La caída comenzó con una transferencia bancaria. No con una confesión. No con un testigo arrepentido. No con una grabación espectacular. Una transferencia.
Después apareció otra. Y otra.
Y cuando los investigadores financieros designados por el Consejo Aristocrático siguieron el recorrido del dinero, encontraron sociedades interpuestas, cuentas vinculadas, honorarios jurídicos imposibles de justificar y pagos realizados semanas antes de que el líder de Eclipse obtuviera aquella libertad que casi había terminado con las vidas de Boruto e Izan.
A las siete y dieciséis de la mañana, Shikamaru recibió el primer informe. A las siete y veintidós llamó a Itachi. A las siete y veinticuatro llamó a Kakashi. A las siete y veintiséis tenía a Akio y Daichi frente a su escritorio. A las siete y treinta y uno Deidara entró sin tocar.
-¿Qué pasó?
Shikamaru no respondió inmediatamente. Miraba la pantalla.
-Shikamaru.
El entonces director provisional levantó lentamente los ojos.
-Encontraron dinero.
Deidara frunció el ceño.
-¿Qué dinero?
-Pagos.
-¿A quién?
Shikamaru giró la pantalla. Deidara leyó. Una vez. Dos. Su rostro cambió.
-No.
Shikamaru asintió.
-Sí.
Deidara volvió a leer.
-¿El juez?
-Sí.
-¿El mismo que apartó a Itachi?
-Sí.
-¿El mismo que trató al enemigo como si fuera una pobre víctima de dos adolescentes homicidas?
Shikamaru se reclinó en la silla.
-La formulación jurídica fue bastante diferente.
-¡SHIKAMARU!
-Sí. Ese juez.
Deidara se quedó inmóvil. Después sonrió. No era una sonrisa agradable.
-Voy a buscar a Itachi.
Shikamaru señaló la puerta.
-Y vas a contarle únicamente lo que sabemos.
-Por supuesto.
-Sin homicidios.
-Qué obsesión.
-Deidara.
-¡SIN HOMICIDIOS!
Desde el despacho contiguo llegó una voz mental profunda.
¿Y mutilaciones?
Shikamaru cerró los ojos.
-¡DRAGÓN, NO!
Deidara miró hacia la puerta.
-Ni siquiera sabía que estaba despierto.
Siempre estoy despierto cuando hay corrupción.
Akio miró a Daichi.
-¿Eso tiene algún sentido?
Daichi respondió:
-Ya dejé de hacerme esa pregunta.
I. No había sido un error judicial
Eso fue lo que cambió todo. Hasta aquel momento podían discutirse interpretaciones. Garantías procesales. Errores. Excesos. Una decisión judicial cuestionable. Una valoración de pruebas con la que otros juristas podían discrepar.
Pero aquello era diferente. Los investigadores encontraron comunicaciones clandestinas. Después reuniones no declaradas.
Luego movimientos financieros. Y finalmente apareció la conexión. El juez había mantenido vínculos con personas pertenecientes a la estructura que durante años había protegido intereses relacionados con Eclipse.
Los abogados del enemigo tampoco salieron indemnes. La investigación distinguió entre el derecho legítimo a defender a una persona acusada, algo que Shikamaru insistió en preservar hasta el final, y conductas que cruzaban esa línea. Manipulación de evidencias. Ocultamiento deliberado de información. Pagos ilícitos. Coordinación extrajudicial.
Interferencias. La defensa profesional no era el delito. La corrupción sí. Cuando Itachi leyó el informe completo, permaneció sentado durante varios minutos.
Deidara estaba junto a él.
-Di algo.
Itachi no respondió.
-Itachi.
-No estaba loco.
Deidara frunció el ceño.
-¿Qué?
Itachi levantó los ojos.
-Cuando leía aquella resolución y sentía que algo no tenía sentido...
Su voz se quebró apenas.
-No estaba imaginándolo.
Deidara perdió toda expresión de burla. Se agachó frente a él.
-Nunca lo estuviste.
Itachi respiró profundamente.
-Consiguieron que durante unas horas me preguntara si realmente había fallado.
-No.
-Como director.
-No.
-Quizás tendría que haber...
Deidara tomó su rostro.
-No - Itachi calló -Boruto creó una barrera que ni Naruto pudo atravesar. Izan y él estaban siendo atacados. Tú intentaste entrar. Todos intentamos entrar.
Deidara sostuvo sus ojos.
-No vas a convertir la corrupción de otros en culpa tuya.
El dragón se acercó por detrás. Su enorme cabeza quedó junto al hombro de Itachi.
Yo sabía que eran malos.
Itachi cerró los ojos.
-Querías comértelos.
Precisamente.
Deidara señaló al dragón.
-Argumento impecable.
Itachi soltó una risa. Pequeña. Pero real.
II. El Consejo golpeó
La sesión extraordinaria duró casi nueve horas. Uchiha. Hyuuga. Nara.
La familia de Ren. La casa de Gaara.
Y las demás familias representadas en aquel Consejo que había decidido intervenir ante una crisis que ya superaba ampliamente a Konoha Élite.
La evidencia fue expuesta públicamente. Documentos.
Transferencias. Mensajes. Registros.
Cronologías. Declaraciones. Los representantes del juez intentaron responder. Los abogados investigados también. Pero cada explicación parecía abrir una puerta hacia otra prueba. Y otra. Y otra.
Cuando llegó la resolución, el país estaba mirando. Las condenas fueron devastadoras dentro del sistema jurídico de aquel mundo.
Prisión perpetua para el juez implicado. Prisión perpetua para los abogados cuya participación criminal había quedado acreditada. Y para el líder de Eclipse, pena de muerte.
III. El país quedó en silencio
Durante aproximadamente treinta segundos. Después explotó. Las redes colapsaron. Los canales interrumpieron programación. Los periodistas se agolparon frente a edificios judiciales, propiedades de los clanes y Konoha Élite.
Los mismos programas que días antes discutían si Itachi debía continuar como director ahora mostraban documentos que demostraban la corrupción detrás de su apartamiento. Algunos periodistas reconocieron públicamente el error. Otros intentaron explicar que habían informado según los datos disponibles en aquel momento.