El Legado De Las Almas

La justicia de los que dejaron de sonreír

A las cuatro y diecisiete de la madrugada, la pequeña serpiente azul levantó la cabeza. Boruto no había dormido. Estaba sentado en el sofá del living con las piernas recogidas contra el pecho. Izan dormitaba en otro sillón. Ren se había quedado profundamente dormido sobre la alfombra, con Nemea hecho un ovillo contra su abdomen.

Mía tampoco dormía. Neji permanecía junto a una ventana. La casa entera llevaba tres días funcionando a base de café, ansiedad y teléfonos que jamás dejaban de sonar. Entonces la serpiente habló.

Llegaron.

Boruto se puso de pie.

-¿Dónde?

No hizo falta responder. La cerradura sonó. Una vez. La puerta se abrió. Y Naruto entró. Detrás de él estaba Mitsuki. Kurama apareció último. Los tres estaban físicamente intactos. Sin heridas.
Sin sangre. Sin señales visibles de haber combatido. Pero había algo profundamente distinto en ellos.
Naruto llevaba ropa negra y naranja. Cabello rubio desordenado. Ojos celestes.

Mitsuki vestía completamente de negro y azul. Kurama caminaba entre ambos. Ninguno sonreía.
Boruto se quedó inmóvil.

-Papá...

Naruto levantó la mirada. Toda aquella dureza desapareció durante un instante.

-Hijo.

Boruto corrió.

I. EL REGRESO

Se estrelló contra Naruto. No fue un abrazo delicado. Boruto prácticamente saltó sobre él. Naruto lo recibió con ambos brazos y lo apretó contra su cuerpo.

-¡¿DÓNDE ESTABAS?!

La voz de Boruto se quebró.

-¡TRES DÍAS!

-Lo sé.

-¡TRES DÍAS, PAPÁ!

-Lo sé.

Boruto comenzó a llorar.

-Pensé que...

-No.

Naruto lo apretó más.

-No vuelvo a abandonarte.

-¡Eso pareció exactamente lo que hiciste!

-Lo sé.

-¡NO PUEDES DECIR "LO SÉ" A TODO!

Naruto cerró los ojos.

-También lo sé.

Boruto se separó lo suficiente para mirarlo.

-Te odio.

Naruto sostuvo su rostro.

-No.

-¡AHORA MISMO UN POCO SÍ!

-Eso sí te lo acepto.

Boruto volvió a abrazarlo.

-Idiota.

Naruto besó su cabello.

-También.

Izan ya estaba despierto. Ren también. Mía había quedado paralizada.

-Naruto.

Su hermano levantó los ojos. Mía corrió. Lo abrazó junto con Boruto.
Naruto cerró un brazo alrededor de ella.

-Estoy bien.

Mía lo golpeó en la espalda.

-¡IMBÉCIL!

-Eso dolió.

-¡ME ALEGRO!

Neji:

-Mía.

-¡NO LO DEFIENDAS!

-No pensaba hacerlo.

II. Mitsuki

Boruto vio al muchacho de cabellos celestes detrás de Naruto. Se soltó.
Mitsuki no avanzó. Boruto sí.

-Mi rey.

Algo tembló dentro de los ojos dorados.

-Mi sol.

Boruto llegó hasta él. Lo abrazó.
Mitsuki respondió inmediatamente.
Mucho más fuerte. Boruto enterró el rostro contra su cuello.

-¿Por qué te fuiste?

Mitsuki cerró los ojos.

-Porque no podía quedarme.

-Podías.

-No.

Boruto levantó la cabeza.

-Podías quedarte conmigo.

-Si me quedaba contigo...-Mitsuki tragó saliva -...cada vez que mirara tu cara iba a escuchar otra vez cómo me suplicabas que no te odiara.

Boruto dejó de respirar. Mitsuki acarició su rostro.

-Y yo necesitaba hacer algo con eso.

Boruto comprendió demasiado.

-¿Qué hiciste?

Mitsuki no respondió. Boruto lo sujetó de la ropa.

-Mitsuki.

Silencio.

-¿Qué hiciste?

Naruto contestó.

-Lo que ellos pretendían hacerte a ti.

La casa quedó completamente silenciosa.

III. La verdad incompleta

Mía soltó lentamente a Naruto.

-¿Qué significa eso?

Naruto la miró. Ya no estaba sonriendo.

-Exactamente lo que escuchaste.

Neji frunció el ceño.

-Naruto.

-Entraron en la mente de mi hijo.
Intentaron destruirla.

Mitsuki terminó:

-Les hicimos exactamente lo que ellos pretendían hacerle a Boruto.

Ren palideció. Izan miró primero a Naruto. Después a Mitsuki. Kurama se sentó. Completamente tranquilo.
Boruto retrocedió un paso.

-¿Las personas que aparecieron...?

Naruto no respondió.

-¿Con daños mentales?

Mitsuki sostuvo su mirada.

-Sí.

Boruto se quedó helado.

-¿Fueron ustedes?

-Sí.

No hubo excusa. No hubo intento de disfrazarlo. No hubo siquiera arrepentimiento visible. Boruto miró a Kurama.

-¿Tú también?

Kurama no contestó. Se limitó a mover una oreja. Satisfecho. Boruto abrió la boca.

-¿Y los desaparecidos?

Esta vez Naruto contestó inmediatamente.

-No.

Mitsuki:

-No tenemos nada que ver.

-¿Están vivos?

-No sabemos.

-¿No los tocaron?

Naruto negó.

-No.

Mitsuki añadió:

-Fuimos detrás de quienes participaron directamente en lo que te hicieron. Nada más.

IV. «Se hizo justicia»

-¿Por qué? -preguntó Boruto.

Naruto frunció el ceño.

-¿Por qué qué?

-¿Por qué les hicieron eso?

Naruto lo miró como si la respuesta fuera evidente.

-Porque te torturaron.

-¡Eso no responde!

-Para mí sí.

-¡Papá!

Naruto sostuvo su mirada.

-Se hizo justicia.

Boruto giró hacia Mitsuki.

-¿Tú?

Mitsuki no vaciló.

-Se hizo justicia.

Boruto miró a Kurama. El zorro se tumbó.

Estoy conforme.

Boruto abrió los brazos.

-¡EXCELENTE! ¡UNO HABLA COMO SENTENCIA JUDICIAL, OTRO LO COPIA Y EL ZORRO ESTÁ "CONFORME"!

Kurama:

Muy conforme.

-¡NO AYUDES!

V. Llegaron los demás

Itachi fue el primero. Shikamaru prácticamente detrás. Deidara llegó con Kakashi. Sasuke e Ino. Sakura.
Hanabi. Gaara. Kawaki. Akio. Daichi.
En menos de cuarenta minutos el living parecía una reunión de emergencia. Deidara miró alrededor.

-¿Podemos comenzar por la pregunta sencilla?




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