El recreo de las once y veinte había empezado con una normalidad tan perfecta que, retrospectivamente, debería haberles resultado sospechosa. No había periodistas dentro de la Academia. Nemea no había robado ningún shuriken.
Naruto no había hecho flotar nada.
Deidara no había inventado ningún nombre nuevo para una futura institución ninja. Los veinte alumnos del programa experimental descansaban dispersos por el patio.
Akio y Daichi hablaban cerca de las gradas. Boruto estaba sentado sobre una mesa exterior con Mitsuki a su lado. Ren discutía con Hanabi porque Nemea quería probar su sándwich. Gaara permanecía junto a Kawaki, ambos mirando algo en un teléfono.
Naruto, Sasuke, Sakura, Ino, Mía y Neji ocupaban uno de los sectores centrales. Kakashi había salido con café. Itachi y Shikamaru estaban atravesando el patio. Y entonces tres alumnos de dieciocho años comenzaron a molestar a un chico de dieciséis.
Nadie comprendió que estaban a segundos de presenciar el nacimiento del caso ninja más imposible que habían visto hasta entonces. Ni siquiera ellos.
I. Izan
Se llamaba Izan. Tenía dieciséis años. Cabello negro, desordenado, juvenil. Ojos normalmente celestes claros. Rasgos que provocaban una sensación extraña en cualquiera que lo mirara demasiado tiempo. Porque era...
-Boruto -murmuró Mitsuki.
-¿Qué?
-Mira.
Boruto giró. Y quedó inmóvil.
-¿Qué demonios...?
Naruto también lo vio. Se puso de pie. Sasuke frunció el ceño. Mía miró alternativamente a Naruto, a Boruto y al desconocido.
-Bueno...- Deidara acababa de salir al patio -¿Por qué hay un Naruto de cabello negro?
Naruto:
-¡NO SÉ!
Boruto:
-¡Y TIENE MI ROPA!
No exactamente la misma. Pero sí los mismos colores. Negro. Fucsia.
Un estilo moderno, juvenil, algo gótico, muy parecido al que Boruto prefería. El parecido físico era desconcertante. Pero Izan no parecía haberlos notado. Estaba demasiado ocupado intentando marcharse. Los tres mayores no lo dejaban.
II. El chico que nunca respondía
Izan era conocido por algo bastante simple. No molestaba a nadie. Era retraído. Silencioso. Tímido. Comía muchas veces solo. Leía durante los recreos. No pertenecía a ningún grupo popular. Y, después de la muerte de sus padres, se había encerrado todavía más en sí mismo.
Los tres muchachos mayores habían descubierto que Izan casi nunca respondía. Por eso aquella mañana insistieron. Uno le quitó el libro.
-Devuélvemelo.
-Habla más fuerte.
-Devuélvemelo.
Otro lo empujó ligeramente por el hombro.
-¿Qué vas a hacer?
Izan retrocedió.
-Déjenme.
Boruto ya estaba bajando de la mesa. Mitsuki se levantó con él.
Naruto también. Pero antes de que cualquiera llegara, uno de los tres arrojó el libro al suelo. Izan lo miró.
Algo se rompió.
-¡DIJE QUE ME DEJEN EN PAZ!
Y el mundo cambió.
III. Dos ojos
Primero fue el izquierdo. Rojo. Tres astas negras. Sharingan. Sasuke se quedó petrificado. Akio abrió la boca.
-No puede ser.
Después cambió el derecho. Las venas alrededor de la sien se marcaron. La pupila adquirió aquella apariencia inconfundible. Neji dejó de respirar. Hanabi se puso de pie en un salto. Daichi:
-¿Eso es...?
Neji:
-Byakugan.
Sasuke:
-Y Sharingan.
Todos miraron al muchacho. Dos linajes. Dos sistemas visuales. Activos. Simultáneamente. Izan se llevó las manos a la cabeza.
-¿Qué...?
El Sharingan procesaba movimiento. El Byakugan expandía su visión. De pronto veía demasiado. Frente. Detrás. A través.
Trayectorias. Movimiento muscular.
Flujo de energía. Distancias. Detalles. Todo..Al mismo tiempo.
-¡¿QUÉ ME ESTÁ PASANDO?!
Sasuke corrió.
-¡IZAN, NO TE MUEVAS!
Izan lo miró. Error. El Sharingan registró el movimiento de Sasuke.
El Byakugan captó simultáneamente todo lo que había alrededor. Y entonces su cuerpo recordó otra cosa..Sellos.
IV. Fuego
Las manos de Izan se movieron. Demasiado rápido.
-¡NO! -gritó Sasuke.
Izan no sabía qué estaba haciendo.
Pero su cuerpo sí. Una llamarada explotó.
BOOOOM.
Boruto reaccionó. Sellos. Dedos cerca de los labios.
-¡SUITON!
Agua. Una corriente brutal golpeó las llamas. Naruto actuó al mismo tiempo. Su propia agua apareció desde el otro extremo. Las dos corrientes atraparon el fuego entre ellas. Vapor. Gritos. Los alumnos comenzaron a retroceder. Itachi gritó:
-¡TODOS HACIA EL EDIFICIO OESTE! ¡AHORA!
Shikamaru extendió sus sombras.
-¡SIN CORRER! ¡SIGAN LAS RUTAS DE EVACUACIÓN!
Entonces las luces parpadearon.
Kakashi levantó la cabeza.
-Oh, no.
V. Rayo
La electricidad azul-blanca salió del cuerpo de Izan. No una técnica controlada. Descargas. Salvajes. El primer rayo golpeó una farola. El segundo una pared. El tercero alcanzó una caja eléctrica.
CRACK.
Toda la Academia quedó a oscuras.
Alarmas. Luces de emergencia.
Ordenadores apagándose. Deidara:
-¡ITACHI!
-¡YA LO VI!
-¡NO TENEMOS ELECTRICIDAD!
-¡TAMBIÉN LO VI!
Kakashi desapareció. Apareció delante de una descarga. Extendió ambas manos. Su propio chakra eléctrico respondió.
-Vamos...
El rayo de Izan golpeó el suyo. Kakashi apretó los dientes.
-¡MUCHO RAYO!
Naruto:
-¡¿PUEDES CONTENERLO?!
-¡PUEDO INTENTARLO!
Deidara:
-¡EXCELENTE RESPUESTA DEL PROFESOR DE BIOLOGÍA!
Kakashi:
-¡NO ES MOMENTO!
VI. Arena
Gaara lo sintió antes de verla.
Miró hacia abajo.
-Atrás.
Kawaki:
-¿Qué?
-¡ATRÁS!
El suelo se desintegró. Arena. No toda. Pero una enorme extensión alrededor de Izan perdió su estructura sólida. Miles de partículas comenzaron a ascender. Los dos alumnos del programa que habían despertado aquella naturaleza se quedaron blancos.