El Profesor y La Alumna

Capítulo 19: Un Secreto Compartido

Narra Ayelén

 

Recibimos una inesperada llamada del director, solicitando nuestra presencia en su oficina. Caminamos juntos, nerviosos por lo que nos esperaba. Al llegar, nos sentamos frente a él, esperando ansiosamente sus palabras.

 

El director nos miró con seriedad y habló con una voz tranquila pero firme.

 

- Después de pensar mucho en su situación, he llegado a la conclusión de que su amor es genuino y que no interferirá con su desempeño académico. Por lo tanto, he decidido no tomar medidas disciplinarias en este momento.

 

Nuestros corazones se aligeraron al escuchar sus palabras. Habíamos temido lo peor, pero ahora sentíamos un poco de esperanza. Sin embargo, el director continuó con una advertencia.

 

- Sin embargo, les pido que mantengan su relación en secreto hasta que Ayelén cumpla los 18 años y termine la escuela. Esto es para evitar cualquier posible conflicto de intereses y para proteger su bienestar.

 

Asentimos en señal de acuerdo, agradecidos de que el director estuviera dispuesto a comprender nuestra situación. Sabíamos que no sería fácil, pero estábamos dispuestos a hacer lo que fuera necesario para mantener nuestra relación en secreto y proteger nuestro futuro juntos.

 

Después de salir de la oficina del director, sentí la necesidad de compartir mi secreto con mis amigos más cercanos, Sofía y Lucas. Sabía que podía confiar en ellos y que me brindarían su apoyo incondicional.

 

Quedé con Sofía y Lucas en nuestro lugar habitual, un acogedor café en el centro de la ciudad. Mientras nos sentábamos y pedíamos nuestras bebidas, sentí un nudo en el estómago. Sabía que revelar mi relación con Tomás sería un gran paso y que podría cambiar nuestra dinámica de amistad.

 

Respiré hondo y les miré a los ojos.

 

- Chicos, hay algo importante que necesito contarles, -  comencé, sintiendo la tensión en el aire.

 

- He estado manteniendo una relación con Tomás, mi profesor de Matemáticas.

 

Sofía y Lucas me miraron con sorpresa, sin saber cómo reaccionar. Luego, Sofía tomó mi mano y me sonrió con cariño.

 

- Ayelén, siempre estaremos aquí para apoyarte. Si estás feliz con Tomás, entonces estamos felices por ti.

 

Lucas asintió, agregando:

 

- Es cierto, Ayelén. No podemos negar que esta situación es complicada, pero confiamos en que tomas las decisiones correctas para ti. Estamos aquí para escucharte y apoyarte en todo momento.

 

Las palabras de mis amigos me llenaron de alivio y gratitud. Sabía que podría contar con ellos en este viaje emocional y que su amistad no se vería afectada por mi relación con Tomás.

 

Les conté todo lo sucedido con Carla, el director y mi padre, compartiendo mis miedos y preocupaciones. Sofía y Lucas me escucharon atentamente, ofreciendo palabras de aliento y consejos sabios.

 

Después de nuestra reunión, me sentí más segura y fortalecida. Sabía que tenía un grupo de amigos increíbles que me apoyaban en cada paso del camino. Aunque nuestra relación con Tomás debía mantenerse en secreto, sabía que podía encontrar consuelo y comprensión en Sofía y Lucas.

 

Continuaríamos enfrentando los desafíos juntos, manteniendo nuestro amor en secreto hasta que llegara el momento adecuado para revelarlo al mundo. Sabía que había tomado la decisión correcta al confiar en mis amigos y en nuestro amor, y eso me dio la fuerza para seguir adelante.

 

Narra Tomás

 

Mientras nos sentábamos en la oficina del director y escuchábamos sus palabras, mi mente se llenó de pensamientos y emociones contradictorias. Por un lado, sentí un alivio al saber que el director no tomaría medidas disciplinarias en este momento. Era un paso positivo en la aceptación de nuestra relación.

 

Sin embargo, también sentí una mezcla de preocupación y tristeza al escuchar que debíamos mantener nuestra relación en secreto hasta que Ayelén cumpliera los 18 años y terminara la escuela. Sabía que esto era necesario para protegerla y evitar conflictos de intereses, pero también sabía que sería un desafío mantener nuestra conexión en la oscuridad.

 

Mi mente se llenó de preguntas y dudas. ¿Podríamos realmente mantener nuestro amor en secreto durante tanto tiempo? ¿Qué pasaría si alguien descubriera la verdad y las consecuencias fueran aún peores? Sentí el peso de la responsabilidad sobre mis hombros, sabiendo que tenía que proteger a Ayelén y asegurarme de que nada le sucediera.

 

Pero a pesar de todas estas preocupaciones, también sentí una profunda gratitud y amor por Ayelén. Sabía que nuestra relación era especial y que valía la pena luchar por ella. Me sentí afortunado de tenerla a mi lado y de que ella confiara en mí lo suficiente como para enfrentar todos estos obstáculos juntos.

 

Mis pensamientos se centraron en cómo podría hacer que esta situación funcionara de la mejor manera posible. Me prometí a mí mismo que sería un apoyo constante para Ayelén, asegurándome de que se sintiera amada y protegida en todo momento. Haría todo lo posible para mantener nuestra relación en secreto y esperar pacientemente el momento adecuado para revelarla al mundo.

 

A medida que salíamos de la oficina del director y Ayelén compartía su secreto con nuestros amigos, sentí un sentido de unidad y determinación. Sabía que no estaríamos solos en este viaje y que tendríamos el apoyo de aquellos que nos rodeaban.

 

Mis pensamientos se llenaron de esperanza y confianza en nuestro amor. Sabía que enfrentaríamos desafíos, pero también sabía que juntos podríamos superar cualquier obstáculo que se interpusiera en nuestro camino. Estaba dispuesto a hacer todo lo necesario para proteger a Ayelén y asegurarme de que nuestro amor prevaleciera, sin importar las circunstancias.




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