El Misterio del libro: El giro de mi vida

Capítulo 19

No ha sido difícil llegar por mi cuenta. Me encierro en mi habitación para descargar mi pesar, mi doble pesar. Me siento engañada y a la vez culpable, yo no tenía el derecho para hacerle daño a esa pequeña, ni siquiera comprende por qué está implicada y su madre se veía tan desconcertada por mi declaración como para darle una explicación válida.

En medio de mis pensamientos escucho rechinar la perilla de la puerta, es Jayden.

–¿Por qué tardaste? -suelto una pregunta al azar.

–Hablé con papá, tomó unos minutos. Esa es la razón. -explica.

–Empaca ya. -ordeno.

–Recuerda por qué hemos venido. Él aún puede serte útil. -dice antes de salir.

–Hija. De verdad lo siento tanto… -empieza a hablar mientras viene a mi encuentro.

–No importa cuántas excusas des porque nada de eso cambiará los hechos. Ve a casa, creo que te espera una larga conversación con tu amante. -le hago tener presente.

–Lo sé. He fracasado en ambos compromisos, pero permíteme intentar arreglarlo. Pídeme lo que quieras y lo haré. -ofrece.

–Está bien. Tomaré esa oferta dejando el sentimentalismo de lado. Vine aquí con un objetivo claro y debes ayudarme. Mi novio está desaparecido gracias a un fenómeno de carácter científico, sé de qué trabajas y qué es lo mejor que haces, así que estás calificado para el trabajo. -expreso.

–El caso de por sí es interesante, pero un estudio así tardaría años. No soy un genio.

–No necesitas serlo, tengo una especie de coordenadas en este libro. -le facilito el escrito que he traído conmigo. Lee una de las páginas y entonces sonríe.

–En el laboratorio tenemos un artefacto que aún está en prueba, siendo moldeada para encontrar energía en algún punto del espacio-tiempo para finalmente arrastrarlo hasta nuestra dimensión y hacerlo tomar cuerpo. Sin embargo, por más tentador que sea, no puedo arriesgarme. Tenemos prohibido hacer uso de la maquinaria para beneficios propios bajo pena de cárcel. -explica.

–Seremos cuidadosos, nadie sospechará. Por favor, es lo único que te pido en más de catorce años. -insisto hasta que accede al fin.

Llegamos a un edificio moderno, Jayden no viene con nosotros –se ha quedado en el hotel por precaución–, la construcción es realmente muy bonita, pero también demasiado alta. No es que tenga acrofobia, pero espero que el lugar al que vamos no sea en el último piso... El establecimiento está lleno de entradas y salidas, todas con sensores al parecer, basta con sólo poner el pulgar de mi padre en una pequeña pantalla para poder ingresar. El ambiente permanece tenso y me niego a romper el silencio, seguimos avanzando hasta que se detiene frente a un "artefacto", bueno aún no lo sé porque está cubierto con una capa oscura. Mi padre la descubre por completo y entonces me doy cuenta que es la máquina que había mencionado anteriormente. Mi cuerpo tiembla y supongo que el suyo también, es esta la parte decisiva de la historia, estoy dejando el sentido de mi vida en manos de un objeto que aún se encuentra en prueba. 

Papá se concentra mientras enciende el aparato, acto seguido mueve algunos interruptores o botones, me pierdo en lo que hace porque realmente no entiendo y tampoco quiero entender, no tengo cabeza para nada.

–Está listo, necesito las coordenadas. -dice al fin.

–Ah... El libro decía algo sobre el limbo que separa la cuarta de la quinta dimensión. -digo nerviosa.

Entonces, ha empezado con el procedimiento, lo está configurando, veo unos rayos de luz amarillenta saliendo de un extremo del panel y conectando con el otro. Mi padre dice que está localizando puntos de energía viva en esa área.

–¡Es increíble! -exclama pasado el tiempo de espera. 

–¿Qué es eso? -expreso mi confusión ante lo que soy incapaz de comprender. 

–¿Ves esos dos puntos rojos que están entre los rayos?, son lo que estamos buscando. Realmente increíble, pensábamos que esto no servía, pero con estas coordenadas vaya que ha funcionado. -habla sin dejar de admirarse.

–¡No me sirve admirarlos en el más allá!, ¡¿cómo los traemos de vuelta?! -entro en pánico. 

–Tenemos que materializarlos... 

Susurra mientras se dirige al otro lado de la sala, está buscando algo. De pronto la máquina se apaga de golpe y un ruidoso sonido se apodera del ambiente junto a unas luces rojas que oscilan desde el techo y casi no dejan ver. Corro donde mi padre, él me dice que hemos fracasado y que es la alarma de seguridad. Nos movemos rápidamente, ambos agazapados, hacia el área de emergencias, detrás de la puerta hay una inmensidad de escalones hasta abajo.  A pesar de mi deseo por huir despavoridamente me quedo detrás del portón escuchando atentamente junto a mi padre. 

–Steve O'Brien, sabemos que se trata de ti. Entrégate o entraremos a la salida de escape. -amenaza un hombre de voz gruesa.

Tras escucharlo mi padre decide entregarse para que pueda irme tranquila, pero me niego a dejarlo aquí asumiendo la total responsabilidad. 

–Cadence, por favor, haz lo que te digo. Ellos creen que estoy solo porque el sistema sólo ha reportado una huella; la mía. No voy a dejar que te ensucies en este lío. Me alegra haber tratado de ayudarte después de todo lo que te debo. -dice antes de empujarme hacia un lado. Caigo mientras observo que abre la puerta para encontrarse con aquellos hombres que lo esperan. Después, la puerta se ha cerrado y todo permanece en calma... 




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