Elian(lo que oculta una sonrisa)

La sombra que nunca se va

Epílogo

Casi un año. Trescientos sesenta y cuatro días desde aquella noche. El periódico sigue en la mesa, doblado por la mitad, la tinta negra brillando bajo la luz de la lámpara. La nota ocupa casi toda la página:
MUJER CONDENADA POR ASESINATOS POR CELOS — VARIAS JÓVENES DESAPARECIDAS
Giselle M., 24 años, declarada culpable de la muerte de Lía R. y presunta autora de la desaparición de Selena, Elena y otras jóvenes cuyos restos no han sido hallados. El caso conmocionó a la ciudad. Elian V., joven que fue mantenido como rehén y sometido a maltrato, fue la víctima que logró sobrevivir. Actualmente recibe apoyo psicológico.
Debajo, su foto. Yo. Con la mirada baja, la expresión dolida, el rostro pálido. Pobre chico, decían los comentarios. Qué suerte tuvo de escapar con vida. Nadie se recupera de algo así.
Y yo sonrío cada vez que la leo.
Subí de puesto en la oficina. Ahora tengo mi propio despacho. La gente me trata con respeto, con delicadeza, casi con reverencia. Marta me mira con lástima sincera. Derek me trae café sin que se lo pida. Todos creen que soy frágil. Que necesito cuidado. Que cualquier cosa podría romperme.
Nadie sabe que soy yo quien rompe.
Me mudé a este departamento, a las afueras. Tranquilo. Discreto. Ventanas grandes que miran hacia los árboles. Espacio suficiente para empezar de nuevo. De vez en cuando alguien me pregunta si ya salgo con alguien. Si estoy bien. Si he podido olvidar.
—Todavía no —respondo suavemente—. Necesito tiempo.
Y asienten. Lo entienden. Claro, pobre.
Cada dos semanas voy a la prisión.
Me arreglo con ropa sencilla. Me dejo el cabello un poco desaliñado. Bajo la mirada cuando entro. Los guardias me conocen. Me dejan pasar sin demora. Ahí va Elian, dicen con la mirada. Qué valiente. A pesar de todo no la ha abandonado.
Ella me espera siempre en la misma mesa. Se levanta cuando me ve, con los ojos iluminándose, como si yo fuera el sol que entra a verla.
—Viniste —dice, siempre lo mismo, con voz suave, agradecida—. Sabía que vendrías.
Me siento frente a ella. Le sonrío, esa sonrisa que la mantiene atada.
—Siempre voy a venir. Te lo prometí.
—¿Estás bien? —pregunta, ansiosa—. ¿Te tratan bien? ¿Alguien te molesta?
—Todo bien —le digo—. Solo te extraño.
La conversación fluye siempre igual. Le cuento del trabajo. Del clima. De cómo la gente me mira y me da lástima. Ella escucha, asiente, se enfurece cuando le digo que alguien me miró raro, se alegra cuando le digo que todo va bien. Y yo la guío. Le recuerdo lo que hizo por mí. Cómo me protegió. Cómo nadie me va a hacer daño mientras ella me cuide.
—Tú fuiste la única que me vio —le digo, bajito—. La única que entendió que las demás me iban a alejar de ti.
—Lo hice por ti —responde ella, con esa convicción que no se le ha roto ni un día—. No podía dejar que te llevaran. Eres mío.
—Lo sé —le toco la mano a través del cristal—. Y te agradezco. Cada día.
Le doy pequeñas dosis de lo que necesita oír. Le recuerdo que nadie la entiende. Que solo yo sé la verdad. Que fuera la juzgan, pero aquí, entre nosotros, ella es la heroína. La que dio todo por amor.
Y ella me cree. Me cree todo. Me necesita. Y mientras me necesite, está segura de que yo no la voy a soltar.
Esa noche, de vuelta en casa, me senté a cenar solo. La mesa estaba puesta para uno. El silencio de la casa me rodeaba, cálido y cómodo.
Corté la carne despacio, pensando.
La ciudad se ha vuelto pequeña. La gente me conoce demasiado. Me miran. Me reconocen. Quizás sea hora de irme. Otro lugar. Otras calles. Otras caras que no sepan quién soy.
Dejé el tenedor en el plato. Miré por la ventana, hacia la oscuridad que se extiende más allá de los árboles.
¿Quién sería la siguiente?
Alguien dulce. Alguien que necesite ser vista. Alguien que crea que soy su refugio. Que crea que me salva. Que se rompa y se deje reconstruir a mi manera.
Sonreí para mí mismo.
Todavía no lo sé. Pero ya la estoy buscando.
Apagué la luz. La casa quedó en sombras. Y en la oscuridad, nadie vio que el monstruo sonreía.



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En el texto hay: misterio, suspenso, asesina en serie

Editado: 29.09.2026

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