Ella Es Mi Chica Favorita

02 - Alessia Maradovicv

No esperé a descubrir qué quería Violet. En cuanto la vi levantarse y comenzar a caminar en nuestra dirección sentí que todo el valor que había conseguido reunir durante aquellos dos años desaparecía de golpe. Mi primera reacción fue mirar detrás de mí, convencida de que seguramente se dirigía hacia alguien más, porque no tenía sentido pensar que una mujer como ella pudiera estar caminando hacia mí. Sin embargo cuando miré por encima de mi hombro no encontré a nadie y al volver a verla, Violet seguía avanzando directamente hacia nuestra mesa. Sentí que el corazón me golpeaba contra las costillas y que el aire comenzaba a faltarme, así que hice lo único que mi cerebro pudo considerar razonable en aquel momento.

Huir.

—Voy al baño —murmuré, Mara apenas tuvo tiempo de responder antes de que yo me levantara.

—¿Qué?, pero Ale..

No escuché el resto. Tomé mi bolso y me alejé de la mesa intentando caminar con normalidad, aunque estoy casi segura de que mi paso tenía bastante poco de normal. Sentía las piernas extrañamente ligeras y pesadas al mismo tiempo, como si estuviera caminando sobre algo que podía desaparecer debajo de mis pies en cualquier momento. No quería correr porque hacerlo habría sido demasiado evidente, pero tampoco podía quedarme allí sentada esperando a que Violet llegara hasta mí. Después de dos años imaginando exactamente ese momento, cuando finalmente estaba ocurriendo no tenía la menor idea de qué hacer.

Entré al edificio y continué por el pasillo hasta encontrar los baños. Apenas crucé la puerta solté el aire que llevaba conteniendo quién sabe cuánto tiempo y me apoyé contra la pared. Cerré los ojos durante unos segundos, intentando convencerme de que no acababa de escapar de una mujer solamente porque había decidido acercarse a mí.

—Dios mío...

Me cubrí el rostro con ambas manos.

¿Qué demonios me pasaba?

Había pasado dos años deseando que Violet Varela me notara. Dos años imaginando cómo sería tener una conversación con ella, qué le diría, cómo respondería, incluso qué expresión tendría cuando finalmente descubriera que existía. Había imaginado cientos de posibilidades y en ninguna de ellas, yo terminaba huyendo como una idiota, abrí los ojos y miré mi reflejo desde lejos.

—Idiota —murmuré.

Después caminé hasta uno de los lavamanos y abrí el grifo, dejé que el agua fría corriera sobre mis manos antes de llevarlas hasta mi rostro. El frío me hizo estremecerme, pero al menos consiguió distraerme durante unos segundos. Volví a mojarme la cara y después respiré profundamente, intentando ordenar mis pensamientos.

No había ocurrido nada.

Violet solamente se había levantado y había caminado hacia mí. Eso era todo. Quizá ni siquiera iba hacia mí, quizá había cambiado de dirección, quizá iba a hablar con alguien que estaba detrás de nosotros, quizá aquella sonrisa tampoco había sido para mí, quizá...

"Deja de inventarte excusas."

La voz en mi cabeza sonaba exactamente igual que la de Mara, resoplé y levanté la mirada hacia el espejo y ahí estaba yo, Alessia.

Durante unos segundos me quedé observándome sin decir nada. A veces olvidaba cómo me veía realmente porque casi nunca prestaba demasiada atención a mi apariencia. Mi cabello era completamente rubio de manera natural, aunque algunas personas asumían que estaba teñido porque tenía un tono demasiado claro bajo ciertas luces. Caía en ondas suaves alrededor de mi rostro y cuando no tenía paciencia para acomodarlo, simplemente lo dejaba suelto y esperaba que hiciera lo que quisiera. Mis ojos eran azules, bastante claros, algo que siempre había considerado irónico porque eran probablemente la parte de mi apariencia que más llamaba la atención (y precisamente por eso casi siempre intentaba esconderlos)

Mi ropa ayudaba bastante porque casi nunca utilizaba prendas ajustadas. Prefería sudaderas, camisetas amplias, pantalones holgados y cualquier cosa que me permitiera sentir que mi cuerpo no estaba siendo observado. No era que odiara mi apariencia; simplemente me sentía más cómoda cuando nadie parecía tener motivos para fijarse en mí. Mi cuerpo era delgado, bastante escuálido, en realidad, principalmente porque tenía la mala costumbre de olvidarme de comer cuando estaba concentrada en algo. Podía pasar horas trabajando en un proyecto de diseño y no darme cuenta de que no había comido hasta que empezaba a sentirme débil. No tenía ningún problema con la comida ni intentaba mantenerme de esa manera; simplemente era distraída y tenía la costumbre de poner todo por encima de mis propias necesidades.

Mi pecho tampoco era particularmente grande. Era pequeño, pero no tanto como para que pudiera decir que no tenía nada. Nunca había pensado demasiado en ello. Tampoco tenía interés en hacerlo. En general, mi cuerpo simplemente estaba ahí debajo de toda aquella ropa holgada que utilizaba para desaparecer un poco más. Me miré durante unos segundos y después hice una mueca.

—¿Y qué se supone que va a encontrar Violet en ti?— regañe a la del reflejo, la pregunta salió de mi propia boca antes de que pudiera detenerla.

No obtuve respuesta, por supuesto que no.

Me incliné sobre el lavamanos y volví a mojarme la cara. El agua fría volvió a recorrer mis mejillas y parte de mi cuello, mientras mi cabello comenzaba a humedecerse alrededor de la frente. Cerré los ojos y respiré profundamente.

Yo estaba en cuarto año de Diseño Gráfico, Violet estaba en tercero de Diseño de Modas.

Ni siquiera pertenecíamos al mismo año, aunque nuestras carreras compartían algunos espacios y por eso había terminado conociéndola de lejos. La había visto trabajando con telas en los talleres, cargando carpetas enormes, discutiendo sobre colores y materiales con sus compañeros y en más de una ocasión salir de las aulas con alfileres todavía sujetos en la ropa porque aparentemente podía olvidarse de cualquier cosa cuando estaba centrada en un diseño.




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