El cambio no ocurrió de golpe. Naruto no salió de aquella habitación riendo. Mitsuki tampoco recuperó inmediatamente esa pequeña sonrisa reservada que solía aparecer cada vez que Boruto decía alguna tontería. Pero algo había desaparecido. No el peligro. No la rabia. No el deseo de encontrar al hombre detrás de WhiteSun y Eclipse. Mucho menos el dolor de Naruto al saber finalmente qué había ocurrido con Minato. Lo que había desaparecido era otra cosa. La soledad.
Durante días, Naruto y Mitsuki habían cargado con una verdad que les quemaba por dentro porque creían que decirla destruiría a las personas que amaban. Ahora Kawaki sabía. Gaara sabía. Y ninguno había retrocedido. Ninguno los había culpado. Ninguno había dicho que debieron callarse.
Al contrario. Los habían ayudado a sostenerla. Y aquello, sin que Naruto y Mitsuki lo comprendieran inmediatamente, les devolvió algo que WhiteSun casi les había arrancado. La capacidad de respirar sin sentir que cada inhalación era una mentira.
I. Algo cambió al salir
Eran casi las tres de la madrugada cuando abandonaron el lugar.
Kawaki salió primero. Gaara detrás.
Naruto y Mitsuki unos pasos más atrás. Kurama iba sobre el hombro de Naruto. La serpiente azul se había instalado alrededor del cuello de Mitsuki. Yoru permanecía diminuto sobre Kawaki. Nadie hablaba. Hasta que Naruto miró hacia delante.
-Kawaki.
-¿Qué?
-Gracias.
Kawaki siguió caminando.
-No agradezcas todavía.
-Igual.
-Tenemos que decírselo a los demás.
-Lo sé.
-Eso va a ser horrible.
-También lo sé.
Gaara giró ligeramente.
-Qué optimistas.
Naruto soltó aire por la nariz.
-¿Qué quieres que diga? ¿Que va a ser una hermosa reunión familiar?
Mitsuki añadió:
-"Buenas tardes. Su primo es un asesino, terrorista, líder de una organización clandestina, WhiteSun y además engañó a toda su familia durante años."
Naruto lo miró.
-No lo digas así.
-¿Por qué?
-¡Porque suena espantoso!
Mitsuki arqueó una ceja.
-Es espantoso.
Naruto abrió la boca. La cerró.
-Buen punto.
Gaara sonrió. Kawaki siguió caminando.
-Además mató a Minato.
Naruto hizo una mueca.
-Gracias por agregarlo.
-La información debe estar completa.
-¡PERO NO NECESITABA ESTAR COMPLETA AHORA!
Mitsuki soltó una risa. Muy pequeña. Casi nada. Pero Naruto la escuchó. Se detuvo. Mitsuki también.
-¿Qué?
Naruto lo miró fijamente.
-Te reíste.
Mitsuki parpadeó.
-No.
-Sí.
-No.
-¡TE REÍSTE!
Gaara giró.
-Yo también lo escuché.
Mitsuki:
-Traidores.
Naruto sonrió. Y entonces sucedió algo todavía más extraño. Kawaki giró hacia ellos.
-Son las tres de la mañana. Si van a tener una crisis emocional por una risa, háganla caminando.
Naruto se quedó mirándolo. Después comenzó a reír. De verdad.
No demasiado. No durante mucho tiempo. Pero rio. Kurama levantó ambas orejas.
Por fin.
Naruto se llevó una mano a la boca.
La risa se transformó inesperadamente en lágrimas.
Mitsuki dejó de sonreír.
-Naruto.
-Estoy bien.
-Estás llorando.
-¡PUEDO REÍR Y LLORAR AL MISMO TIEMPO!
Kawaki:
-Eso parece ineficiente.
Naruto se rio todavía más. Y Mitsuki volvió a hacerlo.
II. La serpiente tenía razón
Cuando quedaron solos un momento, Mitsuki tomó a la pequeña serpiente entre sus manos.
-Tenías razón.
La criatura levantó orgullosamente la cabeza.
Lo sé.
Mitsuki frunció el ceño.
-Podrías fingir humildad.
¿Para qué?
Kurama:
Es insoportable.
La serpiente:
Tú querías comerte a un hombre.
Todavía quiero.
Naruto levantó un dedo.
-No vamos a comernos a nadie.
Kurama:
Habla por ti.
-¡KURAMA!
Mitsuki sonrió. Naruto lo vio nuevamente. Esta vez no dijo nada.
Simplemente sonrió también. Habían olvidado cómo se sentía aquello.
III. Regresar a casa fue diferente
Boruto dormía. Naruto abrió cuidadosamente la puerta de su habitación. No quería despertarlo.
Se quedó mirándolo. Cabellos rubios desordenados sobre la almohada. Respiración tranquila. Una mano fuera de la manta. Nada metálico alrededor de su cabeza.
Ningún Jōgan descontrolado. Nadie obligándolo a recordar. Simplemente Boruto. Su hijo.
Naruto entró. Se sentó junto a él.
Mitsuki permaneció en la puerta.
Naruto acarició suavemente el cabello de Boruto.
-Está bien.
Mitsuki lo escuchó.
-Sí.
Naruto sonrió.
-Está aquí.
-Sí.
-Y nosotros también.
Mitsuki se acercó. Boruto se movió.
Abrió un ojo.
-¿Qué hacen?
Naruto retiró rápidamente la mano.
-Nada.
Boruto abrió el otro.
-Estaban mirándome dormir.
-No.
-Papá.
-Quizá.
Boruto miró a Mitsuki.
-¿Tú también?
-Sí.
Naruto:
-¡TRAIDOR!
Boruto bostezó.
-Son rarísimos.
Se incorporó. Entonces los observó mejor. Naruto estaba sonriendo.
Mitsuki también. Boruto dejó de bostezar. Los miró. Primero a uno.
Después al otro.
-Esperen.
Naruto:
-¿Qué?
Boruto entrecerró los ojos.
-Hazlo otra vez.
-¿Qué cosa?
-Eso.
-¿Qué?
-La cara.
Naruto quedó confundido.
-¿Mi cara?
-La de persona normal.
Mitsuki se tapó la boca. Naruto lo señaló.
-¡Te estás riendo!
Boruto abrió enormes los ojos.
-¡SE ESTÁ RIENDO!
Mitsuki perdió la batalla. Se rio.
Boruto salió de la cama.
-¡VOLVIERON!
Y se lanzó sobre ambos.
IV. El abrazo
Naruto lo recibió. Mitsuki también.
Los tres terminaron prácticamente enredados.