El regreso de una amigo perdido

Capítulo 1. ¿Estoy muerto?

Hoy tuve un accidente en mi moto. Al parecer fue muy grave; estoy rodeado de humo y sangre por todos lados. No entiendo muy bien qué pasa. Trato de buscar respuestas con un poco de dolor que no me permite moverme; creo tener algunos huesos rotos y me cuesta respirar un poco. Siento que me desvanezco, pero no quiero dormirme. Estoy teniendo pensamientos raros. ¿Por qué estoy teniendo esta clase de pensamientos justo ahora, en un momento como este? No quiero hacerlo y, todavía asustado, trato de calmar mi mente. Recordé que antes del accidente iba con mi novia; no entiendo por qué me olvidé de algo tan importante. Quizás el golpe fue tan fuerte que me aturdió todos los sentidos. Lo último que recuerdo antes del choque era que iba cruzando por la carretera y una camioneta con luces delanteras, con sus focos muy altos como la luna llena que brilla en las noches solitarias con mucho silencio, me golpeó.

​A lo lejos escuché la voz de mi madre regañándome, diciéndome que tuviera cuidado al manejar. No sé si era real o producto de mi imaginación, pero el hecho es que nuestras madres son sobreprotectoras y, como tonto, nunca entendí que me estaba cuidando. No sé por qué siento nostalgia; algo malo pasará, pero por alguna razón estoy tranquilo, como si estuviera en paz. Bien se dice que en estas situaciones te pasa la vida por delante, porque rápidamente me di cuenta en el proceso de que estaba muriendo. ¿Me está pasando la vida por delante? Esa pregunta me la hice cientos de veces en pocos segundos, pero apliqué un contrapensamiento de no quererme rendir. No sé cuánto tiempo ha pasado, quizás unos minutos, pero estoy en un estado mental-espiritual nunca antes visto ni sentido. Mi cuerpo hace mucho que dejó de sentir; me pregunto: ¿espero mi muerte o sigo intentando estar despierto y pierdo la batalla? ¿Pido ayuda? Pero no puedo hablar, solo pensar. Misteriosamente, segundos después dejé de pensar. ¿Veré el dichoso túnel? He leído algunos libros de metafísica, pero nada de esto es como dicen. ¿Por qué estos minutos parecen horas? De pronto me volví tan pensante... ¿es normal todo esto?

​A medida que pasaron los minutos me resigné y decidí dejarme llevar; pensar que era la voluntad de Dios sería lo mejor. En cuanto adopté ese pensamiento, sentí una especie de corriente en mi cuerpo que me permitió levantarme. Mágicamente sentí la sensación de volar; algo raro, pero me gustó. Segundos después me percato y miro mi cuerpo tirado en el piso, todo ensangrentado y con algunas partes casi desprendidas. Rápidamente encontré la explicación: había muerto. Inspeccioné mi nuevo cuerpo y estaba todo pálido, algo blanco; era mi yo espiritual. No hay chance para este plano. Muy impactado, miré mi cuerpo fijamente en el piso por varios minutos. De pronto todo se volvió más oscuro cuando mucha gente empezó a acercarse para mirar qué había pasado, y cuando algunas personas se percataron, empezaron a gritar y a soltar llantos desesperados. Muchos eran conocidos porque el accidente fue cerca de mi casa.

​¿Tan mal me porté en esta vida para que me sucediera esto? Esos pensamientos no podían salir de mi mente. Pensar que en este nuevo estado existía la preocupación me impactó, pero imagino que es un golpe duro morir de forma repentina. Como soy creyente, empecé a aceptar las cosas. En nuestra forma espiritual es muy diferente la manera en que analizamos los pensamientos: todo suele ser muy rápido, fácil de solucionar y sin complicaciones. Creo que es porque no somos tan banales y no nos complicamos por cosas tan simples; lo aceptamos con simpleza, pues las preocupaciones, el estrés y algunas cosas que nos complican la vida ya no existen. A veces lo material nos contamina la mente y nos olvidamos del milagro de Dios que es la vida. Nuestra mentalidad en vida está llena de bloqueadores que no nos permiten ver lo valiosas que son las cosas simples, y mucho menos la voluntad de nuestro Padre.

​Soy de las pocas personas que aceptó su destino rápido, no me compliqué. La información que nos llega en el mundo espiritual después de morir es completa sobre esta nueva dimensión, y muchas almas se aferran tanto al mundo físico que no se percatan de la magnitud del caso; por eso muchas almas vagan como almas en pena. El libre albedrío está tanto en el mundo físico como en el mundo espiritual: la decisión es tuya, el Padre no interviene nunca. Tú eres el dueño de todo; fuimos creados a su imagen y semejanza, y por naturaleza somos creadores, por lo cual decidimos siempre qué hacer. El Padre nos dio todas las herramientas necesarias. Jesús dijo: «En la casa del Padre hay muchas moradas», haciendo referencia a todas las formas en las que podemos llegar a Él. Esta nueva sabiduría y este nuevo estado son tan maravillosos que me hacen ver lo grande que es el Padre; su amor es incondicional. Sí, de pronto mis pensamientos se volvieron sentimentales por la adquisición de nuevas sabidurías y nuevos pensares. Esta narrativa habla de cómo me sentí en ese momento.

​Me tardé varios minutos en comprender esta nueva realidad, pero seguía sin olvidar mi realidad anterior, esa dimensión física que me hizo vivir cosas geniales y crear vínculos amorosos con diferentes seres humanos; eso jamás lo podría olvidar. Mi padre, mi madre, mis hermanos, amigos y conocidos son lo que hace maravilloso todo esto, muy fuera de los placeres de esa dimensión. Estuve observando qué iba a ser de mi cuerpo malogrado; me quedé un buen rato al lado de él, viendo cómo se acercaba la gente, cómo empezaban a llegar la policía y la ambulancia. De pronto todo se volvió un caos; mis conocidos me empezaron a reconocer y los veía haciendo llamadas para informar todo lo que había sucedido. Mi cuerpo fue recogido e ingresado a la ambulancia; le hice seguimiento dentro del vehículo. Ellos rápidamente, mientras hacían la revisión, notaron que no tenía signos vitales y que mi muerte fue casi inmediata. Mi novia estaba conmigo, pero estaba muy herida, casi inconsciente. Sin embargo, sabía que se iba a poner mejor, pues no fue tan grave como lo mío; yo recibí todo el impacto porque era el piloto y fui muy imprudente al no llevar casco, pero ella sí tenía, y quizás eso fue lo que la salvó.



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En el texto hay: joven, muerte, metafisica

Editado: 25.09.2026

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