El Legado De Las Almas

La justicia en guerra

A las seis y doce de la mañana, el combate entre Boruto, Izan y el líder de Eclipse ya tenía ciento cuarenta y tres millones de reproducciones acumuladas entre transmisiones, fragmentos, reacciones y copias. A las seis y trece, Shikamaru decidió que odiaba Internet. A las seis y catorce, Deidara decidió que lo amaba.

-Mira esto.

-No.

-Boruto atravesando el fuego.

-No.

-Shinki usando Arena de Hierro.

-No.

-Juuby intentando arrancarle la cabeza.

-Deidara.

-Ese tiene treinta y dos millones.

Shikamaru levantó lentamente los ojos desde su café.

-Son las seis de la mañana.

-Internet no duerme.

-Yo sí necesito hacerlo.

-Eso explica tu mal humor.

-Mi mal humor lo explicas tú.

Deidara sonrió. Itachi, en cambio, no participaba. Estaba de pie frente a la enorme pantalla del despacho de dirección, vestido de negro y rojo, con los brazos cruzados y una expresión demasiado seria. Había dormido menos de dos horas. Su dragón ocupaba casi todo el fondo de la oficina. Kakashi estaba junto a la ventana.

Akio y Daichi revisaban sus teléfonos. Y todos contemplaban la misma locura. La pelea del día anterior había dejado de pertenecerles. Ahora pertenecía al mundo.

I. Dos adolescentes contra una leyenda criminal

El fragmento más reproducido no era la explosión. Tampoco el Jōgan.
Ni siquiera la aparición consciente de Shinki. Era una frase.

-¿Estás tan cansado como yo de este hombre?

Después la respuesta de Boruto:

-Estar cansado significaría que todavía pienso soportarlo. Yo ya terminé.

Y finalmente Izan:

-Entonces dejemos de sobrevivirle. Y hagamos que por una vez sea él quien tenga que sobrevivirnos a nosotros.

Internet había perdido completamente la cordura. Había montajes. Ilustraciones.
Recreaciones. Análisis cuadro por cuadro..Videos comparando posiciones de combate de Izan con ilustraciones históricas atribuidas a Shinki. Especialistas analizando la estructura del escudo del Jōgan.

Historiadores intentando determinar si la forma en que Izan movía las manos coincidía exactamente con documentos de hacía más de mil años. Y una cantidad absolutamente insoportable de titulares.

SHINKI REGRESA DESPUÉS DE UN MILENIO.

BORUTO DESPIERTA MEMORIAS DE SU VIDA ANTERIOR.

DOS ADOLESCENTES DERROTAN AL HOMBRE MÁS BUSCADO DEL PAÍS.

EL JŌGAN BLOQUEA CONTROL MENTAL.

LA ARENA DE HIERRO VUELVE A EXISTIR.

JUUBY ELIGE A IZAN Y LUCHA JUNTO A ÉL.

Boruto leyó el último durante el desayuno.

-Eso está mal.

Mitsuki levantó la cabeza.

-¿Qué?

-No luchó "junto a mí".

Juuby, instalado sobre el hombro de Izan, levantó la cabeza.

Boruto señaló la pantalla.

-Luchó junto a nosotros.

Juuby pareció satisfecho.

Correcto.

Izan sonrió. La serpiente azul, alrededor del cuello de Boruto, añadió:

Yo también.

-Sí, mi rey, tú también.

Mitsuki giró lentamente.

-¿Acabas de llamar "mi rey" a la serpiente?

Boruto palideció.

-No.

Sí.

-¡TRAIDORA!

Izan comenzó a reír. Durante aproximadamente treinta segundos, todo pareció normal.
Entonces entró Shikamaru. Y ninguno volvió a sonreír.

II. La orden

Itachi recibió la notificación a las ocho y diecinueve. La leyó una vez.
Después otra. Deidara estaba frente a él.

-¿Qué?

Itachi no respondió.

-Itachi.

Silencio. Deidara extendió la mano.

-Dámelo.

-No.

Aquello bastó. Deidara se puso serio.

-Dámelo.

Itachi terminó entregándole el documento. Shikamaru ya conocía el contenido. Kakashi también.
Akio y Daichi permanecieron cerca.
Deidara leyó. Su expresión cambió línea por línea.

-No.

El dragón levantó la cabeza.

-No.

Itachi cerró los ojos. La defensa del enemigo había presentado una solicitud urgente. Argumentaban que su cliente había sufrido lesiones graves dentro de las instalaciones de Konoha Élite mientras Itachi continuaba ejerciendo autoridad institucional sobre el establecimiento.

Argumentaban también que la Academia había permitido la intervención de menores extraordinariamente poderosos.
Omitían convenientemente que aquellos menores habían sido objetivos directos de dos ataques.
Omitían las amenazas públicas.
Omitían la explosión. Omitían que Boruto e Izan habían creado sus propias defensas en segundos.

Omitían que Itachi había estado fuera del escudo del Jōgan y físicamente imposibilitado de intervenir. Y, sobre todo, confundían deliberadamente dos conceptos. La presunción de inocencia durante el proceso. Y la inexistencia de hechos previos documentados. El juez había aceptado parcialmente el planteo.

Hasta que se revisara la responsabilidad institucional, Itachi no podría continuar como director.
Deidara dejó caer el documento sobre el escritorio.

-No.

Itachi lo miró.

-Es temporal.

-No.

-Deidara.

-No.

-No voy a desacatar una orden judicial.

-No dije que lo hagas.

El dragón se incorporó.

Yo puedo desacatarla.

Itachi giró.

-Tú menos.

No soy ciudadano.

Kakashi se tapó la boca. Shikamaru cerró los ojos.

-No puedo creer que jurídicamente haya pensado eso.

Deidara señaló al dragón.

-¡Porque es inteligente!

Itachi:

-Nadie va a desobedecer nada.

Deidara lo miró.

-Te están culpando por haber sido incapaz de atravesar una barrera que ni Naruto pudo atravesar.

-Lo sé.

-¡Te están responsabilizando porque dos chicos se defendieron del hombre que intentó asesinarlos!

-Lo sé.

-¡Y ahora él vuelve a ser presentado como víctima!

Itachi no respondió. Eso enfureció todavía más a Deidara.




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