El Legado De Las Almas

No sigue siendo no

las ocho y cuarenta y siete de la mañana, Itachi Uchiha descubrió que había algo más agotador que combatir contra Eclipse. Leer documentos gubernamentales.
A las ocho y cincuenta y dos descubrió que había algo todavía peor. Leer documentos gubernamentales mientras Deidara leía los mismos documentos por encima de su hombro.

Y a las ocho y cincuenta y cuatro descubrió que la situación podía empeorar muchísimo. Porque su dragón acababa de leerlos también.

Podría comerme a los científicos.

Itachi cerró los ojos.

-No.

Kakashi dejó lentamente la taza de café sobre la mesa. Akio miró alrededor. Daichi frunció el ceño.
Shikamaru ni siquiera levantó la cabeza. Deidara sonrió.

-¿Lo escucharon?

Kakashi señaló al enorme dragón oscuro que ocupaba buena parte del fondo del despacho del director.

-Sí.

Akio parpadeó.

-¿Siempre habla así?

Itachi abrió los ojos.

-No.

El dragón:

Sí.

Shikamaru:

-Sí.

Itachi giró hacia él.

-No ayudas.

-Hace tres días propuso arrojar a un periodista desde una ventana.

El dragón levantó la cabeza.

No dije arrojar.

Itachi se quedó quieto.

Dije dejar caer.

Silencio. Daichi miró a Kakashi.

-¿Hay diferencia?

Kakashi tomó nuevamente el café.

-Legalmente, espero que no.

Deidara se cruzó de brazos.

-Yo entiendo perfectamente su razonamiento.

Itachi giró lentamente.

-Eso es exactamente lo que me preocupa.

I. La propuesta número veintisiete

Había veintisiete solicitudes. No todas eran ilegales. Ese detalle era importante. Algunas universidades habían presentado propuestas razonables: observación voluntaria, entrevistas, registros no invasivos, colaboración histórica sobre ninjutsu, análisis de chakra únicamente si los participantes consentían y posibilidad de retirarse en cualquier momento.

Aquellas fueron separadas para su futura evaluación. El problema eran las demás. Shikamaru tomó una.

-"Protocolo de estrés controlado para determinar incremento de capacidades de animación en sujeto Deidara".

Deidara levantó la mano.

-Sujeto Deidara dice que no.

Shikamaru dejó el documento en la pila de rechazados.

-Siguiente.

Kakashi leyó otra.

-"Estimulación emocional progresiva mediante escenarios diseñados para provocar respuesta protectora".

Deidara dejó de sonreír. Itachi extendió la mano.

-Dámela.

Kakashi se la entregó. Itachi leyó.

Su expresión se endureció.

-Quieren provocarlo deliberadamente.

-Sí -respondió Kakashi.

-Utilizando personas emocionalmente significativas.

Deidara ya no decía nada. Itachi rompió la hoja por la mitad.
Shikamaru lo miró.

-Tenemos que conservarla como prueba documental.

Itachi se quedó con las dos mitades en las manos.

-...

Shikamaru extendió la mano.

-Dámela.

Itachi se la entregó.

-Perdón.

-Comprensible.

Akio tomó otra.

-Esta es sobre ti.

Itachi lo miró. Akio leyó:

-"Activación escalonada del Sharingan y Mangekyō mediante estímulos visuales, cognitivos y emocionales".

Deidara:

-No.

-"Evaluación de resistencia mental mediante interferencia telepática externa".

-No.

-"Determinación de umbral traumático..."

CRACK.

El escritorio se movió. Todos miraron a Deidara. Él no lo había tocado..El escritorio se había levantado solo.

-Baja.

El escritorio descendió. Itachi tomó suavemente la mano de Deidara.

-Estoy aquí.

-Ya sé.

-No van a hacerlo.

-Ya sé.

El dragón mostró los dientes.

Podría comerlos.

Deidara:

-Gracias.

Itachi:

-¡NO LE AGRADEZCAS!

II. El muro legal

A las nueve y veinte llegaron los abogados de la Academia. A las nueve y treinta llegaron representantes legales del clan Uchiha. A las nueve y treinta y siete, del Hyuuga. A las nueve y cuarenta, representantes vinculados al clan Nara. La familia de Ren había enviado su propio equipo jurídico.

Y entonces la situación cambió.
Porque el gobierno no estaba enfrentándose a seis profesores aislados. Estaba enfrentándose a Konoha Élite. A varias de las familias más influyentes del país. A instituciones privadas. A abogados especializados. Y, sobre todo, a una pregunta jurídicamente incómoda:

¿qué fundamento permitía convertir una capacidad extraordinaria en autorización para intervenir sobre el cuerpo de una persona?

La respuesta era sencilla. Ninguno.
La primera reunión terminó en cuarenta minutos..Itachi fue categórico.

-Cooperaremos con investigaciones voluntarias que respeten protocolos éticos.

Un funcionario insistió:

-Director Uchiha, sus capacidades tienen relevancia nacional.

-Continúan siendo mis capacidades.

-El Estado tiene responsabilidades de seguridad.

Shikamaru respondió:

-Eso no convierte a una persona en propiedad estatal.

El hombre cambió de estrategia.

-El señor Deidara presenta una capacidad cuya magnitud desconocemos.

Deidara sonrió.

-Yo también.

El funcionario lo miró.

-Precisamente.

-No era una invitación.

Kakashi tuvo que ocultar una sonrisa. El funcionario continuó:

-Y Naruto Uzumaki representa un caso sin precedentes.

Itachi apoyó ambas manos sobre la mesa.

-Naruto tiene dieciséis años.

-Somos conscientes.

-Entonces comprenderá por qué esta conversación termina aquí.

III. Pero no terminó

Dos días después volvieron. Sin invitación. Eran dieciséis personas.
Ocho investigadores. Cuatro funcionarios. Dos técnicos. Dos representantes administrativos.
Llegaron con documentos.
Equipamiento. Maletines. Sensores.
Y una confianza extraordinaria en que nadie se atrevería a detenerlos.
El guardia de seguridad los interceptó.




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