Presente
Boruto abrió los ojos segundos después. Celestes. Normales.
-Izan...
-Hola.
-¿Qué...?
-Estás aquí.
Boruto miró alrededor. Bestias gigantes. Edificios dañados. Gente refugiándose. Naruto llorando.
Mitsuki desesperado. Ren pálido.
Sasuke con Sharingan.
-Oh.
Izan sonrió.
-Sí. Bastante "oh".
Boruto respiró.
-Papá.
Kurama finalmente se apartó. Naruto corrió. Abrazó a Boruto e Izan juntos.
-¡NUNCA MÁS!
Boruto estaba algo confundido:
-¿Nunca más qué?
-¡NO SÉ! ¡NADA! ¡NUNCA MÁS NADA!
Mía:
-Excelente regla.
XXI. Mitsuki
Mitsuki llegó después. No preguntó.
Abrazó a Boruto. Con desesperación.
-Mi sol.
Boruto quedó quieto. El recuerdo seguía demasiado cerca. Mitsuki lo sintió. Intentó separarse.
-Perdón.
Boruto lo agarró.
-No.
-Yo te ataqué.
-No tú.
-Mi alma...
-Tu mente estaba alterada.
Mitsuki cerró los ojos. Boruto tocó su rostro.
-Volviste.
-Sí.
-Eso importa.
Mitsuki apoyó la frente contra la suya.
-Te amo mi sol.
Boruto cerró los ojos.
-Yo también, mi rey.
XXII. Ren no podía acercarse
Boruto lo vio.
-Ren.
Ren negó.
-No puedo.
-Ven.
-Boruto...
-Ven.
Ren caminó. Cada paso parecía costarle.
-Yo te atrapaba.
-Shikadai.
-Era yo.
-Y no eras tú.
Ren apretó los dientes.
-Te llamé traidor.
Boruto extendió una mano.
-Y ahora eres mi amigo.
Ren la miró.
-Te odiaba.
-Porque te hicieron odiarme. Ren.
El rubio levantó los ojos.
-Volviste a mí.
Ren lo abrazó. Boruto respondió inmediatamente. Nemea rugió a lo lejos. No de furia. De alivio.
XXIII. Pero el problema no había terminado
Las bestias seguían atacando. Y algunas no querían detenerse.
Hanabi llegó hasta Matatabi.
-Basta.
Matatabi miró hacia Boruto. Después hacia ella. Finalmente retrocedió. Neji e Izan consiguieron que Fénix descendiera. Kawaki habló con Yoru.
No me gusta.
-A mí tampoco.
Quiero continuar.
-Lo sé.
Izan acarició su hocico.
-Boruto está bien.
Yoru lo observó. Finalmente redujo su tamaño. Otros hicieron lo mismo. Pero cuatro no. Kurama.
Nemea. El dragón de Sasuke. Y la serpiente azul. Izan se acercó a Kurama.
-Ya está.
Kurama mostró los dientes.
No.
Izan miró a Naruto. Comprendió.
-No puedo convencerlo si tú no quieres que pare.
Naruto no respondió. Fue hacia Nemea.
-Nemea.
No.
-Ren.
Ren miró hacia otro lado..Izan entendió nuevamente. El dragón de Sasuke ni siquiera permitió discusión. La serpiente azul permanecía entre Boruto y cualquier amenaza externa. Mitsuki no la llamaba. Boruto lo vio.
-Mi rey.
Mitsuki:
-No.
-Mitsuki.
-Intentaron romper tu mente.
-Lo sé.
-No.
La respuesta era sencilla. Dolorosa.
Humana. Y peligrosísima.
XXIV. Ino fue quien dijo lo que nadie quería escuchar
-Entonces esto ya no es protección.
Todos la miraron. Ino tenía lágrimas en los ojos.
-Boruto está a salvo.
Señaló a las bestias.
-Si continúan porque nosotros queremos que quienes lo hicieron sufran, eso es venganza.
Sasuke apretó la mandíbula.
-Se la merecen.
Ino caminó hasta él.
-No te pregunté qué merecen.
Silencio.
-Te pregunto quién quieres ser tú.
Sasuke la miró. El Sharingan tembló.
Después se apagó.
-Dragón.
La criatura giró.
-Vuelve.
El dragón permaneció quieto. Sasuke repitió:
-Vuelve conmigo.
Esta vez obedeció.
XXV. Ren
Hanabi se colocó frente a él. No necesitó decir nada. Ren miró a Nemea. Recordó unas horas antes.
Me parece excelente.
Otra vez había querido que su bestia destruyera a quienes hacían daño a alguien que amaba.
-Nemea.
El león rugió.
-Basta.
Ellos lastimaron a Boruto.
-Sí.
Lastimaron a Izan antes.
Ren cerró los ojos.
-Lo sé.
Siempre paramos.
Aquello dolió. Ren abrió los ojos.
-Porque nosotros sí paramos.
Nemea lo miró.
-Vuelve.
Lentamente, el león se redujo.
XXVI. Mitsuki fue más difícil
Boruto se acercó. La serpiente gigantesca bajó la cabeza.
-Preciosa.
Ella se restregó contra él. Boruto sonrió con tristeza.
-Ya estoy bien.
No.
-Sí.
Te hicieron llorar.
-Sí.
Te hicieron recordarme odiándote.
Mitsuki se quebró al escuchar aquello. Boruto acarició sus escamas.
-Pero él no me odia.
La serpiente miró a Mitsuki. Boruto tomó la mano de su novio. La apoyó sobre ella.
-Míralo.
Mitsuki cerró los ojos.
-Vuelve.
La serpiente no se movió.
-Por favor.
Silencio.
-No quiero que mi amor por él se convierta en una razón para matar.
La serpiente disminuyó. Hasta volver a ser diminuta. Boruto la recibió. La besó suavemente sobre la cabeza.
-Gracias.
XXVII. Kurama
Quedaba uno. Naruto estaba frente al zorro. Kurama no quería volver.
Te lo hicieron otra vez.
Naruto bajó la cabeza.
-Sí.
Primero querían usarlo como moneda.
-Sí.
Ahora entraron en su mente.
Naruto lloraba.
-Sí.
¿Cuántas veces vas a permitirlo?
Naruto cerró los puños. No tenía respuesta. Boruto caminó hacia él.
-Papá.
Naruto giró.
-No.
-Papá.
-No quiero detenerlo.
Boruto se acercó.