El valor de no prometer lo que no podras cumplir

La metáfora no tan metáfora

Amelia

Amar a una persona es dar todo por esa persona y amarla a pesar de todo, inclusive llegar a pensar que sus defectos son aquellos que lo forman mostrando que esas imperfecciones hacen perfecta a esa persona, sueno como todo un trabalenguas, la verdad creía que era un concepto muy individualista...pensaba que algunas personas eran distintas y no serían capaces de dejar todo por una persona la cual con un solo movimiento podía quitar la dama de su oponente, tal cual que con el ajedrez aunque nunca lo he jugado pero me parece una buena analogía, dejando a un lado esos conceptos y por la forma en la que lo dije se podrán dar cuenta que no soy tan inteligente pero ese tema no viene al caso. El amor tal cual como lo dice el diccionario es un sentimiento muy fuerte que creí era inquebrantable tal como lo muestran las películas pero con los años me di cuenta del erróneo concepto que tenemos del amor ya que amar es buscar el bien del otro incluso por sobre el tuyo pero muchas de las veces al estar enamorado dejas que la otra persona implicada en la relación pueda cometer tantos errores sin importarle lo que ocurra contigo ya que puedes estar tan ciego en creer que va a cambiar o creer que parte de ese fallo eres el culpable cuando únicamente eres culpable de confiar y amar a esa persona.

Estaba tan concentrada escribiendo en todo el trayecto que ni cuenta me di que ya hemos llegado al colegio de no ser porque de casualidad levanto mi mirada topándose con la de mi madre la cual se ve furiosa y por experiencia sé que es mejor quitarme mis audífonos. De mala gana me los quito y apago la música justo en la parte que me gusta y ahora sí es momento de enfrentarme a una Estela enojada por lo que levanta mi cabeza gacha y le doy una sonrisa de falsa inocencia.

– ¿Qué ocurre madre? – preguntó mientras coloco mi cabello detrás de mis orejas. Ella hace una mueca ya que odia que la llame madre, siempre ha preferido que la llame por su nombre.

– Todo el camino he venido hablando de cómo tu rendimiento en el colegio es pésimo pero claro como siempre pareciera que hablo sola, yo no comprendo para que te mandó a un colegio privado si no lo vas a aprovechar – y ahí vamos con el cuento de siempre – deberías concentrarte más en tus estudios que estar escribiendo en esa maldita computadora, todo está ocurriendo aquí y ahora no ahí – señala la computadora en mis manos – no puedo creer que no seas como tu hermana, su boleta de calificaciones en el colegio era impecable, nunca tenía notas menor a nueve mientras que contigo solamente rezando y ni haciendo eso podrías llegar a esa calificación - para un momento para tomar aire. Espero que ya me deje ir – solo... sal del auto y en realidad espero que me hagas caso ya que todo en la vida cansa y tu realmente estás alcanzando el punto máximo de mi paciencia – finaliza desbloqueando la puerta del auto.

Rápidamente tomos mis cosas y salgo del auto murmurando un "adios" aunque se perfectamente que no escuchó, camino a clase pienso que todo lo acaba de decir mi madre y en cómo cada palabra que dijo me la sé de memoria así que no veo cual es la necesidad de repetirlo una y otra vez pero bueno supongo que así son las madres por lo que no las podemos cambiar además la relación con mi madre no es la mejor por lo que no me interesa tanto su opinión sobre mi o sobre lo que haga.

Al entrar al salón de clases me siento en medio de todos los asientos para así acomodar todas mis cosas y esperar a que de a poco mis compañeros se integren mientras veo como las manijas del reloj ubicado sobre el pizarrón se mueven cada segundo, me pierdo tanto viéndolas que ni cuenta me doy como alguien se sienta a mi lado pero al verlo de reojo se que no es ninguna cara conocida.

– Hola, soy nuevo y me preguntaba si me podrias decir en cuanto tiempo comienza la clase – escuchó una voz que hace que algo dentro de mi se mueva pero no se que es ya que es algo que nunca e experimentado antes y se que si solo su voz me hace sentir de esta manera se que no podré verlo.

– Amm – dejo de mirarlo de reojo, trato de concentrarme en el reloj pero claro no se ni para que lo veo si no los sé leer, sé que para muchos seria una verguenza saber que una chica de 16 años no sabe leer esos relojes pero es algo que nunca me importo de verdad así que ahora no se como decirle que exactamente no sé leerlos sin que piense que soy una ignorante pero tengo una mejor idea - las clases comienzan a las 8:10 - respondo sin aun mirarlo para que el mismo calcule el tiempo y no quede mal frente a él.

– Gracias – dice él pero al lado de él claramente escuchó como maldice al ver el reloj y vuelve a agachar su cabeza, a pesar de no ver su expresión se que esta algo avergonzado se podría decir - sabes no se leer esos relojes - vuelvo a escuchar su voz, para asegurarme de que no está hablando con alguien mas miro a todos los lados pero no hay nadie más en el salon asi que por primera vez miró en su dirección y puedo ver a un chico muy guapo mirándome con una sonrisa.

– Yo tampoco – respondo finalmente viendo como su rostro se torna con pequeña confusión pero luego cambia a una cara de diversión por mi respuesta a lo que yo sonrió sin mostrar mis dientes – creí que era una de la pocas personas que no saben leerlos – respondo nuevamente ahora girando mi mirada hacia el reloj con falsa concentración como si tratara de descifrar la hora.

– Crei lo mismo – escuchó su voz con diversión al decir cada palabra así que regresó a verlo y sus expresiones son muy divertidas – mira – señala el reloj así que dejo de verlo y regreso mi mirada al reloj – hay tres palitos ahí, uno pequeño, otro largo y otro gordito – me río de la manera en que identifica el minutero, el segundero y el horero aunque no se si ese en realidad existe en el vocabulario – no entiendo para qué tantos palitos si podrian poner directamente la hora en números para que así las personas que no sabemos eso no perdamos nuestras neuronas tratando de averiguar la hora correcta – finaliza exagerando sus movimientos corporales para que pueda entender de mejor manera su punto lo cual hace que me ría tanto provocando que comience a doler mi estomago por tanto reirme.




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