Itachi supo que algo estaba mal antes de entrar. No porque hubiera escuchado voces. No porque alguien se lo hubiera advertido.
Sino porque Deidara había dejado de hacer ruido. Y aquello, en sí mismo, era una señal de alarma.
La sala privada de reuniones de Konoha Élite estaba ocupada por demasiadas personas para tratarse de un asunto ordinario.Su padre estaba ahí. Sasuke. El líder Hyuuga. El líder Nara. El padre de Ren. Shikamaru. Kakashi. Naruto. Mía. Sakura. Ino. Neji. Hanabi. Boruto. Mitsuki. Ren. Izan. Kawaki. Gaara. Akio. Daichi. Y, por supuesto, Deidara.
Las bestias legendarias permanecían diminutas y extrañamente silenciosas. Itachi se detuvo en la entrada. Su mirada recorrió lentamente el lugar.
-¿Qué pasó?
Nadie respondió inmediatamente.
Sus ojos se posaron en Sasuke.
Sasuke tenía a Ino tomada de la mano. Y había llorado. Itachi lo supo de inmediato.
-Sasuke.
Su hermano levantó la cabeza.
-Estoy bien.
-No te pregunté eso.
Sasuke tragó saliva. Itachi miró a su hermano. Después al líder Hyuuga.
Al Nara. Al padre de Ren. Tres líderes de clanes distintos. Allí. Juntos. Entonces miró a Deidara. El rubio no sonreía. Itachi sintió frío.
-Deidara.
-Ven.
Una sola palabra. Suave. Dolorosa.
Itachi no se movió.
-¿Desde cuándo sabes lo que sea que voy a escuchar?
Deidara cerró los ojos apenas. Y esa reacción fue suficiente. Itachi palideció.
-Desde cuándo.
-Unos días.
Algo cambió en su rostro. No era todavía dolor. Era una primera grieta.
-Entiendo.
Kakashi dio un paso.
-Itachi...
-No.
Itachi entró. Cerró la puerta.
-Primero quiero saber qué ocurre.
I. La incredulidad
Su padre estaba sentado frente a él.
No como líder del clan. Como padre.
Aquello inquietó todavía más a Itachi. Shikamaru colocó las carpetas sobre la mesa.
-Encontramos al líder de Eclipse.
Itachi se quedó inmóvil.
-¿Dónde?
Kawaki respondió:
-No dónde. Quién.
Itachi miró inmediatamente al muchacho.
-¿Quién?
Nadie quería decirlo. Finalmente fue su padre. Pronunció el nombre de su sobrino. Su mano derecha. El primo de sus hijos. Itachi parpadeó.
Una vez. Después otra. Y sonrió. No porque aquello fuera gracioso. Fue una sonrisa automática de incredulidad.
-No.
Su padre bajó los ojos.
-Hijo...
-No.
Shikamaru empujó una carpeta hacia él. Itachi ni siquiera la miró.
-Se equivocaron.
Kawaki permaneció callado.
-No sé cómo llegaron a esa conclusión, pero se equivocaron.
Gaara:
-Itachi...
-Lo conozco.
Deidara cerró los ojos. Aquellas dos palabras dolieron especialmente.
-Lo conozco desde niño -continuó Itachi- Crecí con él. Mi padre confía en él. Sasuke confía en él. Yo...
Se detuvo. Miró a Sasuke. Sasuke lloraba otra vez. La sonrisa desapareció.
-Sasuke.
-Lee.
-¿Qué?
-Por favor hermano.- Su hermano señaló la carpeta -Lee.
Itachi finalmente la abrió.
II. El impacto
Al principio leyó como historiador.
Analítico. Frío. Buscando inconsistencias. Fechas imposibles.
Metadatos contradictorios. Errores.
Cualquier cosa.
-¿Origen?
Kawaki respondió.
-Dos computadoras pertenecientes a participantes directos del ataque de WhiteSun.
-Eso no demuestra...
-No.
Kawaki abrió otra pantalla.
-Por eso cruzamos los datos.
Gaara mostró registros independientes. Shikamaru, documentación. El líder Hyuuga presentó las verificaciones realizadas. El padre de Ren añadió las suyas. Itachi continuó leyendo.
Cinco minutos. Diez. Quince. Su expresión comenzó a cambiar.
-No.
Pasó una página.
-Esto puede falsificarse.
Kawaki:
-Sí.
Otra pantalla.
-Esto también.
Gaara:
-Sí.
Otro documento.
-Y esto.
Shikamaru:
-También.
Itachi levantó la mirada.
-Entonces...
Su padre respondió:
-Por separado. No todos juntos.
Itachi volvió a bajar los ojos. La cronología encajaba. Demasiado.
Transferencias. Contactos. Extorsiones. Órdenes. Eclipse.
WhiteSun. Sociedades pantalla.
Personas compradas. Funcionarios manipulados. Amenazas. Itachi comenzó a respirar más despacio. No porque estuviera tranquilo.
Porque estaba entrando en shock.
III. Minato
Entonces apareció un nombre que cambió la habitación. Minato. Itachi levantó la mirada hacia Naruto.
Naruto estaba junto a Mía. Los gemelos no dijeron nada. Itachi siguió leyendo. Minato había descubierto indicios. Había investigado. Había reunido pruebas.
Había estado a punto de acudir a las autoridades. No llegó. Itachi se quedó mirando la última página durante casi un minuto.
-Él...
Nadie respondió. Itachi miró a Naruto.
-¿Él mató a tu padre?
Naruto asintió. Itachi bajó la cabeza.
-Dios mío.
Mía apretó la mano de su hermano.
Itachi volvió a mirar a Naruto.
-Yo...
Naruto supo inmediatamente qué venía.
-No.
-Naruto...
-No empieces.
-Era mi...
-Él mató a mi padre.
Naruto se acercó.
-Tú no.
Itachi no pudo responder.
IV. Akira
Después vino Kawaki. Akira. Sus padres. Las órdenes. Las conexiones. La persecución. Itachi comenzó a negar con la cabeza.
-No puede haber hecho todo esto.
Kawaki respondió con una serenidad mucho más dolorosa que un grito.
-Lo hizo.
Itachi lo miró.
-Kawaki...
-No me pidas perdón.
Itachi quedó callado. Kawaki continuó:
-Sasuke ya intentó hacerlo.
Sasuke bajó la mirada.
-No quiero disculpas de personas que no hicieron nada.
Itachi volvió a mirar los documentos. Ya no buscaba errores. Ahora buscaba comprender cómo había sido posible. Y esa búsqueda lo condujo directamente hacia él mismo.