El niño de los dedos extras

Cap #10 [El regreso post operación]

La madre no dejaba de pensar en todo el camino en el pequeño Samuel, en que había sido modificado, cortado, alterado para ajustarse a un mundo que no entendían su naturaleza. Se preguntaba constantemente si la decisión que habían tomado ella y su esposo había sido la correcta, si su hijo perderia parte de si mismo al eliminar aquella marca que tanto inquietaba e incomodaba a los demás.

Pero algo dentro de ella le decía que el pequeño Samuel seguía siendo especial. Con o sin aquellos deditos extras.

Tomás por otra parte conducía en silencio y una que otras veces lo observaba por el retrovisor. — Se preguntaba que estaría pasando por su cabecita.

Atras, Samuel iba mirando la ventanilla del carro todo el camino, se sentia diferente. Iba con las manos vendadas y con esa sensación fantasma de que algo le faltaba en ellas. Aún en su pequeña mente sabía, se habia dado cuenta de que algo habia cambiado.

Al llegar a la casa, él estaba más callado. No se le escuchaba hablar solo, como usualmente lo hacía.

Él no sabía por qué ya sus amigos no lo iban a visitar, porque dejó de ver cosas que antes veía. Era como si el mundo se hubiera puesto más silencioso despues de salir del hospital aquel día.

Una noche mientras Julia lo arrullaba en su camita, ella se quedaba observandolo y por primera vez sintió la certeza de que su vida y la de su hijo nunca volverían a ser las mismas de antes. Tenía mejores expectativas.

Ya después de eso todo se calmó. — O al menos eso parecía.

El tiempo pasaba y el pequeño Samuel fue olvidando. Como si esa parte suya. — La que miraba más allá de este mundo. — Se hubiera desaparecido o estuviera enterrado en lo más profundo de su alma. Como si el bisturí no solo hubiese cortado su carne, sino no también el hilo sutil que lo conectaba con aquello que otros no podian ver.

Durante años vivió como cualquier otro pequeño, sin sombras al pie de su cama. Sin voces susurrandole en el viento. Sin recordar aquello que alguna vez lo hizo diferente.

Aunque en silencio algo aún aguardaba. Algo que llegando su momento volvería a buscarlo algún día.

Porque el simple hecho de que el pequeño Samuel ya no pudiera verlos, no significaba que ellos no hubieran dejado de verlo, ni mucho menos se hubieran marchado del todo.




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