El Legado De Las Almas

El día después del fin

A las siete y doce de la mañana, Naruto descubrió que derrotar a Eclipse había sido mucho más sencillo que sobrevivir a las consecuencias administrativas de haberlo hecho. A las siete y trece descubrió algo peor. Los periodistas ya estaban frente a la Academia. A las siete y catorce comprendió que también había científicos. A las siete y quince aparecieron los abogados.

Y a las siete y dieciséis, cuando Deidara miró por una ventana del segundo piso y contempló la multitud que ocupaba varias calles alrededor de Konoha Élite, llegó a una conclusión perfectamente razonable:

-Propongo incendiar Internet.

Itachi, que llevaba despierto desde las cuatro de la mañana, ni siquiera levantó la cabeza de los documentos.

-No.

-Todavía no expliqué cómo.

-No.

-Podría ser artísticamente.

-Deidara.

-Está bien.

Shikamaru dejó caer la frente sobre la mesa.

-Son las siete y dieciséis.

Kakashi bebió café.

-Siete y diecisiete.

Shikamaru cerró los ojos.

-Peor.

Aquello era el día después de una guerra. Y nadie estaba preparado para descubrir que la segunda batalla se libraría con cámaras, micrófonos, demandas, formularios y titulares.

I. El hombre detrás de WhiteSun estaba bajo custodia

La noticia había recorrido el país durante la madrugada. El líder de Eclipse estaba vivo. Detenido. Bajo custodia de máxima seguridad. Las pruebas reunidas contra él eran tan extensas que los equipos legales habían tenido que dividirlas en grupos: los crímenes relacionados con Eclipse, WhiteSun, los asesinatos históricos, el asesinato de Minato, la muerte de Akira y sus padres, extorsiones, manipulación de funcionarios, infiltración institucional, secuestros, experimentación, control mental, los ataques contra Konoha Élite y la utilización forzada de miembros del propio clan Uchiha.

Y precisamente aquella última parte había transformado el panorama público. Las imágenes de miembros del clan siendo evacuados inconscientes, desorientados o heridos habían recorrido todas las cadenas nacionales. La mitad del clan había sido esclavizada mediante control mental. La otra mitad había sido engañada.

Itachi, Sasuke y su padre habían sido víctimas directas de una infiltración que llevaba años construyéndose. Los otros grandes clanes habían reaccionado inmediatamente. Hyuuga. Nara. La poderosa familia de Ren. Todos sostuvieron públicamente la misma posición: responsabilidad individual, pruebas individuales, ninguna persecución colectiva contra los Uchiha. Pero Internet...

Internet tenía otras prioridades. A las ocho de la mañana las principales tendencias eran:

NARUTO DERROTÓ A ECLIPSE.

EL SOL DE KONOHA CONTRA EL SHARINGAN.

KURAMA SALVÓ AL DIEZ COLAS.

EL JUUBY ELIGIÓ A IZAN.

¿BORUTO ES UN KYŪBI HUMANO?

¿MITSUKI ES UNA BESTIA LEGENDARIA HUMANA?

¿QUIÉN ES SHINKI?

Y, para horror de Shikamaru:

¿CÓMO DESPERTAR TU CHAKRA EN CINCO PASOS?

Shikamaru miró aquella última tendencia.

-No.

Kakashi:

-Hay videos.

-No.

-Muchos.

-No quiero saberlo.

Deidara miró su teléfono.

-Uno tiene tres millones de reproducciones.

Shikamaru levantó lentamente la cabeza.

-Dame ese teléfono.

Deidara lo escondió contra su pecho.

-Es mío.

-Deidara.

-Propiedad privada.

Itachi extendió una mano. Deidara se lo entregó inmediatamente.
Shikamaru lo miró.

-Increíble.

Deidara sonrió.

-Amor.

II. El héroe que no sabía que había hecho todo solo

En el aula 4B, Naruto estaba sentado sobre su pupitre. Kurama, diminuto, ocupaba su hombro. Los trece adolescentes se encontraban allí. Naruto. Mía. Sakura. Sasuke. Ino.
Neji. Boruto. Mitsuki. Ren. Hanabi.
Kawaki. Gaara. Izan. Y, naturalmente, varias bestias legendarias distribuidas por el aula como si aquello fuese completamente normal.

Juuby estaba sobre el hombro de Izan. Diez pequeñas colas de fuego le rodeaban el cuello. La serpiente azul estaba sobre Boruto..Nemea descansaba sobre el escritorio de Ren. Matatabi junto a Hanabi. Yoru junto a Kawaki. Los dragones permanecían cerca de Sasuke Uchiha. Fénix se había instalado sobre el respaldo de la silla de Neji.

Kurama observaba un teléfono.
Naruto estaba leyendo un artículo.
Su expresión se volvía progresivamente más desconcertada.

-Según esto...- Todos lo miraron-...yo derroté personalmente al líder de Eclipse.

Sasuke levantó una ceja.

-Interesante.

Naruto continuó:

-También liberé a todos los Uchiha.

Hanabi:

-Eso hicimos nosotros.

-Lo sé.

Neji:

-Continúa.

Naruto deslizó la pantalla.

-Después salvé a todos los prisioneros.

Sakura levantó una mano.

-Hola.

Kakashi, que acababa de entrar:

-Hola también.

Naruto siguió leyendo.

-Y protegí mentalmente a todo el grupo.

Gaara:

-...

Naruto lo miró. Gaara lo miró.

-¿Quieres crédito?

-No.

-Bien.

Naruto continuó.

-También aparentemente fui quien descubrió la Arena de Hierro de Izan.

Izan abrió la boca.

-¡¿QUÉ?!

-Y ayudé al Juuby a liberarse.

Kurama dejó de mirar el teléfono.
Lentamente levantó la cabeza.

¿Perdón?

Naruto tragó saliva.

-Dice que tú también.

Kurama:

Continúa.

-Dice: "Naruto Uzumaki y su legendario compañero Kurama liberaron al Diez Colas de las cadenas mentales de Eclipse".

Silencio. La serpiente azul levantó la cabeza. Nemea también. Matatabi miró a Kurama. Los dos dragones giraron. Fénix abrió lentamente las alas. Kurama miró alrededor.

Yo puedo explicarlo.

Nemea:

Adelante.

Kurama:

Yo organicé el ataque.




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