El Profesor que me enamoro

Capítulo 13: Un salto en el tiempo

Narra Ifigenia

 

Han pasado tres largos años desde que se fue.

Tres años de noches interminables.

Tres años de no preocuparme por nada.

Tres años de abstinencia sexual.

 

Después de aquella noche con Samuel, decidí alejarme un poco y reinventarme nuevamente. Lo hice tantas veces que muchos pensaron que tenía una crisis de identidad, algunos incluso creyeron que era bipolar.

 

Ahora tengo 18 años y mi amado profesor tiene 25. No lo he vuelto a ver desde aquel día. No he vuelto a ver sus hermosos ojos, sus labios, su cuerpo. Y si me preguntan cómo puedo recordarlo, la respuesta es simple: lo amé, lo amo y lo amaré.

 

- Adiós, casa - dije mientras miraba mi pequeña casa y tomaba mis maletas para dirigirme al aeropuerto.

 

Después de graduarme de la secundaria, me mudaré a París para estudiar literatura. Es una carrera que solía odiar, pero ahora la amo. Quiero ser escritora y ya he empezado a escribir un libro titulado "El profesor que me enamoró". Es mi historia con James, pero aún no tiene un final, porque no sé qué pasará.

 

También he escrito varios cuentos cortos que ya he terminado, pero me interesa saber cómo terminará mi novela. Y para eso, necesito encontrar a James.

 

La vida me ha enseñado muchas cosas y ahora quiero compartirlas con las personas, pero solo el tiempo dirá si eso es posible.

 

- El vuelo 715 con destino a París, Francia, saldrá en 5 minutos - anunció la voz por los altavoces.

 

Tomé mis cosas y me dirigí hacia mi vuelo.

 

Pasaron cinco horas hasta que finalmente vi cómo el avión se desplazaba por el aeropuerto de París. Ya era de noche y la vista era hermosa. Bajé del avión, recogí mis pertenencias y abordé un taxi. Mi familia me había alquilado una pequeña habitación donde viviría.

 

Le di la dirección al conductor mientras observaba por la ventana. Pasamos por un lugar llamado "Paseo del Amor". Muchas parejas estaban allí y era hermoso. No pude evitar que algunas lágrimas recorrieran mis mejillas al recordar lo que hubiera sido si le hubiera dicho la verdad a James.

 

Llegué a mi nuevo hogar, un pequeño lugar desde donde se podía ver el río Sena.

 

París está dividido en "arrondissements" o distritos, con un total de 20. Además, la ciudad se divide en dos por el río Sena. La "rive gauche", o margen izquierda del río, es más familiar y tranquila, y también alberga la zona universitaria. Por otro lado, en la "rive droite", o margen derecha del Sena, la vida es más dinámica y ofrece más opciones de entretenimiento, aunque también cuenta con barrios residenciales más tranquilos.

 

La luna llena iluminaba el paisaje y la vista desde la ventana era hermosa. Recordé esa noche en la que estuve con James y sentí cómo mi corazón se rompía al recordar ese día. Solo hay preguntas y no tengo respuestas, y eso me duele. Pero qué puedo hacer, decidí salir a dar un paseo para tranquilizarme, para dejar de pensar y ser feliz.

 

Caminaba por las hermosas calles de París cuando algo llamó mi atención. Era un gran edificio con una hermosa frase escrita en él:

 

"En el laberinto de lo prohibido, tú eres mi más valiente travesía."

 

Vi salir a un joven de ese edificio, pero no podía verlo claramente desde la distancia. Sin embargo, mi corazón latía acelerado mientras me acercaba lentamente. De repente, tropecé con algo y alguien me sostuvo en sus brazos.

 

Y me perdí en su mirada. Era él, era la persona que había estado buscando y extrañando. Era mi profesor, era... James.

 

Era idéntico a como lo recordaba, excepto por su corte de pelo. Sus ojos brillaban de la misma manera que me encantaba. No podía creer que no hubiera visto esos ojos en tres años. Sus labios conservaban el mismo color, su traje era diferente, pero su mirada, esa mirada, nunca había cambiado. Volví a verlo.

 

Al sentirlo tan cerca, no sabía qué hacer. Había una conexión entre nosotros que solo él y yo entendíamos. No era miedo, no era pasión, no era sexo. Era amor. Ahora lo tenía claro. Tal vez solo era una niña cuando le mentí por apuesta, pero el destino me dio otra oportunidad y no la desperdiciaré.

 

Sin embargo, parecía que él no se acordaba de mí y eso me dolió. Pero yo nunca lo olvidé. Veo el amor en sus ojos, pero sé que lo lastimé con mis palabras, con mi inmadurez. Esta vez, no me rendiré. Él sabrá que lo amo, sabrá la verdad. No importa cuánto tiempo haya pasado, nunca lo he olvidado. Lo conquistaré, porque él es mío y yo soy suya. Él jamás lo olvidará, lo sé, todavía no.

 

Después de todo lo sucedido, decidí regresar a mi departamento. Estaba destrozada. Amo tanto a ese chico y él se fue, me dejó herida, con el alma en pedazos y lágrimas recorriendo mis mejillas. No puedo culparlo, yo habría hecho lo mismo si me hubieran dicho todo lo que yo le dije a él.

 

Tenía que descansar, ya que mañana sería mi primer día de clases en la universidad de artes y tenía que estar lista. Pero, a pesar de todo, no podía dejar de pensar en él.

 

Narra James

 

Han pasado tres años desde que la vi por última vez. Tres años de preguntas sin respuesta. Tres años de intentar olvidarla y seguir adelante. Pero no puedo negar que ella sigue en mi mente y en mi corazón.

 

Cuando la vi caminando hacia mí, mi corazón se aceleró. Reconocí esos ojos, esa sonrisa, esa forma de caminar. Era ella, Ifigenia.




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