"Ya ha pasado un año que ocurrió la presentación en el congreso, todo volvió a la normalidad de antes, buscó como atrapar al Correcaminos, pero no lo he logrado... todavía. Encontraré la manera de hacerlo".
Un día el Coyote escuchó un ruido raro, como de un conejito que estaba muriendo, pensando en que tendría una comida fácil se acercó, pero cuando llegó al lugar solo había unos parlantes, y unos humanos que le dispararon un dardo adormecedor, inmediatamente cayó inconsciente. En ese momento lo pusieron en el camino, y a su alrededor cabinas transparentes. Uno de los tipos que lo había capturado, le golpeó el cuerpo, involuntariamente Wile dio varios gritos, y de nuevo se desmayó. Cuando empezó nuevamente a despertar, escuchó sus propios gemidos de dolor que salían del parlante que vio antes, estaba muy mareado, en ese momento divisó al Correcaminos que al escuchar los sonidos venía a toda velocidad, el Coyote quiso decirle que se alejará, que era una trampa, pero no logró hacer nada, cuando ya pudo levantar uno de sus letreros, el ave estuvo atrapado en una caja.
Varios helicópteros aparecieron, bajaron sogas y se llevaron la prisión transparente, el Coyote se levantó mareado, cayó varias veces hasta que afirmado en sus rodillas, apretó la mandíbula y empezó a moverse hacia Albuquerque, tropezando, cayendo, pero sin detenerse.
Cuando Kevin y Paige supieron lo que pasó, empezaron a investigar, mientras tanto el Coyote estaba angustiado, los demás dibujos animados trataban de animarlo, incluso juntaron dinero para lo que hiciera falta, mientras Wile recordaba los ojos llorosos del Correcaminos viéndolo alejarse en esa prisión, su furia crecía a cada segundo.
— Nadie sabe nada, las autoridades han tratado de averiguar sin resultados quienes eran esos tipos — le aviso Kevin.
"Debo hacer algo sino me volveré loco, debo encontrarlo rápido, no quiero que le hagan daño".
Por suerte Bugs llegó con noticias, había averiguado que un grupo de mercenarios habían sido contratados para llevarse al ave.
— Les pagaron con dinero que salió de un paraíso fiscal, no pude averiguar quién pagó, pero...
— Pero ¿Qué? — consultó la mujer
— Solo me pregunto quien quisiera hacerles daño, a no ser los de ACME, pero ellos ya están presos.
Los humanos fueron a ver al Gallo Claudio, que estaba en prisión, no dijo nada, solo se quedó mirándolos.
— Si nos ayudas puedo conseguir que te rebajen la pena — ofreció el abogado.
La gran ave seguía inmutable, hasta que cuando ya se iban, Kevin vio algo extraño en la cresta del gallo, parecía una mancha negra.
Inmediatamente fueron donde el Conejo, el abogado tenía una corazonada.
— A decir verdad, si había un doble, al Gallo Claudio no le gustaba cuando le pegaban en las caricaturas... ahora que lo recuerdo ese tipo dejo de aparecer hace como 10 años, y era como tu amigo peludo, no hablaba nada... tenía la cresta negra.
Con esa información fueron de nuevo a la cárcel, solicitaron que revisarán al preso, y efectivamente era el doble, ahora toda la fuerza policial empezó a buscar al prófugo, que se convirtió en el más buscando del país.
— Ese maldito — gritó el abogado tocándose la cabeza, angustiado —dejo muchas cuentas en paraísos fiscales, es un verdadero genio.
— ¿Dónde estará ese demonio? — preguntó angustiada Paige.
— Si lo averiguamos estoy seguro de que encontraremos al Correcaminos — respondió su tío.
En un laboratorio secreto bajo la fachada de un centro de investigación, no muy lejos de Albuquerque estaba el correcaminos, se tiraba contra los muros plásticos, pero no pudo dañarlos, a lo más dejaba las marcas de sus garras, hasta que le sangraron. Ya sin fuerzas se acomodó en el piso, en eso una gran sombra lo cubrió, al mirar vio al mismo pájaro que estaba en el congreso cuando declaró.
— Por 77 años ese tonto del Coyote no te pudo atrapar, ni mis hombres lo lograron, debí usar mi mente para lograrlo.
— ¿Beep, beep?
— No necesito traductor para eso ¿Quieres saber por qué te traje? Solo quería mostrarte que eres un idiota, digo... digo... cómo puedes pensar que es tu amigo, EL QUIERE COMERTE, mira los videos que tengo, ese perro raquítico tiene una servilleta en el cuello, y tenedor y cuchillo en sus manos, que pensabas que quería, idiota.
El correcaminos estuvo días viendo las horas de filmación, en su mente empezó a rondar la confusión, siempre pensó que el Coyote estaba almorzando o algo así, y que al verlo decidió dejar todo y seguir en sus juegos, como estaba tan contento, olvidaba dejar los servicios en la mesa... ¿Quiere comérselo? Eso no puede ser
Cuando no pudo más, su cuello quedó en el suelo, y su mirada tan vivaz, ahora estaba apagada, una lágrima cayó del ojo cerrado del ave, solo se sabía que estaba vivo porque respiraba sutilmente. Cuando le avisaron al Gallo Claudio, sonrió victorioso.
— Yo puedo contra todos, este avechucho pronto morirá, y yo seré mejor que ese que se cree un genio, su espíritu está roto, ja ja ja, le daré tres días, si no se ha ido de este mundo, le ayudaré encantado, y le mandaré el video a ese perro raquítico, pagará perdiendo lo que más le importa, como me pasó a mí.
Cada dibujo animado empezó su búsqueda, hasta que Speedy supo por unos primos lejanos que habían visto mucha actividad en un laboratorio en medio de la nada, fue a ver y logró vislumbrar al gallo en una de las habitaciones, al abrirse una puerta, al fondo vio al Correcaminos.
— Amigos, ya lo encontré, está muy cerca, aquí — mostró un lugar del mapa que había en una mesa.
El coyote le pidió a Kevin que lo llevará inmediatamente a ese punto.
— Primero hay que avisar a las autoridades...
— NO HAY TIEMPO — le puso el letrero casi en la nariz del abogado.
Los demás dibujos animados ya habían sido avisados, y un gran grupo entre los que estaba Bugs, el pato Lucas, Silvestre, Piolín estaban fuera en varios vehículos.