Kilian sabía que no podría evitar la audiencia privada con el señor Chenery por mucho tiempo.
Jacob Chenery era el hombre noble con menor paciencia que conocía. Lo que significaba que sus modales eran deplorables cuando de esperar se trataba.
En cuanto había pedido que los dejasen acomodar sus pertenencias los había guiado a sus habitaciones la misma sirvienta que les había abierto la puerta. La misma que ahora mismo lo esperaba fuera de la habitación preparada para guiarlo con el señor Chenery. Los pasos de la mujer se escuchaban ligeros a través de la puerta.
Kilian sospechaba que Jacob le había ordenado que lo esperase. Sus pertenencias durante un viaje no eran abundantes, por lo que decidió simplemente apoyarlas sobre el gran baúl doble que se hallaba acomodado a los pies de la cama y se precipito fuera de la habitación.
Por supuesto que no estaba equivocado. La sirvienta si estaba en el pasillo esperándolo y lo recibió con una reverencia en cuanto lo vio.
Kilian la siguió por el pasillo en silencio. Suponía que, si las habitaciones de invitados estaban ubicadas en el ala este de la mansión, el despacho personal de Jacob o la sala en donde fuera que le gustase mantener las conversaciones entre caballeros, no estaría ubicada en la misma ala.
Y no se equivocaba, pues la mujer lo hizo atravesar la mansión entera y bajar al primer piso para llegar a una gran habitación con puerta doble que se ubicaba en un pasillo más amplio y escondido que en el que se encontraban sus habitaciones.
Jacob Chenery lo esperaba sentado detrás de un gran escritorio posicionado en el centro del despacho. Detrás de el había una gran biblioteca sin un solo espacio libre, Kilian no podía leer los lomos de los libros desde su posición, pero podía jurar que se trataba de libros de historia, matemáticas y filosofía.
El lugar estaba iluminado parcialmente, ya que una de las cortinas grandes y pesadas cortinas azules que colgaban delante de las ventanas se hallaba corrida hasta la mitad.
-Kilian, ¿Verdad?-pregunto Jacob desde su asiento. No parecía tener la intención de ponerse de pie para recibir a sus visitas como era propio de un caballero.
-Sí, señor-respondió Kilian con un asentimiento.
No importaba lo poco educado que fuera, Kilian no estaba dispuesto a responder de la misma forma. Después de todo, él había llegado de sorpresa a su hogar pidiendo que lo alojasen a él y a una desconocida.
-Siéntese-Kilian se mordió la lengua ante la orden y la obedeció. La única persona a la que Kilian obedecía era a su padre-He de suponer que sabe el motivo de la audiencia.
-Sí, señor-respondió con tranquilidad.
-¿Podría explicarme, entonces, el motivo de su repentina visita con tales compañías?-Jacob fue directo al grano. No era una sorpresa para Kilian la inexistente paciencia de aquel hombre.
-Si. Hace ya varios días que yo me encontraba viajando en compañía de unos amigos hacia la mansión del Señor Bread, tal vez lo conozca-comenzó Kilian. Jacob negó a la ultima suposición-Por supuesto, bueno nos encontrábamos tres grandes amigos míos y yo de camino a la mansión del Señor Bread, cuando nos encontramos en el bosque con la señorita Turner acurrucada junto a un arbol.
No fui capaz de hacer la vista gorda a dicha situación, pues no sería propio de un caballero. Es un crudo invierno el que estamos atravesando en este momento, ¿No cree?-pregunto Kilian.
El señor Chenery lo observaba con expresión atenta, sin embargo parecía ser del tipo de hombre que seleccionaba únicamente la información proporcionada que era de su interés.
-Si, por supuesto. No son temperaturas apropiadas para que una dama tolere-coincidió.
-Eso fue lo que he pensado yo al verla, por lo que me he acercado y, luego de que me contase de donde venía y hacia donde se dirigía, le he propuesto avanzar hasta la ciudad más cercana con nuestra compañía, pese a que sé que puede dar malas apariencias la situación-continuo con su explicación-al llegar al pueblo más cercano me he percatado que la señorita Turner no tenía un lugar para pasar la noche, por lo que nos hemos hospedado con mi buen amigo el señor Sherman. Nos hemos hospedado con ellos unos cuantos días y luego partimos hacia Londres, donde nos ha hospedado mi tía, la señora Loughty.
-La hermana de su padre, la conozco-lo interrumpió Jacob.
-Mi tía es una persona muy popular en Londres, pese a su condición. Como decía, nos hemos hospedado unos cuantos días más en casa de mi tía debido al horrible temporal al que nos enfrentábamos y, cuando creímos que sería conveniente, emprendimos viaje nuevamente. A partir de entonces hemos descansado en posadas que apenas podian sostenerse en pie y en penosas condiciones a la intemperie, hasta que hemos llegado aquí. El destino de la señorita Turner era, justamente, Ipswich, ya que viene en busca de su hermana-termino de explicar.
No quería brindarle mucha información sobre Acacia. Pese a que era plenamente consciente de que los Chenery podrían tener cierta reticencia a hospedar a Acacia; le había parecido extremadamente sospechosa la forma en la que habían reaccionado al verla. El cuestionario por el que Joanne Chenery le había hecho pasar a Acacia no era habitual para nadie que tuviese los modales de la aristocracia. Y, a pesar de que los Chenery no eran nobles de cuna, si poseían un gran patrimonio y pertenecían a la aristocracia.
Su conducta no había sido…Lo que se llamaría normal. Acacia tampoco lo era y de eso Kilian también era consciente. Pero no existía manera de que los Chenery supieran aquello solo por verla, mucho menos la primera vez…¿O si?.
-Ya veo…¿Sabe usted el nombre de dicha hermana?-pregunto Jacob alzando una ceja.
-¿Lo quiere saber por alguna razón en especial?-pregunto Kilian.
No estaba dispuesto a responder preguntas sobre la familia de Acacia sin motivo alguno para hacerlo.
-Tal vez, podríamos ser de ayuda para que encuentre a su hermana en menor tiempo-explico Jacob.