El precio de lo prohibido

CAPITULO 5

Emma Carter

Nunca había imaginado que una fotografía pudiera cambiar tantas cosas.

Desde que Ethan me había mostrado aquella imagen de nuestros abuelos, no conseguía pensar en otra cosa. Dos hombres que aparentemente habían sido amigos, dos familias que ahora se evitaban y un pasado del que nadie quería hablar.

¿Qué había ocurrido para que todo cambiara?

Y, sobre todo, ¿por qué nuestros padres tenían tanto miedo de que descubriéramos la verdad?

Aquella mañana me desperté decidida a encontrar respuestas.

Me duché, me puse unos vaqueros negros, una camiseta blanca y mi chaqueta favorita. Me recogí el cabello y bajé a desayunar.

Mi madre estaba sentada en la cocina, revisando unos documentos.

—Buenos días, mamá.

—Buenos días, cariño. ¿Dormiste bien?

—Más o menos.

Le di un beso en la mejilla y me senté frente a ella.

Durante unos minutos desayunamos en silencio.

Hasta que decidí preguntar.

—Mamá, ¿tú conocías a mi abuelo cuando era joven?

Sus manos se detuvieron sobre los documentos.

—¿Por qué preguntas eso?

—Simple curiosidad.

—Tu abuelo era un hombre complicado.

—¿Complicado cómo?

Mi madre dejó los papeles sobre la mesa.

—Emma, hay cosas de nuestra familia que no necesitas conocer.

Solté una pequeña risa sin humor.

—Qué curioso. Papá dice exactamente lo mismo.

—Porque tu padre tiene razón.

—¿Y si yo quiero conocer mi propia historia?

Mi madre suspiró.

—No todas las historias tienen un final feliz.

—Ni siquiera me has contado el principio.

Se quedó mirándome.

Durante un instante pensé que finalmente iba a hablar.

Pero mi padre apareció en la cocina.

—¿De qué están hablando?

Mi madre apartó los documentos.

—De nada importante.

Lo miré decepcionada.

Otra vez lo mismo.

Otra conversación que terminaba en cuanto mi padre aparecía.

Me levanté de la silla, tomé mi bolso y me dirigí hacia la puerta.

—¿Adónde vas? —preguntó mi padre.

—A la universidad.

—Quiero que regreses directamente a casa después de clases.

Me giré.

—¿Por qué?

—Porque lo digo yo.

—Tengo dieciocho años, papá. No puedes seguir tratándome como si tuviera diez.

—Mientras vivas bajo mi techo, seguirás mis reglas.

Apreté los labios.

—Perfecto.

Salí antes de que la discusión empeorara.

Pero mientras caminaba hacia la universidad, solo podía pensar en una cosa.

Si mi familia no quería contarme la verdad, tendría que encontrarla por mi cuenta.

Y sabía exactamente con quién quería hacerlo.

Ethan.

Lo encontré esperándome frente a la entrada de la universidad.

Estaba apoyado contra una columna, con las manos en los bolsillos y el cabello ligeramente despeinado.

Cuando me vio, sonrió.

Y, por alguna razón, mi mal humor desapareció un poquito.

—Llegas tarde, Carter.

Miré mi reloj.

—Llegué cinco minutos antes de la hora.

—Para mí, eso es tarde.

—¿Siempre eres tan insoportable?

—Solo contigo.

Le di un pequeño golpe en el brazo.

—Idiota.

Ethan se rio.

Y yo también.

Me gustaba hacerlo reír.

Me gustaba que conmigo no pareciera el heredero de una familia importante, sino simplemente un chico de nuestra edad.

—Tenemos que hablar —le dije.

Su sonrisa desapareció lentamente.

—¿Pasó algo?

—Mi madre tampoco quiere hablar de nuestros abuelos.

Ethan asintió.

—Mi padre me quitó la carpeta que había encontrado.

Lo miré sorprendida.

—¿Qué?

—Cuando regresé a casa, había entrado en mi habitación. Se llevó todos los documentos que tenía.

—¿Cómo sabía que los tenías?

—No lo sé. Pero está claro que no quiere que investigue.

Me crucé de brazos.

—Entonces tenemos que encontrar otra manera.

Ethan me observó durante unos segundos.

—¿Sabes qué me preocupa?

—¿Qué?

—Que cuanto más investigamos, más parece que alguien nos está vigilando.

Recordé al hombre de la biblioteca.

Su mirada.

Su advertencia.

Espero que siga siendo así.

Tragué saliva.

—A mí también me preocupa.

Ethan se acercó un poco.

—Pero no voy a dejarte sola con esto.

Lo miré a los ojos.

—¿Por qué?

Él pareció desconcertado.

—¿Cómo que por qué?

—Apenas me conoces, Ethan. Tu padre te prohibió acercarte a mí. Mi familia también está intentando separarnos. Podrías olvidarte de todo esto y seguir con tu vida.

Ethan bajó la mirada un instante.

Después volvió a mirarme.

—Podría hacerlo.

—Entonces, ¿por qué no lo haces?

Se quedó callado.

Y yo esperé.

—Porque cuando estoy contigo, Emma, siento que puedo ser yo mismo.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Qué quieres decir?

—Que estoy cansado de que mi familia decida todo por mí. Cansado de escuchar que hay preguntas que no debo hacer y personas a las que no debo acercarme.

Hizo una pausa.

—Y no quiero alejarme de ti solo porque nuestros padres tengan miedo de algo que ni siquiera conocemos.

No supe qué responder.

Porque, en el fondo, yo sentía exactamente lo mismo.

Ethan sonrió ligeramente.

—Además, eres bastante insoportable. Alguien tiene que vigilarte.

Solté una carcajada.

—¡No puedo creer que acabes de decir eso!

—¿Ves? Ya estás de mejor humor.

—Te odio.

—No, no me odias.

Lo miré.

Y lo peor era que tenía razón.

No lo odiaba.

Ni siquiera estaba cerca de hacerlo.

### Ethan Brooks

Había cometido un error.

Uno bastante grande.

Había empezado a preocuparme demasiado por Emma Carter.

Al principio me había acercado a ella porque quería descubrir qué había ocurrido entre nuestras familias. Pensaba que, si conseguía ganarme su confianza, tal vez encontraría las respuestas que mi padre se negaba a darme.



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En el texto hay: romance misterio, thriller mafia

Editado: 11.10.2026

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