El Profesor que me enamoro

Capítulo 18: Síntomas

Narra Ifigenia

 

Sin darme cuenta, pasaron 3 años y estaba a punto de terminar la universidad. Solo me faltaba un año para convertirme en profesional, pero lo que más me emocionaba era poder casarme con James.

 

Estamos en pleno agosto y hace un calor sofocante aquí. Aunque prefiero este calor que el que se siente en las costas, ese calor pegajoso... ¡Es horrible! No es que odie la playa, pero... Debería decirle a James que nos lleve algún día.

 

Ahora estamos todos en nuestra piscina. Carolina, Elisa, Diana, Melannie y yo, junto con James. Un momento, ¿no les he contado quiénes son estas personas? Bueno, ellos son nuestros amigos, o más bien, mis amigos de la universidad. Son muy simpáticos. También estamos con Derek y Rose. ¿Quieren saber quién es Derek? Bueno, Derek es el nuevo novio de Rose, es un hombre muy agradable. Los chicos están jugueteando como niños, corriendo por toda la piscina.

 

- Somos universitarios - murmura Carolina. - ¿No les cuesta creerlo? ¡UNIVERSITARIOS!

 

- Suena muy adulto, ¿no creen? - dice Melannie.

 

- Estamos casi listos para ser profesionales - digo.

 

- Conlleva mucha responsabilidad, ¿verdad? - dice Elisa.

 

- Exacto - dice Diana.

 

- Ya son independientes - dice Rose.

 

- Y muy pronto formarán parte del equipo de trabajo profesional - dice Derek.

 

- Muy pronto serás mi esposa - dice James abrazándome.

 

- Eso es lo que más me entusiasma - digo rodeando su cuello con mis brazos.

 

Todos nos reímos.

 

- Vamos al agua - dice Melannie.

 

- Por mí está bien - dicen Elisa y Diana al unísono.

 

- Por mí también - dicen Rose y Derek al unísono.

 

- ¡Pues allá vamos! - dice Carolina levantándose de golpe mientras menea su cintura.

 

Yo me quito las gafas de sol y me dirijo lentamente hacia la piscina. Miro a mi alrededor intentando localizar a James, pero no lo veo. ¿Dónde se ha metido?

 

Unos brazos y un cuerpo mojado se pegan a mí mientras sus brazos rodean mi cintura.

 

- James... ¡Está fría!

 

- Pero dijiste que te ibas a meter ahora.

 

- James, está fría, no, ahora no.

 

Él me gira y acerca sus labios a los míos, sin besarnos, solo me tienta. ¡Es tan guapo!

 

- Bebe - me susurra.

 

- ¡Bésame!

 

- ¿Estás segura?

 

- Sí.

 

- Ten en cuenta que una vez que te bese, no podrás resistirte a mis encantos.

 

- Hace años que caí en tus encantos, James.

 

Él sonríe y me besa.

 

- ¡VAMOS, LAS CURSILERÍAS EN PRIVADO! - grita Derek, tirándonos agua.

 

Como reacción, empiezo a saltar intentando escapar del agua, pero James me agarra de la cintura y me deja en el borde.

 

- No me sueltes, no lo hagas.

 

James sonríe.

 

- ¿Te he dicho que eres preciosa?

 

Un fuerte empujón hace que ambos caigamos al agua. Saco mi cabeza y aparto mi pelo. Y allí está Melannie con una sonrisa de oreja a oreja.

 

- ¡TE MATARÉ! - grito.

 

- Solo es agua - dice riéndose.

 

James me toma del trasero y me levanta.

 

- ¿Alguien está de mal humor? - dice.

 

- Claro que no.

 

- Está bien.

 

Yo me sumerjo en el agua y empiezo a bucear. Veo las piernas de todos moverse debajo del agua, me encanta estar sumergida, es como si el mundo desapareciera. Una cara se posiciona frente a mí. Mi chico, mi novio. Mi profesor, mi futuro esposo. Él sonríe y yo sonrío aún más. Se acerca a mí y deja un beso en mis labios.

 

Dar un beso debajo del agua. ✓

 

Saco mi cabeza a la superficie para tomar aire al igual que él.

 

Ambos nos dirigimos hacia donde están todos, en una esquina de la piscina.

 

Nos encontramos charlando de diversas cosas, bueno, ellos lo hacen, yo solo puedo sonreír y mirarlos. ¿No es increíble lo rápido que pasa el tiempo? En este año ha habido altibajos, decepciones y alegrías... Pero al hacer un balance del año, debemos enfocarnos en las cosas positivas, y este año ha habido muchas, más que cosas, personas y sentimientos. Porque este año no hubiera sido lo mismo sin estas personas que ahora se encuentran en la piscina junto a mí.

 

De repente, empiezo a sentirme mal, mareada y con náuseas.

 

- ¡Mierda! - digo saliendo corriendo de la piscina para ir al baño. Una vez allí, empiezo a vomitar. Unos brazos rodean mi cintura y recogen mi pelo.

 

- ¿Estás bien?

 

- Sí - murmuro levantándome. Lavo mi cara y enjuago mi boca. Minutos después, ambos bajamos de nuevo. Ahora todos están en el césped del jardín. Al llegar, todos me miran.

 

- ¿Qué te pasó? - dicen todos al unísono.

 

- Nada, solo me dio ganas de vomitar.

 

- ¿No estarás embarazada? - pregunta Rose.

 

- Eso es imposible - afirma James.

 

Y luego todos siguen hablando de otras cosas. Yo me quedo callada. Hace tiempo que no me llega el periodo... No, mierda, no, no puede ser.

 

- ¿Qué día es? - murmuro nerviosa.

 

Todos me miran fijamente.

 

- Es 16 de agosto - dicen todos al unísono.

 

Debería haberme llegado el día dos, mierda, el dos.

 

- ¿Qué sucede? Estás pálida - dice James.

 

- Me debía haber llegado el día dos

 

Todos nos quedamos en silencio, procesando la revelación. El ambiente se vuelve tenso y lleno de incertidumbre. James me mira con preocupación y toma mi mano.




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