.
Luego a Sasuke. Luego a Neji.

-Bueno.

Sonrió.

-Enséñenles.

Sasuke:

-Sí.

Neji:

-Claro.

Naruto juntó las manos.

-Problema resuelto.

Akio levantó la mano.

-¿Profesor Naruto?

-¿Sí?

-¿Usted puede enseñarme Sharingan?

Naruto:

-No.

Daichi:

-¿Byakugan?

-Tampoco.

Boruto:

-Yo tampoco.

Ren:

-Yo menos.

Mitsuki:

-No.

Los cinco se miraron. Naruto:

-Bueno, somos completamente inútiles aquí.

Sasuke sonrió.

-Finalmente lo admites.

Naruto:

-¡EN ESTO!

IV. El problema Sasuke

Akio se sentó frente a Sasuke.

-Bien. ¿Cómo lo desactivo?

Sasuke:

-Lo desactivas.

Akio esperó. Sasuke también.

-¿Cómo?

-Dejando de usarlo.

Akio parpadeó.

-¿Cómo dejo de usarlo?

-Lo apagas.

-¿Cómo?

Sasuke frunció el ceño.

-Así.

Desactivó el suyo.

Akio lo miró.

-No vi nada.

-Porque lo apagué.

-¡PRECISAMENTE!

Boruto, desde veinte metros:

-¡TÍO SASUKE ESTÁ ENSEÑANDO!

Naruto:

-¡POBRE HOMBRE!

Sasuke giró.

-¡OCÚPENSE DE SUS ALUMNOS!

Akio volvió a intentarlo. Nada.

-Profesor Sasuke...

-Deja de concentrar chakra en los ojos.

-No estoy concentrando chakra en los ojos.

Sasuke lo miró.

-Sí estás.

-¿Cómo sabe?

-Porque tienes el Sharingan activo.

Akio respiró profundamente.

-Eso es como decirme que estoy mojado porque estoy debajo del agua.

Sasuke se quedó callado.

-Es correcto.

Akio cerró los ojos.

-Necesito otro profesor.

V. Llamaron a Itachi

Cinco minutos después, Itachi entró en el gimnasio.

-¿Qué pasó?

Deidara señaló a Akio.

-Nuevo Sharingan.

Después a Daichi.




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