El Profesor y La Alumna

Capítulo 33: El Concurso de Poesía

Narra Ayelén

 

En la escuela, se anunció un concurso de poesía y sentí que era otra oportunidad para expresar mi amor por Tomás. Aunque debíamos mantener distancia debido a nuestra relación profesor-alumna, no podía evitar participar en este concurso para compartir mis sentimientos a través de las palabras.

 

Decidí escribir un poema original que capturara la esencia de nuestro amor y lo recitaría en el escenario. Pasé horas pensando en cada palabra, en cada verso que transmitiera mi amor por Tomás.

 

El día del concurso llegó y estaba nerviosa pero emocionada. Subí al escenario, con el poema en mis manos y mi corazón latiendo con fuerza. Miré a Tomás desde lejos y comencé a recitar el poema.

 

♪ "En el rincón de mi corazón,

Nació un amor sin explicación.

Tus ojos, estrellas que me guían,

Tu sonrisa, la luz que me ilumina.

 

En cada palabra que susurras,

Siento la magia que me envuelves.

Tu voz, melodía que me encanta,

Tu risa, la canción que me encanta.

 

En cada abrazo, encuentro consuelo,

En cada beso, un mundo nuevo.

Tu amor, un refugio seguro,

Un lazo que nunca se rompe.

 

Aunque debamos guardar distancia,

En mi corazón hay esperanza.

Juntos, superaremos cualquier barrera,

Porque nuestro amor es verdadero." ♪

 

Mientras recitaba el poema, sentía cada palabra resonar en el aire. Quería que Tomás supiera lo profundo que era mi amor por él y cómo, a pesar de las circunstancias, nuestro amor era fuerte y real.

 

Narra Tomás

 

En la escuela, se llevó a cabo un concurso de poesía y sabía que Ayelén participaría. Aunque debíamos mantener distancia debido a nuestra relación profesor-alumna, no podía evitar sentirme emocionado por escuchar sus palabras y saber que estaba compartiendo sus sentimientos a través de la poesía.

 

Cuando llegó el día del concurso, me senté en el auditorio, esperando ansiosamente el turno de Ayelén. La vi subir al escenario, con el poema en sus manos y una determinación en su mirada.

 

A medida que comenzó a recitar el poema, quedé cautivado por su voz y por cada palabra que salía de sus labios.

 

Escuché atentamente mientras el poema transmitía el amor profundo que Ayelén sentía por mí. Cada verso era como un eco de nuestros momentos juntos, de la conexión especial que compartíamos.

 

Mientras Ayelén recitaba, no podía apartar los ojos de ella. Su voz y sus palabras resonaban en mi corazón, recordándome lo afortunado que era de tenerla en mi vida.

 

Terminó de recitar el poema y el auditorio estalló en aplausos. La miré con amor y gratitud, sabiendo que nuestro amor era verdadero y que juntos podríamos superar cualquier obstáculo.




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