Naruto había dejado de reír. Mitsuki también. Todos creían que era por lo que habían hecho durante aquellos tres días. Por las personas vinculadas al ataque contra Boruto cuyas mentes habían dejado reducidas a ruinas, devolviéndoles exactamente aquello que habían intentado hacerle al muchacho. Era una explicación razonable. También era falsa.
No sentían remordimiento por ellos.
Lo que los estaba destruyendo era algo mucho peor. Tenía un nombre.
Un rostro. Una familia. Y una relación con todos ellos tan cercana que convertía meses enteros de persecución en algo todavía más monstruoso. El líder de Eclipse nunca había necesitado romper las defensas de los Uchiha. Ya estaba dentro.
I. EL ARCHIVO QUE NADIE HABÍA ABIERTO
Lo encontraron durante la segunda noche de su desaparición. Naruto y Mitsuki habían revisado todo lo recuperado de dos de los participantes directos del ataque contra Boruto. No habían encontrado aquella información entrando en sus mentes. Aquello era importante.
Los hombres no sabían quién estaba realmente por encima de ellos. Habían recibido órdenes.
Direcciones. Protocolos. Instrucciones. Pero no una identidad. WhiteSun había construido incluso su propia organización sobre compartimentos. Los subordinados conocían únicamente lo necesario.
Por eso, después de hacerles exactamente aquello que ellos habían intentado hacerle a Boruto, Naruto y Mitsuki todavía no tenían al hombre que buscaban. Hasta que revisaron sus computadoras. Una de ellas tenía una carpeta encriptada. Mitsuki tardó horas.
Naruto no sabía absolutamente nada de informática y había contribuido de una manera extraordinariamente útil:
-¿Y si pruebas esa?
-No.
-¿Por qué?
-Porque es la papelera.
-Ah.
Cinco minutos después:
-¿Y esa?
-Configuración.
-Ah.
Kurama, acostado junto a ellos:
Tu contribución está siendo invaluable.
Naruto lo miró.
-Cállate.
Pero entonces Mitsuki encontró algo. Un archivo que ninguno de aquellos hombres había abierto.
Probablemente había sido descargado automáticamente dentro de un paquete mayor.
Mitsuki consiguió romper la última capa.
-Naruto.
Algo en su voz hizo que Naruto dejara de bromear.
-¿Qué?
Mitsuki no respondió. Abrió el archivo. Y aparecieron nombres.
Fechas. Transferencias. Registros internos de Eclipse. Capturas de comunicaciones. Documentos relacionados con WhiteSun.
Movimientos. Órdenes. Y una fotografía. Naruto se acercó.
-¿Quién es?
Mitsuki no lo sabía. Kurama sí reconoció el apellido. Uchiha.
Naruto frunció el ceño.
-¿Uchiha?
Mitsuki siguió leyendo. Entonces encontraron el árbol familiar. Naruto sintió frío. Primo hermano de Itachi y Sasuke. Mayor que Itachi.
Integrante de la cúpula del clan.
Mano derecha del líder Uchiha.
Hombre de confianza de su tío.
Acceso privilegiado. Reuniones familiares. Documentos. Conversaciones. Información confidencial. Naruto dejó de respirar.
-No.
Mitsuki continuó bajando. Había registros que mostraban cómo información conocida solamente por Itachi, Sasuke y el padre de ambos terminaba poco después en manos de WhiteSun. Fechas.
Coincidencias. Capturas. Filtraciones a periodistas. Material entregado a científicos radicalizados. Datos sobre la Academia. Sobre los dones. Sobre las bestias. Sobre los alumnos.
Sobre Boruto. Naruto retrocedió.
-Él sabía todo.
Mitsuki levantó lentamente la cabeza.
-Porque ellos se lo contaban.
-Sin saber quién era.
-Sí.
Naruto miró nuevamente la pantalla.
-Itachi...- Su voz se quebró -Itachi le pidió ayuda.
Mitsuki no respondió. Porque ambos recordaban perfectamente lo ocurrido. Cuando habían encontrado cinco posibles ubicaciones del líder de Eclipse, Itachi había recurrido a personas de confianza. Entre ellas, aquel hombre. Su primo. La mano derecha de su padre. Le había pedido colaboración. Y el enemigo había recibido la advertencia perfecta.
Te estamos buscando.
Naruto cerró los ojos.
-Por eso desapareció.
Mitsuki asintió.
-Sí.
Los cinco lugares ya no servían.
II. Entonces encontraron a Minato
Fue un documento antiguo. Mucho más antiguo que el resto. Naruto estaba detrás de Mitsuki cuando apareció el nombre. Minato Uzumaki. El mundo se detuvo.
-Espera.
Mitsuki también lo vio.
-Naruto...
-Abre eso.
-Quizá deberíamos...
-Ábrelo.
Mitsuki obedeció. Había informes.
Fechas. Seguimientos. Un expediente. Minato había descubierto actividades clandestinas años atrás. No conocía todavía toda la magnitud de Eclipse, pero había encontrado suficientes irregularidades para comenzar una investigación privada. Después identificó a un hombre. Al mismo Uchiha.
Había reunido pruebas. Planeaba entregarlas a las autoridades.
Nunca llegó a hacerlo. Naruto comenzó a temblar.
-No.
Mitsuki siguió leyendo. Kurama se incorporó. Entonces apareció el registro. Una orden. Una operación.
Una muerte presentada públicamente de otra manera. El objetivo había sido silenciar a Minato antes de que pudiera hablar.
Naruto quedó completamente quieto. Mitsuki cerró los ojos.
-Naruto...
-Él mató a mi papá.
No era una pregunta. Mitsuki se levantó.
-Naruto.
-Él lo mató.
Kurama empezó a crecer. No mucho. Lo suficiente. Sus dientes quedaron expuestos.
Lo voy a devorar.
Naruto no reaccionó. Miraba la pantalla.
-Mi papá sabía.
Las lágrimas aparecieron sin que su rostro cambiara.
-Lo descubrió.
Mitsuki se acercó. Naruto retrocedió.
-Y por eso murió.
-Sí.
-Mía...
Aquello fue lo que finalmente lo quebró.
-Mía cree que papá eligió al pueblo.
Mitsuki cerró los ojos.
-Naruto...