El Legado De Las Almas

La amenaza equivocada

A las diez y diecisiete de la mañana, Naruto Uzumaki todavía creía que el problema más grave de aquella semana era que Kurama había encontrado en el dragón de Itachi un aliado intelectual. Se equivocaba.

Profundamente. Porque existían errores. Existían errores monumentales. Y después existía mirar a Naruto Uzumaki a los ojos, escuchar que no quería participar de un experimento y decidir que la manera adecuada de convencerlo era amenazar a Boruto.

La reunión había comenzado de forma civilizada. Ese era, probablemente, el detalle más absurdo. Itachi había autorizado el ingreso de cuatro investigadores acompañados por dos representantes jurídicos. No pertenecían al grupo que había irrumpido días antes. Habían solicitado audiencia formalmente, aceptado las condiciones de la Academia y prometido limitarse a presentar una propuesta.

Por esa razón estaban allí. En una sala de reuniones. Itachi presidía la mesa. Shikamaru estaba a su derecha. Kakashi y Deidara también permanecían presentes. Naruto estaba frente a los investigadores.
Sakura se había sentado a su lado.
Boruto, Mitsuki, Mía y Sasuke habían entrado después porque la propuesta también mencionaba indirectamente sus capacidades.

La pequeña serpiente azul descansaba alrededor del cuello de Boruto. Kurama estaba sobre el hombro de Naruto. Todo era perfectamente razonable. Hasta que dejaron de serlo.

-Queremos estudiar la integración de tus capacidades -explicó el investigador principal- No solamente telepatía o telequinesis. Necesitamos comprender cómo interactúan simultáneamente.
Naruto permaneció tranquilo.

-Ya dije que no quiero.

-Lo sabemos.

-Entonces estamos listos.

Deidara sonrió. Shikamaru no.
Conocía demasiado bien esa clase de conversación.

-Naruto -continuó el hombre- todavía no conoces la propuesta completa.

-No importa.

-Podríamos obtener información extraordinaria.

-Seguro.

-Información que podría beneficiar a millones de personas.

Naruto apoyó los brazos sobre la mesa.

-Entonces busquen voluntarios.

-No existe otro individuo como tú.

-Ese tampoco es mi problema.

El hombre abrió una carpeta. Naruto vio fotografías. Sensores. Electrodos. Un laboratorio. Y una camilla. Su expresión cambió.

-¿Qué es eso?

El científico respondió con sorprendente naturalidad:

-Una unidad de contención médica.

Deidara dejó de sonreír. Itachi levantó la mirada. Shikamaru extendió la mano.

-Déjeme ver.

El hombre deslizó la carpeta.
Shikamaru la tomó. Leyó. Su rostro perdió cualquier rastro de cansancio. Ahora estaba completamente alerta.

-Sujeción de muñecas.

Silencio.

-Tobillos.

Sakura se incorporó.

-¿Qué?

Shikamaru continuó leyendo.

-Torso.

Mía dejó de respirar durante un instante.

-No.

-Inhibición sensorial parcial...

Itachi cerró la carpeta.

-La reunión terminó.

El científico frunció el ceño.

-Director...

-Terminó.

-Las sujeciones solamente serían una medida preventiva.

Naruto miró la carpeta. Después al hombre.

-¿Quieren amarrarme a una camilla?

-La expresión "amarrar" resulta innecesariamente...

-¿Sí o no?

Silencio.

-Serías inmovilizado temporalmente. Si.

Naruto sonrió. Pero no había absolutamente nada de alegría en aquella sonrisa.

-Entonces quieren amarrarme a una camilla.

Kurama levantó la cabeza.

¿Puedo comerlo ahora?

Naruto ni siquiera respondió. Eso preocupó a Kurama. Porque normalmente siempre respondía.

I. No

Itachi se levantó.

-Esta propuesta queda rechazada.

El científico también.

-Ni siquiera hemos terminado.

-No necesitan hacerlo.

-Director Uchiha, comprenderá que alguien con las capacidades de Naruto requiere medidas especiales de seguridad durante una evaluación exhaustiva.

Naruto lo miró.

-Si creen que soy tan peligroso que necesitan inmovilizarme, ¿por qué quieren ponerme nervioso deliberadamente?

Silencio. Kakashi levantó ligeramente las cejas. Sakura miró a Naruto. Exactamente. El científico intentó recomponerse.

-No pretendemos provocarte.

Deidara señaló la carpeta.

-"Estímulos de intensidad progresiva".

Shikamaru añadió:

-"Respuesta bajo imposibilidad temporal de movimiento".

Mía:

-Eso es provocarlo.

-Necesitamos conocer sus respuestas fisiológicas.

Mitsuki habló por primera vez.

-Él dijo que no.

El científico apenas lo miró. Error. La pequeña serpiente azul abrió sus ojos dorados.

-Naruto es menor -continuó Mitsuki- Está rechazando explícitamente participar.

-Estamos negociando.

-No -respondió Itachi- Estaban negociando. Ahora están siendo expulsados.

II. Y entonces ocurrió

El investigador principal estaba frustrado. Era evidente. Quizás creyó que podía presionar. Quizás pensó que Naruto terminaría aceptando por responsabilidad. Quizás no comprendía nada sobre aquella familia extraña que se había construido alrededor de ellos. Fuera cual fuese la razón dijo la peor frase posible.

-Entonces tendremos que considerar alternativas.

Naruto frunció el ceño.

-¿Qué alternativas?

El hombre miró la documentación.

-Boruto posee características extraordinariamente próximas a las tuyas.

Silencio. Boruto dejó de moverse.
Mitsuki giró lentamente la cabeza.
La serpiente azul también. El investigador continuó:

-Jōgan. Capacidades elementales. Telequinesis. Reservas extraordinarias de chakra. Manifestación reciente de características propias de una bestia legendaria...

Naruto se puso de pie.

-No.

-Si tú continúas negándote, podríamos solicitar estudiar a Boruto en tu lugar.

Naruto no respiró.

-No.




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