Naruto supo que había llegado el momento cuando vio a Mía mirar una fotografía de Minato. No ocurrió durante una crisis. No hubo un ataque. No sonaron alarmas. No apareció WhiteSun en ninguna pantalla. Fue precisamente por eso.
La mansión estaba tranquila aquella noche. Boruto se encontraba arriba con Mitsuki e Izan. Kurama dormía aparentemente sobre el respaldo del sofá, aunque Naruto sabía que llevaba varios días sin dormir de verdad. La pequeña serpiente azul permanecía con Boruto. Mía estaba sola en el living. Tenía entre las manos una fotografía antigua.
Minato sonreía en ella. Naruto se quedó inmóvil en la puerta. Durante años, Mía había mirado aquella misma sonrisa con amor y resentimiento. Su padre era el héroe de Konoha. El hombre que había salvado miles de vidas. Y, para ella, también el hombre que había elegido a miles de desconocidos antes que a sus dos hijos recién nacidos.
Ahora Naruto sabía que aquella historia estaba incompleta. Minato no simplemente había muerto siendo un héroe. Había descubierto a Eclipse. Había descubierto al hombre detrás de WhiteSun. Había reunido pruebas. Había decidido denunciarlo. Y lo habían silenciado.
Naruto sintió nuevamente aquella presión en el pecho. Pero esta vez no retrocedió.
-Mía.
Ella levantó la mirada.
-¿Qué?
Naruto entró.
-Necesito hablar contigo.
Mía sonrió apenas.
-Esa frase nunca trae nada bueno.
Naruto no sonrió. Y Mía dejó la fotografía sobre la mesa.
-¿Qué pasó?
Naruto cerró la puerta.
-Es sobre papá.
Mía quedó inmóvil.
I. «Papá no murió como creemos»
-¿Qué pasa con él?
Naruto se sentó enfrente. Durante unos segundos no encontró palabras. Mía comenzó a inquietarse.
-Naruto.
-Descubrimos algo durante los tres días que desaparecimos.
El rostro de Mía cambió.
-¿Tú y Mitsuki?
-Sí.
-¿Tiene que ver con lo que ocultaban?
Naruto asintió. Mía lo observó largamente.
-¿Kawaki y Gaara lo saben?
Naruto volvió a asentir.
-Por eso cambiaste.
-Sí.
Mía tomó aire.
-Dímelo.
Naruto bajó los ojos hacia la fotografía.
-Papá no murió como nosotros creemos.
Silencio. Mía palideció.
-¿Qué significa eso?
-Encontramos archivos.
-¿Qué archivos?
-De Eclipse.
Mía no respiró.
-Naruto...
-Encontramos al líder.
Los ojos celestes de Mía se abrieron.
-¿Qué?
-Sabemos quién es WhiteSun.
Mía se levantó tan bruscamente que la mesa se movió.
-¿QUIÉN?
Naruto también se puso de pie.
-Primero necesito que me prometas algo.
-¡NO!
-Mía.
-¡NO ME PIDAS CALMA! ¡DIME QUIÉN ES!
-No voy a pedirte calma.
Eso la detuvo. Naruto la miró directamente.
-Porque yo tampoco la tuve.
Mía comprendió entonces que aquello era mucho peor de lo que imaginaba.
-Dímelo.
Naruto lo hizo. Le dio el nombre. Y después el parentesco. Primo hermano de Itachi y Sasuke. Mayor que Itachi. Mano derecha del padre de ambos. Uno de los hombres de mayor confianza de la familia y el clan Uchiha. Mía retrocedió.
-No.
-Sí.
-No puede ser.
-Tenemos pruebas.
-¿Itachi...?
-No sabía - Naruto respondió inmediatamente -Sasuke tampoco. Su padre tampoco.
Mía se llevó una mano a la boca.
Naruto continuó antes de que pudiera formarse la interpretación equivocada.
- Los utilizó, Mía. A los tres.
II. La traición
Naruto le mostró copias de algunos documentos. No todos. Solo los suficientes. Fechas. Conversaciones. Información que pasaba desde el círculo íntimo Uchiha hacia WhiteSun. Filtraciones.
Movimientos. Datos sobre la Academia. Sobre los alumnos. Sobre los dones. Sobre ellos. Mía comenzó a temblar.
-Todo este tiempo...
-Sí.
-Cada vez que Sasuke hablaba con su familia...
-No siempre. Pero muchas veces la información terminaba llegando a él.
-Itachi también.
-Sí.
-Y ellos creían que estaban hablando con alguien de confianza.
Naruto asintió. Mía apretó los puños. La mesa comenzó a elevarse. Después el sofá. Las fotografías. Dos lámparas. Naruto no intentó detener su telequinesis.
-¡LOS USÓ!
-Sí.
-¡UTILIZÓ A SASUKE!
-Sí.
-¡A ITACHI!
-Sí.
-¡A SU PROPIO TÍO!
La fotografía de Minato flotó. Naruto la atrapó antes de que cayera. Mía comenzó a caminar.
-¡Por eso WhiteSun sabía tanto!
-Sí.
-¡Por eso siempre parecía estar un paso adelante!
-Sí.
-¡Y CUANDO ENCONTRAMOS LOS CINCO SITIOS...!
Se detuvo. Naruto cerró los ojos.
Mía lo entendió sola.
-Itachi - Naruto no contestó -Itachi pidió ayuda.
-Sí.
-A él.
-Sí.
Mía cerró los ojos.
-Dios mío.
-Itachi no sabía.
Mía giró violentamente.
-¡YA SÉ QUE NO SABÍA!
Naruto calló.
-¡NO SOY IDIOTA!
Las lágrimas aparecieron.
-Itachi intentaba ayudarnos.
-Sí.
-Le entregó información porque confiaba en su primo.
-Sí.
-Y ese desgraciado utilizó esa confianza para escapar.
Naruto asintió. Mía se llevó ambas manos al cabello.
-Pobre Itachi.
Aquello sorprendió incluso a Naruto.
No había dicho "culpable". No había preguntado cómo podía no haberse dado cuenta. Había dicho: Pobre Itachi. Mía lloraba.
-Cuando se entere...
Naruto bajó la mirada.
-Por eso no sabía cómo contarlo.
-Se va a culpar.
-Sí.
-Sasuke también.
-Sí.
Mía miró los documentos.
-Y su padre probablemente peor.
Naruto asintió.
-Era su mano derecha.
Mía apretó los dientes.
-Entonces tenemos que impedirlo.
-¿Qué?
-Que ese monstruo consiga destruirlos también.
Naruto la miró. Mía se secó las lágrimas con rabia.
-No pienso regalarle tres víctimas más.