El Legado De Las Almas

El Kyūbi humano

El rugido del Juuby atravesó la fortaleza como un terremoto. Pero aquella vez Kurama había comprendido el significado. No era furia. No era sed de sangre. Era una súplica.

Libérenme.

Durante una fracción de segundo, las diez colas de fuego dejaron de atacar. Los ojos negros de la gigantesca criatura perdieron aquel círculo rojo impuesto por el Sharingan. Y entonces volvió. La orden regresó. Violenta. Brutal. El Juuby lanzó la cabeza hacia atrás y rugió mientras el fuego de su cuerpo se expandía por toda la cámara.

Kurama salió despedido. Nemea golpeó contra una columna.
Matatabi cayó sobre sus cuatro patas. Los dragones gemelos batieron las alas desesperadamente para no estrellarse. El Fénix de Neji desapareció entre las llamas. La serpiente azul se enrolló sobre sí misma para soportar la onda. Pero ninguna bestia contraatacó con intención de matar. Ya sabían la verdad.

Había alguien allí dentro. Alguien que quería regresar. Kurama se incorporó lentamente. Miró a sus compañeros. Y su voz llegó a todos ellos.

Cambió el objetivo.

Nemea enseñó los dientes.

Lo sé.

La serpiente azul levantó la cabeza.

Ya no lo matamos.

Matatabi:

Lo liberamos.

Los dragones rugieron al unísono.
El Fénix extendió nuevamente las alas. Kurama observó al gigantesco Juuby.

Entonces vamos a arrancarle esas cadenas.

Y las bestias legendarias volvieron a lanzarse sobre él. Mientras, muchos metros más abajo, otra batalla estaba llegando a su límite.

I. Demasiados

-¡Ciento nueve!

La voz de Hanabi atravesó el corredor.

-¡Ciento diez! -respondió Daichi.

-¡Ciento once! -gritó Izan.

Neji abrió otro portal. Un Uchiha controlado atravesó el espacio y apareció directamente frente a Hanabi. Ella bloqueó su brazo.
Daichi encontró la conexión.
Byakugan. Golpe preciso..El Sharingan del hombre se apagó.

-¡Ciento doce!

Pero ya nadie lo celebraba. Porque estaban agotados. Mía respiraba con dificultad. Había mantenido decenas de cuerpos suspendidos mediante telequinesis sin permitir que ninguno golpeara violentamente contra paredes o pisos. Sakura había teletransportado a personas una y otra vez. Kakashi llevaba horas utilizando su don.

Ino tenía la frente empapada de sudor por el esfuerzo mental. Ren había gastado una cantidad enorme de chakra. Shikamaru mantenía sombras extendidas en cuatro direcciones. Akio luchaba contra miembros de su propio clan mientras intentaba no lastimarlos.
Sasuke parecía sostenerse exclusivamente por voluntad. Y todavía quedaban demasiados.

Boruto lo vio. No necesitó que nadie se lo explicara. Miró a Sakura. Su respiración..A Mía. Las manos temblándole. A Sasuke. A Shikamaru..A Ino. Después miró a Mitsuki. Mitsuki ya lo estaba mirando. Ojos celestes contra ojos dorados. No hablaron. No hizo falta.
Boruto sonrió.

-¿Estás pensando lo mismo?

-Probablemente.

-Eso es preocupante.

-Mucho.

Un Uchiha apareció detrás de Boruto. Mitsuki levantó una mano.
Agua. El hombre fue empujado varios metros y atrapado contra una pared mediante una esfera líquida que inmovilizó brazos y piernas sin impedirle respirar. Boruto miró aquello.

-Presumido.

-Tú preguntaste.

-No pregunté nada.

-Con tu cara.

Boruto resopló. Después miró nuevamente a los demás.

-Ya no pueden seguir así.

Mitsuki asintió.

-Nosotros sí.

Boruto volvió a mirarlo.

-¿Cómo?

Mitsuki guardó silencio.

-Excelente pregunta.

-Fantástico.

-Podríamos averiguarlo.

-¿Ahora?

Mitsuki miró alrededor. Fuego.
Sharingan. Personas peleando. Una bestia de diez colas rugiendo varios pisos más arriba.

-Parece un momento apropiado.

Boruto sonrió.

-Te amo.

-Yo también.

Y ambos dieron un paso adelante.

II. Algo despertó

Naruto lo sintió antes que nadie.
Estaba combatiendo contra el líder de Eclipse junto a Itachi y Deidara cuando giró violentamente.

-Boruto.

El enemigo aprovechó..Sharingan.
Itachi interceptó el ataque. Deidara despertó una plancha metálica del suelo que se levantó como escudo.

-¡Naruto, concéntrate!

Pero Naruto no podía dejar de mirar hacia el corredor. Porque había sentido algo. No peligro. No exactamente. Magnitud.

-¿Qué demonios...?

Gaara abrió los ojos. Su barrera mental se estremeció. No por un ataque. Por presión. Ino se quedó inmóvil.

-Eso...

Sasuke giró. Mía dejó de mover objetos durante medio segundo.
Kawaki levantó la cabeza. Yoru gruñó. Hanabi activó todavía más el Byakugan.

-¿Qué está pasando?

Izan miró hacia Boruto.

-Creo que...

No terminó. El chakra explotó.

III. El Kyūbi humano

No hubo fuego. No hubo destrucción. No hubo grito. Eso fue precisamente lo aterrador. Boruto simplemente respiró. Y su chakra comenzó a crecer. Una vez. Dos.
Diez. Cien. La fortaleza entera pareció reconocerlo. El aire adquirió densidad. El polvo se levantó.

Los cabellos rubios de Boruto comenzaron a moverse sin viento.
Su Jōgan permanecía exactamente igual. Controlado. Sin forzarlo. Sin aumentar de nivel. Naruto había sido muy claro.

De a uno, hijo.

Y Boruto pensaba cumplirlo. Pero su chakra no estaba obedeciendo las mismas reglas. Continuó expandiéndose. Gaara abrió muchísimo los ojos.

-Naruto.

Naruto sintió un escalofrío.

-Lo sé.

Sasuke activó el Sharingan para observarlo. Y se quedó paralizado.

-Eso no puede ser.

Akio miró.

-¿Qué ves?

Sasuke tardó varios segundos.

-No sé dónde termina.

Naruto recordó inmediatamente su propia prueba.

No puedo distinguir dónde termina.

Pero aquello era diferente. Boruto no estaba integrando conscientemente múltiples dones.
Ni estaba intentando superar un límite. Parecía natural..Como respirar. Como existir. Entonces una silueta comenzó a insinuarse detrás de él. No completamente material.
Nueve enormes colas hechas de chakra..Una figura humanoide y bestial superpuesta al adolescente.




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